Luego del acontecimiento suscitado en Miami (Estados Unidos), cuando un edificio se desplomó de repente, EL NORTE consultó al arquitecto local Mario Sánchez. “Las condiciones de fundación son realmente privilegiadas”, aseveró.

“San Nicolás cuenta con un suelo firme”. Archivo EL NORTE

El jueves por la madrugada, se desplomó un edificio en la ciudad de Miami (Florida), lo que generó un manto de incertidumbre sobre las construcciones. En San Nicolás, a pesar de las apariciones de nuevos edificios, las antiguas envolvieron a la población en una preocupación de que pueda pasar lo mismo.

El afectado es un edificio residencial de 12 plantas ubicado en la Avenida Collins 8777, una calle principal de Miami Beach. En total, tiene 130 departamentos, de los cuales colapsaron 55, aunque por ahora se desconoce cuántos estaban ocupados y cuántas personas estaban al momento del colapso de la estructura. En Estados Unidos, cada 40 años, todos los edificios están obligados a realizar un proceso de recertificación. Para ello, deben presentar ante el Estado de la ciudad una serie de documentos que acrediten que el lugar está apto para funcionar.

EL NORTE consultó sobre el particular a un arquitecto nicoleño, Mario Sánchez, quien aseveró que “las condiciones de fundación que tenemos acá en San Nicolás son realmente privilegiadas, es decir que tenemos terrenos muy firmes. Es totalmente diferente a las zonas de costas, donde la arena es un inconveniente a la hora de construir y edificar. Pero nuestra zona cuenta con firmeza en los suelos y tenés recursos para hacerlos más firmes”.

“En la zona costera, el problema que hay es que normalmente se funda en arena, salitrosos, entonces todos esos elementos hacen de que sea un riesgo la construcción. Esto se debe a que atentan contra el hierro, cuesta lograr la estabilidad del suelo, porque la arena es muy firme pero siempre y cuando puedas trabajarla contenida”, añade el arquitecto nicoleño.

Viejos edificios

San Nicolás tiene la particularidad de contar varios edificios de años de antigüedad. Sin embargo, según explicó Mario Sánchez, “no es un factor que pueda llevar al derrumbe los años que tenga el edificio. ¿Puede pasar? Claro que sí, por errores en los cálculos que realizan los ingenieros, por ejemplo; o por un sismo muy grande que afecte la estructura”.

“Los edificios viejos no están agredidos por el clima. Por más años que tenga no corre riesgo de siniestro o algo por el estilo. Sí se han dado sustos que llevan a la gente a pensar que se puede caer el edificio, pero hay amplios protocolos de seguridad que te dan la salvación de que no va a pasarle nada a esa edificación”, comentó Sánchez.  

Nuestra zona no es propensa a ser atacada por terremotos o por reacciones del río Paraná que pudiesen generar algún tipo de inconveniente y atacase las estructuras de las edificaciones. Es por esto que San Nicolás no debería verse inmerso en algún siniestro como sucedió en el país del primer mundo el pasado jueves.   

“Otro motivo que podría perjudicar a los edificios, ya sean nuevos o viejos, es una impericia en el armado de las estructuras. Pero es poco probable por la cantidad de chequeos por los cuales pasan los proyectos antes de comenzar a ejecutarse. Normalmente eso ocurre en los balcones, pero son márgenes muy mínimos por los cuales pueda pasar”, contó a este medio el arquitecto.

La naturaleza

Mario Sánchez hizo mucho hincapié en las reacciones que tiene la naturaleza sobre las acciones que toma el hombre. Es algo que se ha visto a lo largo de su carrera y que ha pasado mucho en la zona costera de nuestro país. Las consecuencias que trae edificar en lugares donde no se debería hacerlo son enormes.

“Lo que pasó en Miami fue realmente algo que los agarró por sorpresa. Tengo entendido que en ese país siempre tienen controles muy exhaustivos, más en construcciones que se han hecho con suelos que no son considerados muy firmes. Cuando detectan inestabilidades suelen demoler y volver a construir con más firmeza”, analiza el arquitecto.

“La agresión hacia la naturaleza es un factor que influye mucho a la hora de realizar construcciones. Con la intervención del hombre y de la tecnología, involucrándose y cambiando el normal curso del suelo donde construye, termina con la respuesta de una naturaleza que te pasa factura”, afirmó Sánchez.

“El clima salitroso es un agravante para las estructuras y puede que, si no tiene una buena cobertura, protegidas y no cumple con las normas de seguridad correspondiente, ahí sí suceda lo que vimos en Miami, por ejemplo, o como casos conocidos incluso de nuestra ciudad. Pero aquí en San Nicolás nos da una firmeza que nos indica que no debiera pasar eso”, detalló Sánchez.

Consultado por este medio, el arquitecto contó un caso suscitado en esta localidad de un edificio que se vino abajo. “Ha ocurrido aquí de un edificio que se vino abajo, pero se comprobó que fue por problemas que tuvieron durante la ejecución, pero no por efectos que pueden ser por la zona”, comentó el arquitecto.

El vuelto de la naturaleza también se ha visto y se ve más fuertemente en la zona de la costa de nuestro país. Por ejemplo, cuando el fundador de Villa Gessell decidió hacer una vivienda en un médano para intentar tener la mejor vista. Recuerda el arquitecto que “la naturaleza, llámese viento, mar o lo que sea, generó un médano más alto delante de la casa, quitándole toda visión privilegiada que había conseguido”.