Piden que cambien el coeficiente de ajuste, como hizo el Banco Hipotecario. Los Hipotecados UVA cuestionaron a Alberto Fernández y Jorge Ferraresi. En San Nicolás hay unas 2.000 familias afectadas por el aumento de las cuotas y la deuda de capital.

De la redacción de EL NORTE
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Tras el anuncio del ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, sobre la disposición de su cartera para que las cuotas de los créditos UVA no superen el 35% del sueldo de los hipotecados, desde el Colectivo Nacional de Hipotecados UVA cuestionaron la medida.

“Jamás pedimos un subsidio, esas medidas las dejemos para la población que está pasando hambre y frío. Se pidió una ley justa respecto a la codicia de los bancos y el sistema financiero”, señalaron a través de las redes sociales.

«Las medidas anunciadas no atacan el problema de fondo que es el sobreendeudamiento debido a la indexación del capital por inflación que padecemos los tomadores de créditos hipotecarios en UVA. El limite del 35 % de afectación del ingreso ya estaba incluida en el DNU 767/2020 art.4, el que finalizará en Junio 2022. El Ministro no aportó precisiones si lo que se modifica es que el tope se mantendrá durante toda la vigencia del crédito, ni lo que sucederá con aquellos que tomaron sus créditos en entidades privadas. ¿Deberán negociar directamente con los bancos? De ser así, es un verdadero dislate», expresaron los deudores a través de un comunicado.

El texto del colectivo continúa en duros términos: «Al hablar de subsidio, el ministro alude a que el hipotecado se vería beneficiado ya que no pagaría las sumas que superen el 35 % de sus ingresos. Eso es capcioso. En última instancia el deudor hipotecario, seguirá viendo como su capital se indexa mes a mes por efecto de la inflación lo que provoca que al finalizar el crédito haya pagado sumas que resultan imposible de mensurar. En ese marco no se puede hablar de subsidio».

Inviable

A través del comunicado los deudores advierten que «hace más de tres años que venimos denunciando desde este Colectivo, que los créditos hipotecarios en UVA son inviables en un país como la Argentina que padece una inflación crónica desde hace décadas y que este año se encamina a superar cómodamente el 45 % anual. Con salarios e ingresos que continúan ajustando a la baja desde hace 5 años, la pérdida constante de poder adquisitivo se traduce en un marcado deterioro de la calidad de vida de las familias hipotecadas.

Existe además un agravante y es que la cuota de estos créditos –a raíz del esquema de convergencia dispuesto en el DNU 767/2020-, se vienen incrementando en promedio un 8 % mensual. Un ritmo insostenible para cualquier familia hipotecada que batalla a diario con la permanente suba de los alimentos y de todos los servicios que conforman la canasta básica.

Ese 8 % mensual al cual hacemos referencia, implicará que durante este año las cuotas que permanecieron congeladas hasta el mes de Enero de 2020, se vean incrementadas al finalizar el año en un rango que oscila entre el 80 y el 100 %. No existe ingreso, ni salario que soporte semejante ajuste».

Piden coraje

«Las promesas de campaña del presidente Alberto Fernández siempre aludieron a la salida instrumentada en el 2003 durante la presidencia de Néstor Kirchner. Esas medidas instrumentadas por DNU y leyes sancionadas por el Congreso, evitaron la ejecución de miles de viviendas.

El sistema financiero se opuso a esa salida. No obstante, el gobierno de entonces avanzó con decisión y firmeza. Esa batería de medidas alcanzaron a  todos los hipotecados y sirvieron para brindar una solución definitiva.

Se requiere de coraje y voluntad política para avanzar con medidas radicales que transformen estos créditos.

A un año y medio del inicio de la actual gestión, el gobierno nacional sigue explorando excusas que no conducen a una solución de fondo. Mientras la búsqueda de una “solución” sea desde la mirada  financiera del BCRA, no será social. No habrá justicia social con las familias con créditos UVA. Volvieron a ganar los bancos. Y pierde la gente. Antes y ahora también.