El pasado jueves falleció Julio Cabaleyro, eterno dirigente del Sindicato de Camioneros Seccional San Nicolás. EL NORTE dialogó con sus hijas, Noelia y Magalí Cabaleyro, quienes repasaron sus comienzos como sindicalista y contaron intimidades de su vida privada. El próximo 16 de noviembre hubiese cumplido 68 años.

Guillermo Puliti
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Amado por muchos y odiado por tantos otros, Julio Cabaleyro llevó una vida ligada al sindicalismo y al deporte. “La pasión era su vida, más allá de algo concreto, era así con el sindicato, con el fútbol, con la familia”, así lo describieron sus hijas, Noelia y Magalí Cabaleyro, quienes le abrieron las puertas de su casa a EL NORTE.
Julio Oscar Cabaleyro tenía 67 años cuando falleció el pasado jueves 6 de octubre por la noche y la noticia se dio a conocer en la madrugada del viernes. Nació el 16 de noviembre de 1954 y se desempeñó como secretario general del Sindicato de Camioneros Seccional San Nicolás desde 1991.
“Su vida sindical comenzó cuando trabajaba en La Plata, no recuerdo exactamente su puesto, pero se desempeñaba en la carga de combustible. Un día hubo un accidente muy grande en esa empresa y uno de sus compañeros se prendió fuego, perdiendo así su vida. En el lugar no contaban con los elementos de seguridad correspondientes, debían tener arena y rociadores de agua, y fue ahí donde comenzaron un paro”, cuenta con la voz quebrada Noelia.
“Le advirtieron a la empresa que no volvían a trabajar hasta que no estuviesen los elementos de seguridad. Él (Julio Cabaleyro) no era delegado ni tampoco tenía contactos. En ese momento, Hugo Moyano no estaba al mando del sindicato, pero fue ahí donde mi papá es contactado por Moyano para emprender un camino ligado al gremio. Finalmente, consiguieron que la empresa deje todo en regla y volvieron al trabajo”, continuó la hija mayor de Julio Cabaleyro.
“Así fue como, cuando asume Hugo Moyano (1987), a mi viejo lo mandaron a Campana, después a Baradero, de ahí a San Pedro y en 1991 quedó a cargo de toda la seccional, por lo que tuvo que venirse a San Nicolás. Eran todos jóvenes y con ganas de hacer crecer al Sindicato de Camioneros”, detalló Noelia a este diario.
Con relación a esto, Noelia cuenta una anécdota que la hizo quebrar en llanto. “Hoy el sindicato cuenta con muchas prestaciones que lograron cambiar Moyano y mi papá. Cuando lo despedimos el viernes, un hombre me abrazó y me dijo que su hijo nació gracias a Julio (Cabaleyro), hoy ya tiene más de 20 años. Esas cosas logró mi viejo, darle la dignidad que se merecen los trabajadores”, aseveró Noelia Cabaleyro.
Sus últimas palabras
Los últimos días de su vida, Julio Cabaleyro estuvo en su hogar, postrado en la cama sin poder moverse demasiado. Rodeado de su familia, las palabras que escuchaban estaban lejos de ser de agonía. “Mi viejo se la pasó hasta el mismo jueves hablando de trabajo, hablaba de integrar una lista de la CGT para las elecciones, de problemas en el sindicato, incluso de Independiente (club de sus amores)”, afirmó Magalí Cabaleyro, la hija menor.
De inmediato, añadió que “yo no podía creer que haya estado pensando en trabajo siendo que apenas podía moverse. Le teníamos que dar de comer y tomar nosotras a veces, pero él pensaba en que esté todo bien dentro de sus labores. La pasión lo movió siempre en todo lo que él hacía, no le gustaba eso de dejar algo a medias. Era tan pasional que a veces tenía mal carácter, pero a la vez era muy amoroso con todos nosotros”.
En la intimidad
A veces, las actividades laborales nos generan cierto desgaste para realizar otras de distinta índole; sin embargo, ambas hijas del eterno dirigente sindical manifestaron que “era un padre, abuelo y esposo muy presente”.
“Antes, nosotras no vivíamos acá en San Nicolás, entonces él venía de lunes a viernes y pasaba todo el fin de semana con la familia entera. Siempre quiso darnos todo lo que no había tenido, ya que de chico compartía la cama con el hermano; tampoco pudo terminar el primario. Si bien tuvo una infancia muy feliz, las carencias lo llevaron a querer estar trabajando todo el tiempo para que nosotros estemos bien. Nos impulsaba a que estudiemos una carrera porque dijo que era importante”, contaron en conjunto las hermanas Cabaleyro.
Vocal en Independiente
Como marcaron las hijas del gremialista, Julio Cabaleyro siempre fue simpatizante del Club Atlético Independiente. De hecho, tanto familiares como amigos de Cabaleyro recuerdan que nunca se perdía un partido. “De local iba siempre a la cancha, de visitante a veces lo veía por la televisión”, rememoró un afiliado al Sindicato de Camioneros, muy allegado a la familia del sindicalista.
En la edición de ayer, este medio publicó que el propio Independiente posteó en sus redes sociales un mensaje por la muerte de Julio Cabaleyro. El motivo se debe a que él fue vocal del club por mucho tiempo.
“Se le presentó la oportunidad de ser vocal porque siempre ayudaba a chicos que jugaban allí, hemos convivido con futbolistas de inferiores que no tenían casa porque iban a jugar desde otras partes del país y mi viejo les abría las puertas, les daba de comer, les compraba botines si no tenían; siempre se preocupó por el otro”, aseveró Noelia Cabaleyro.
Sindicato, ¿sin mando?
Una de las incógnitas que se presenta ahora es la continuidad del mando del Sindicato de Camioneros en nuestra ciudad. Con Maximiliano Cabaleyro, hijo de Julio, alojado en la Unidad Penal Nº 3 por la causa de Rey Distribución –quien estaba al mando del gremio hasta su detención– y Julio Cabaleyro fallecido, hoy no hay un nuevo secretario general designado.
“El martes vamos a tener una reunión sobre eso. Igualmente hay un estatuto que seguir, hay muchos compañeros que pueden estar en ese lugar y nosotros vamos a hacer todo dentro de las normas. Pero tenemos la esperanza puesta de que Maxi salga pronto, porque ya no hay más motivos para dejarlo retenido, y que pueda seguir al mando”, explicó Noelia Cabaleyro.

