El jueves, a los 79 años de edad, se apagó la vida de Alberto Piccinini, un hombre que se convirtió en un símbolo que se proyectó más allá de su ámbito específico: la Unión Obrera Metalúrgica de Villa Constitución. Falleció en Rosario, ciudad en la que se encontraba alojado en un geriátrico desde hacía varios años como consecuencia de una enfermedad neurológica. El deceso fue consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

Nacido en 1942 en La Vanguardia, un pequeño pueblo del departamento Constitución llegó muy joven a Villa y ensayó varios trabajos hasta que finalmente ingresó a Acindar donde a principio de los 70 comenzó la construcción de una nueva forma de ejercer la representación gremial de los trabajadores. A lo largo de su vida se lo conoció con dos apodos que lo identificaban entre los trabajadores, para la mayoría era “el Pichi”, para los más cercanos “el cabezón”.

La lucha contra la burocracia sindical encabezada por Lorenzo Miguel en la UOM nacional fue uno de los hitos que lo convirtió en un referente del nuevo gremialismo, referencia que no pudieron borrar ni las persecuciones, la represión y la cárcel, estuvo detenido entre 1975 y 1982. El mojón más significativo y emblemático de esta historia fue el 16 de marzo de 1974 con “El Villazo”, síntesis de la lucha conjunta del metalúrgico y la comunidad villense.

El 16 de marzo de 2016, al cumplirse 42 años de aquella gesta, el Concejo Municipal de Villa Constitución declaró a Alberto Piccinini “Ciudadano Ilustre”, pero no pudo asistir por encontrarse ya muy avanzado el mal de Alzheimer que lo afectaba.

En una apretada síntesis de su vasta trayectoria, en la declaratoria se recordaba que a los 19 años ingresó a trabajar como operario metalúrgico. Tras la huelga de 1970 se unió a la lucha por la democratización de la Seccional local, que estaba intervenida. Participó en la formación del Movimiento de Renovación Sindical con el que el 15 de enero de 1973 en el Congreso de Delegados fue electo junto a los demás candidatos del movimiento. A mediados de ese año, participó en la creación del “Movimiento Metalúrgico 7 de Septiembre”.

 En noviembre de 1973 ante la convocatoria a elecciones para marzo de 1974 encabeza la “Lista Marrón”, prolongación del “Movimiento Metalúrgico 7 de Septiembre”. La arbitraria decisión de los interventores de la Seccional, de desconocer a la Comisión Interna y Cuerpo de Delegados liderados por Alberto Piccinini, de la principal empresa de la región provocó la reacción de los trabajadores.

En esa circunstancia el 7 de marzo de 1974 se inició una huelga y toma de las fábricas de la región, que se prolongó hasta el 16 de marzo y forzaron al Secretariado Nacional Metalúrgico a la convocatoria a elecciones en las que el Movimiento 7 de Septiembre se impuso por el 64% de los votos. Estos hechos marcaron un hito en la historia del movimiento obrero nacional y mundial, pasando a ser reconocidos como “El Villazo”.