A poco más de un año de su reglamentación, la normativa nacional que advierte sobre excesos de grasas, sodio y azúcares en los alimentos continúa generando varias polémicas. “Lo que faltó fue educación alimentaria junto a la ley. No se dieron muchas explicaciones al respecto, directamente salieron los octógonos y nadie aclaró nada”, sostuvo la nutricionista Paula Herrera (MP 5429).

De la redacción de EL NORTE
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El 23 de marzo de 2022, por medio del Decreto 151/2022, se reglamentó la Ley Nacional de Etiquetado Frontal que advierte sobre los excesos de grasas, sodio y azúcares que tienen ciertos productos alimenticios. Sin embargo, un año más tarde su puesta en vigor continúa generando varias polémicas.
En diálogo con el programa ‘Primicia Nicoleña’ de Radio U, la nutricionista Paula Herrera (MP 5429) puso en relevancia una nueva injerencia vinculada a la normativa N° 27.642.
Según puntualizó, “le falta una pata de la mesa” para que brinde completamente sus beneficios, ya que el problema se encuentra en la interpretación de los octógonos negros. “Lo que faltó fue educación alimentaria junto a la ley. No se dieron muchas explicaciones al respecto, directamente salieron los octógonos y nadie aclaró nada”, señaló.
En este sentido, sostuvo que se evidencia mucha incertidumbre y dudas en aquellas personas que, al llegar al supermercado, advierten que los alimentos que consumían habitualmente ahora presentan hasta cinco octógonos negros en su packaging.
No obstante, la nutricionista aclaró: “La defiendo, pero hay que trabajar mucho por detrás para ayudar realmente a las personas. Si la ley hace que las elecciones alimentarias de los consumidores mejoren, bienvenido sea. El problema está cuando dejan de consumir algo que disfrutaban por miedo”.
Trastornos alimentarios
La carencia de información repercute en las personas que padecen patologías y/o trastornos alimentarios como pueden ser diabetes, anorexia, bulimia, atracones, entre otros. Según comentó Herrera, actualmente recibe numerosas consultas de pacientes que se “aterran” cuando observan las góndolas. “El nutricionista trata de que la persona con trastorno alimentario mejore su relación con la comida. Busca que el paciente pueda disfrutar tanto de lo que puede considerarse saludable como una ensalada, como de algo que no se considera de igual manera como un alfajor. Pero resulta que la ley impide eso”, enfatizó.
Y volvió a recalcar: “Tengo que ser franca en esto, si bien la ley es muy positiva en muchas cosas, también es verdad que en personas con trastornos alimentarios está causando bastante más complicaciones de las que ya padece”.
Recomendación
Tomando en consideración que muchos suponen que al consumir solo una cucharada de cierto alimento ya se estaría excediendo, la especialista de la salud comentó: “Uno no se come un pote de crema o dulce de leche entero en un solo día. Es decir, no te vas a comer todos los excesos que tiene el producto en una sola tostada”.
Ante esta situación, la especialista en nutrición recomienda no entrar en pánico y tomarse el tiempo para elegir cuál de todos los productos que tienen octógonos pueda incluir en la alacena. “Antes de entrar en pánico, se debe ser más inteligente en la elección alimentaria y no dejarse llevar por lo que dicen las redes sociales. Si nos ponemos a pensar coherentemente, no consumimos a diario todos los productos que tienen octógonos negros”, incentivó.
¿Light?
Por último, según marcó la nutricionista, las comparaciones entre aquellos alimentos considerados “light” y los que no, siempre se deben realizar con el mismo producto y la misma marca. “Por ejemplo: La Serenísima light con La Serenísima común, no con otra marca”, explicó, y agregó que “los productos verdes considerados light no son los más saludables del mercado. Que sea light no quiere decir que sea bajo en grasas y en calorías. Eso nadie lo explica y causa confusión”.

