La idea de la mujer que seduce al soldado de servicio para distraerlo y poder caer sobre sus compañeros a degüello en una súbita emboscada puede parecer un estereotipo. Pero el caso es que tiene base real en determinados episodios históricos. Uno de los clásicos es el que ocurrió en la China del siglo VII, durante la invasión de la región de Gansu por los tuyuhun.

De la Redacción de El Norte
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En época imperial, Gansu era un territorio importante desde un punto de vista estratégico, un lugar de confluencia de comunicaciones susceptible de levantar la codicia de los muchos pueblos nómadas que habitaban su entorno, de ahí que la dinastía Han decidiera extenderle un tramo de la Gran Muralla para protegerlo.

Aquí es donde aparece uno de dichos pueblos. Los Tuyuhun eran originalmente nómadas eurasiáticos herederos de los Xianbei y que tomaban su nombre de un carismático líder que en el siglo III d. C.

En ese crecimiento continuo alcanzaron Gansu y, al igual que sus parientes tangut, otro conjunto de grupos de etnia común que habitaban en el sur, realizaban incursiones periódicas hasta empezar una invasión en toda regla. Ello obligó al emperador Taizong, el segundo de la naciente dinastía Tang, a hacerles frente.

Táctica

Para ello eligió al general Chai Shao. Una de las cualidades que distinguían a Chai Shao era, al parecer, el alejarse de la ortodoxia militar en iniciativas bastante imaginativas. La batalla que le enfrentó a los invasores lo refrenda: dado que el enemigo había conseguido ocupar las zonas altas, enfrentarse directamente con él era una temeridad, ya que obligaba a cargar cuesta arriba, con el consiguiente cansancio para los soldados y la lentitud inevitable del movimiento, que les expondría como fácil blanco para los arqueros tuyuhun.

Efectivamente, así ocurrió en los primeros intentos, por lo que el astuto general recurrió a una de esas soluciones que le daban fama, un truco que no por obvio dejó de tener éxito: en una pequeña colina cercana al campamento enemigo situó unos músicos que empezaron a interpretar sugerentes melodías mientras unas bailarinas danzaban de forma bastante seductora.

Las narraciones no aclaran las circunstancias del contexto; parece improbable que un ejército rompiera la formación en batalla para ir a ver el espectáculo, pero sí resulta posible que levantaran la guardia en un interludio o, más probablemente, de noche. En cualquier caso, los tuyuhun se olvidaron de que tenían a los chinos muy cerca y, seguramente desobedeciendo a sus superiores, empezaron a salir de su recinto apara amontonarse en torno a la colina del show.

Era justo lo que pretendía Chai Shao, que tras dar un rodeo lanzó su caballería contra la parte posterior del campamento; consecuentemente, la rápida carga sorprendió a los tuyuhun con una parte de sus efectivos alejados de sus puestos y sin tiempo material para acudir a la defensa. Cuentan las crónicas que los chinos les inflingieron medio millar de bajas. Aquella rutilante victoria le valió a Chai Shao varias distinciones y ser nombrado, en 628, gobernador de Huazhou en la provincia noroeste de Shaanxi.

Victoria

Éste fue el episodio más famoso de la guerra, aunque el conflicto todavía se prolongó unos años. Sin embargo, los tuyuhun fueron derrotados otra vez cuando el ejército imperial que dirigía el general Li Jing los aplastó en el 634, contando con los tangut como aliados y con los tibetanos, que también habían tenido que hacerles frente antes a los tuyuhun pero con menos éxito que los chinos.

La derrota supuso el principio del fin del reino Tuyuhun, hábilmente dividido por Taizong al casar a una princesa china con el heredero tuyuhun, haciendo que este pueblo se polarizara entre pro y antichinos. Los tibetanos no vieron con buenos ojos el enlace, ya que habían ofrecido un acuerdo parecido con una de sus princesas, y enviaron un poderoso contingente armado que venció a los tangut y llegó a Gansu.

Terminó retirándose ante la movilización china pero, eso sí, ya había arrebatado a los tuyuhun buena parte de sus posesiones. Éstos aún tendrían una especie de canto del cisne entre 1038 y 1227, un breve período de restauración de su reino que terminó definitivamente a manos de los mongoles.