El Club de Observadores de Aves (COA) nicoleño se encarga de identificar las especies que habitan nuestra ciudad con el objetivo de contar con un registro al servicio de la comunidad. Una de sus referentes, Alejandra Lallo, brindó detalles sobre la actividad que llevan adelante hace tres años. Los interesados pueden contactarse con la agrupación local a través de las redes sociales de Instagram @coa.san.nicolas, o por medio de Facebook como “COA Ipacaá – San Nicolás”.

De la redacción de EL NORTE
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Ante la necesidad de difundir la naturaleza autóctona de San Nicolás de los Arroyos, tres años atrás un grupo de voluntarios locales decidieron crear un Club de Observadores de Aves (COA). Algunos de ellos vinculados a la ONG Aves Argentinas, otros tantos naturalistas y también seguidores del mundo ambiental decidieron llamarlo “COA Ipacaá – San Nicolás”. Una de sus referentes es Alejandra Lallo, quien en diálogo con Radio U comentó sobre dicha labor fundada durante los días previos al comienzo de la pandemia en 2020.
“Buscábamos un ave que se pudiera observar en el Eco Parque, pero que al mismo tiempo fuera llamativo y distinto. Quizás un hornero o un zorzal es más común verlo, y de hecho, se puede reconocer en otros lugares. Pero salió el ipacaá y la mayoría votó a su favor”, reveló Lallo sobre el debate que se generó al momento de optar por un nombre para el club nicoleño.
¿Qué es un COA?
Un COA refiere a un grupo de socios y socias de Aves Argentinas, que “trabajan por la conservación de las aves y sus ambientes realizando en sus localidades todo tipo de actividades orientadas a la observación de aves y la educación ambiental”. En este sentido, llevan a cabo encuentros locales, regionales y nacionales junto con otras agrupaciones.
En la práctica
Consultada sobre las posibles dificultades en situación de avistamientos, la entrevistada expresó: “A cada uno le resultan difíciles cosas distintas. En mi caso particular, me cuesta mucho reconocer los cantos de cada especie y hay personas que les sale superfácil”. En este sentido, advirtió sobre la riqueza que puede tomar al recorrer en grupo.
“La observación de aves tiene dos puntos. Por un lado, si vas a hacerlo de forma solitaria, probablemente observes mucho más porque se generan pocos disturbios y hay menos ruido, entonces las aves están más tranquilas. Vas a tener más posibilidades de avistaje. Pero cuando salís en grupo, aprendes con el otro. Porque uno escucha mejor, otro ve mejor, uno se sabe los nombres, otro se sabe las costumbres. Y entre todos, vamos aprendiendo”, aseguró.
En consecuencia, recordó una situación que vivió junto a un grupo de observadores cuando uno de ellos advirtió la presencia de un cardenal amarillo, actualmente considerado una especie amenazada y en peligro de extinción. “Calculamos que se había evadido de una jaula porque no es común en la zona. Si Alejandro no hubiese tenido ese oído, se nos pasaba”, marcó.
Objetivos
Al efecto de que actualmente el avistaje de aves es una actividad en crecimiento y se evidencian observadores en numerosos lugares del mundo, existe una página web donde suben los registros: www.ebird.org.ar. Así pues, cada COA plantea determinados objetivos dependiendo de la localidad en que desarrolla su labor. La referente de la agrupación nicoleña comentó: “Nosotros lo hacemos para tener un registro de nuestra actividad cuando salimos en dirección al Eco Parque y así poder reconocer la naturaleza autóctona. Es información recolectada que queda al servicio de la comunidad. Actualmente podemos dar cuenta de las especies que se encuentran en la ciudad, e incluso hacer comparaciones temporalmente si se toman los documentos obtenidos años anteriores”, expresó.
Invitación a sumarse
Desde COA Ipacaá – San Nicolás invitan a acercarse a toda la comunidad interesada en adentrarse en el mundo de las aves. “Las primeras salidas quizás son un poco intimidantes, pero luego se aprende. Tenemos gente de todas las edades en el COA, y vale aclarar que se aprende mucho sobre la marcha. Muchos de nosotros aprendimos de grandes”. En tanto, aclaró que no es requisito necesario contar con cámaras de última tecnología.
Todo aquel atraído por esta actividad, puede formar parte de forma libre y gratuita. “Todo lo que hacemos en el COA es a pulmón, los que formamos parte de él aportamos desde nuestro lugar voluntariamente. No trabajamos con presupuesto alguno. Esto se hace gracias a la gente que le interesa la actividad y quiere sostenerla”, comentó Lallo.
Los interesados pueden contactarse con la agrupación local a través de las redes sociales de Instagram @coa.san.nicolas, o por medio de Facebook como “COA Ipacaá – San Nicolás”.
Patrimonio natural
Tomando en consideración que el COA San Nicolás inició su función en pandemia (contexto que según reportes internacionales, fue el mejor año de aire puro por las bajas emisiones de dióxido de carbono), se le consultó sobre si notaron alguna diferencia en la reserva natural de nuestra ciudad. Al respecto, la referente del club expresó: “Muchas veces la cantidad de aves y diversidad de especies está vinculada a la disponibilidad de agua, más que a problemas ambientales o una época en particular”. Y añadió que “sin embargo, también se puede llegar a pensar que cuanta más agua haya más aves va a haber, y no es así. Si hay mucha agua en el ambiente, las aves se dispersan porque tienen mayor acceso al recurso. En cambio, posteriormente a una sequía donde se careció de recurso, las especies se concentran allí. En su momento hubo una explosión de cisnes, ahora tenemos flamencos. Entonces puede que haya poca agua disponible y nosotros estamos viendo concentración de especies”.
A modo de cierre, Alejandra Lallo expresó: “Debemos ser conscientes de que, en situación extrema para ellos como es la escasez de agua, en San Nicolás tenemos un lugar que les brinda la posibilidad de sobrevivir. Eso es patrimonio natural para la ciudad y es nuestra responsabilidad cuidarlo”.

