Día de la Virgen Dolorosa: la Iglesia recuerda hoy los Siete Dolores de María

Cada 15 de septiembre se celebra a la Virgen Dolorosa, una memoria que sigue a la Exaltación de la Santa Cruz y pone en el centro el sufrimiento de María junto a su Hijo.

La Iglesia católica celebra hoy, 15 de septiembre, la festividad de la Virgen Dolorosa. La conmemoración se ubica un día después de la Exaltación de la Santa Cruz, y subraya la estrecha unión de la Virgen María con la Pasión de Cristo. La devoción recuerda de manera especial los Siete Dolores que atravesó la Madre de Jesús, representados en la iconografía con siete espadas que atraviesan su corazón.

Origen y sentido de la memoria

El origen de esta fiesta se remonta a la Edad Media. La devoción fue promovida en particular por la Orden de los Siervos de María y por comunidades monásticas que difundieron el culto a los Dolores de la Virgen. En 1482 ingresó al Misal como “Nuestra Señora de la Compasión”, y en 1727 el papa Benedicto XIII la incorporó al Calendario Romano en la semana de Pasión.

Más tarde, en 1814, Pío VII extendió su celebración a toda la Iglesia latina, y en 1913 Pío X fijó la fecha definitiva el 15 de septiembre. De este modo, quedó asociada directamente a la Cruz, que la liturgia celebra el día anterior. La memoria invita a contemplar a María en su dolor, acompañando a los cristianos que también atraviesan pruebas y sufrimientos.

Los dolores de María en los Evangelios

El fundamento de esta memoria se encuentra en los Evangelios. En el relato de la Presentación de Jesús en el Templo, el anciano Simeón profetizó a María: “Éste ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, y para signo de contradicción. Y a ti misma, una espada te atravesará el alma” (Lucas 2, 34-35).

Esta profecía anticipa el sufrimiento de la Virgen ante la Pasión de su Hijo y se interpreta como el primero de los Siete Dolores. Los demás se inspiran en pasajes evangélicos que narran momentos de pérdida, angustia y dolor de María, siempre unidos a la misión de Cristo. Así, la memoria litúrgica tiene raíces bíblicas claras y ofrece a los fieles un camino de contemplación de la fe vivida en medio del sufrimiento.

Los Siete Dolores de María

La tradición recoge los Siete Dolores de la Virgen, inspirados en los relatos evangélicos. Estos son: la profecía de Simeón en el Templo, la huida a Egipto, la pérdida del Niño Jesús en Jerusalén, el encuentro con Cristo camino al Calvario, la Crucifixión, el descendimiento de la Cruz y la sepultura de Jesús.

Los fieles suelen rezar el Rosario o Coronilla de los Siete Dolores, que incluye siete series de un Padrenuestro y siete Avemarías en memoria de cada dolor. También se rezan otras prácticas devocionales como la Via Matris y se canta el himno Stabat Mater, que describe a María de pie junto a la Cruz. En varios países, además, se conserva el llamado “Viernes de Dolores” como preparación para la Semana Santa.

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