TRABAJO INFANTIL E IMPACTO EN CONTEXTO DE PANDEMIA

Está previsto que, en el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil que se conmemora cada 12 de junio, la Organización Mundial del Trabajo (OIT) y Unicef den a conocer un informe de la manera en que el ritmo de progreso hacia la erradicación del trabajo infantil se vio afectado por la crisis económica provocada por el impacto de la COVID-19.

Las dificultades registradas son a escala planetaria. A fines de mayo, se dieron a conocer los indicadores de pobreza e indigencia y la situación de NNyA, algunos de los datos relacionados con el trabajo infantil indican:

  • El 36% de NNyA encuestados realiza tareas de cuidado, atención a niños, niñas o personas mayores con quienes conviven. A su vez, 1 de cada 3 no lo hacía anteriormente o lo realiza en el actual contexto con más intensidad.
  • El 78% de los niños, niñas y adolescentes consultados realiza tareas domésticas: lavado, limpieza y/o cocina. 1 de cada 3 no las hacía, o las hace con una intensidad mayor que antes de la cuarentena.
  • Mientras que el 75% de los que no realizan ninguna actividad productiva reside en barrios residenciales, el 42% de quienes asumen tareas de cuidado y el 37% de quienes realizan tareas domésticas residen en asentamientos precarios y/o barrios de vivienda social/monoblock.

Marco normativo
En nuestro país se considera trabajo infantil a toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por NNyA debajo de la edad mínima de admisión al empleo o trabajo (16 años). Desde hace 13 años, Argentina cuenta con la Ley 26.390 destinada a la prohibición del trabajo infantil y la protección del trabajo adolescente.

Esta norma complementa y aumenta, en especificación, a través de un régimen especial, lo establecido por la Ley 20.744 de Contrato de Trabajo. Finalmente, mediante la Ley 26.847, promulgada en 2013, se incorporó al Código Penal el art.148 bis, que establece: “Será reprimido con prisión de 1 a 4 años el que aprovechare económicamente el trabajo de un niño o niña en violación de las normas nacionales que prohíben el trabajo infantil, siempre que el hecho no importare un delito más grave”. Asimismo, el Estado bonaerense lleva adelante el Programa Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil.

Defensoría del Pueblo
“Desde el Observatorio de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Defensoría del Pueblo, en coincidencia con el objetivo planteado en el programa provincial, consideramos que es necesario problematizar la mirada tolerante hacia el trabajo infantil que tiene lugar en el marco de estrategias familiares de supervivencia. Hay una realidad que nos muestra que la ausencia de espacios de cuidado, como componente inherente al trabajo decente, lleva a muchos NNyA al trabajo doméstico intensivo o bien a acompañar a sus familias a lugares de trabajo en un contexto de actividades de subsistencia y de alta informalidad. Esto se vio potenciado desde el inicio de la pandemia.

Las estrategias de erradicación del trabajo infantil requieren considerar los múltiples aspectos relacionados dentro de una política de Estado permanente y perdurables, transversal a los gobiernos de turno, con objetivos a corto, mediano y largo plazo. Está claro que la solución no es única y se requiere de la asociación de muchos sectores, entre los cuales podrían jugar un papel destacado los gobiernos locales y la ciudadanía informada y sensibilizada con el problema. Entendemos que, como el trabajo infantil no es producto de una sola causa, tampoco la solución la encontraremos en una única dirección. La premisa debe ser seguir avanzando en visibilizar la problemática, proteger los derechos de las y los NNyA y, fundamentalmente, en mejorar su educación. Solo así podremos atacar de manera efectiva un problema que duele y afecta el futuro de la sociedad”, manifestaron desde el organismo.