Con el paso del tiempo la sociedad cambia su forma de ver o aceptar distintos temas, entre ellas, los vinculados a la sexualidad. Una clara muestra de esto es la aparición y crecimiento de emprendimientos dedicados a vender artículos para adultos en San Nicolás. Aunque en su mayoría funcionan a través de redes sociales o en la confidencialidad de un “showroom” privado, algunos tienen decidido abrir locales físicos.

De la redacción de EL NORTE
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Para un momento a solas, en la búsqueda de reavivar un vínculo o para innovar con un regalo “más original”, la sexualidad está a la orden del día. Inclusive sin discriminar entre géneros o edades. Sin embargo, la resistencia a dialogar abiertamente de la intimidad sigue latente a pesar de que los productos para adultos estén presentes en el mercado hace años.
En la actualidad dentro de San Nicolás funcionan distintos “Sex Shop”, principalmente a través de las redes sociales. Dichos emprendimientos son grandes artífices a la hora de intentar superar este tabú y no solamente vendiendo sus artículos. “Es clave concientizar y llevarles información a las personas, porque no es un tema que se suele hablar en las mesas”, destaca Érica, la dueña de uno de estas tiendas en diálogo con EL NORTE.
“Cada vez son más las personas que se animan”, así detalla Érica el crecimiento de su clientela. Asimismo, da cuenta del cambio de pensamiento en el colectivo social. “El tabú sigue estando. Mucho menos que antes, pero está”, aseguran desde un comercio virtual de la ciudad. “Ya es una minoría la que se resiste a hablar de esto”. “Te encontrás con clientes que llegan con vergüenza. Pero después vuelven”, añade.
El anonimato y la discreción son primordiales a la hora de llevar adelante este tipo de negocios. Los comerciantes consultados destacaron la importancia de estos dos ejes y se explayaron sobre las devoluciones positivas de sus clientes. “Son pocos los que se animan a comentarnos sus experiencias por ahora, pero siempre fueron buenas. Al principio cuesta un poco agarrarle la mano quizás, pero después es todo un éxito”, detallaron. “Una vez que el cliente se fue, te olvidás de todo lo que hablaste y de lo que vendiste”, explica la misma persona, sobre su forma de trabajar.
La aceptación de la comunidad nicoleña ha crecido al punto de despertar un nuevo desafío personal para una emprendedora, que apunta a promocionar sus productos en el centro de la ciudad. “Este espacio en San Nicolás es para los clientes y nosotras. La idea es que la gente se pueda acercar al local, ver, consultar y sacarse el pudor”, contó María José, quien hoy en día cuenta con “No todo es amor” un emprendimiento de este rubro en Villa Constitución.
“Nuestro plan es tener un espacio apartado en el interior de nuestro local, cuidando al cliente. Vamos a tener todo exhibido pero sin que se vea a la calle. Van a poder entrar y despejar sus dudas con total discreción”, relataron sobre la fisonomía que tendrá el negocio.
Efecto cuarentena
No queda duda de que la pandemia del COVID-19 hizo mella en incontables aspectos de la vida humana, incluyendo lo sexual. Los extensos períodos de aislamiento fomentaron la compra y venta de productos para adultos. “Los primeros meses la pandemia no ayudó, pero después repuntó fuertemente y se vendía muchísimo”, recordó una referente. Inclusive sostuvo que el efecto aún persiste: “Pospandemia la gente se animó a más y tiene una súper aceptación en general”.
En ese lapso, quienes ya tenían un vínculo se transformaron en los compradores más recurrentes. “Muchas personas que empezaron a compartir varias horas tuvieron que buscar otras opciones para reavivar la llama. Las ventas en pandemia fueron en su mayoría para recuperar parejas”, afirma la dueña de un emprendimiento nicoleño que comenzó previo a la reclusión sanitaria.
Lo más vendido
A medida que pasaron los años –al igual que en otros mercados– el catálogo de los Sex Shop se expandió. Hoy por hoy los potenciales compradores pueden encontrar desde geles lubricantes, hasta vibradores que pueden accionarse desde un dispositivo móvil con tan solo tener acceso a una red de wifi. “Lo que más se venden son lubricantes y juguetes, principalmente los que se pueden usar en pareja. En menor cantidad salen los anillos y los plug anales”, subrayaron los vendedores.
En la actualidad, los geles parten de unos $1500 y pueden llegar a costar los $7000 dependiendo de sus componentes y la cantidad de producto. Por el lado de los “dildos”, comienzan a cotizar a partir de los $4500 aproximadamente y pueden llegar a costar cerca de los $80.000.
Sin distinción
En este ámbito de ventas, los mercaderes nicoleños destacaron que no hay diferencias entre géneros: “Es un 50 y 50 entre hombres y mujeres”. Algo similar ocurre en las edades. Si bien la mayor influencia es de los sectores más jóvenes, también se advierten “clientes de hasta 75 años”. Solamente recae un asterisco sobre un rango etario: “Entre los 30 y los 40 es el sector de menor venta. Pareciera que a esa edad se mantiene firme ese tabú y cuesta más romperlo”.
En esta línea, vale aclarar que este sector de la economía también se vio afectado por las fluctuaciones de las divisas. “Casi todos nuestros productos son importados, los precios dependen del dólar y un mes puede aumentar el doble respecto al anterior. Agosto fue muy duro, pocas consultas directamente”, explayaron sobre su panorama, aunque destacaron que su rueda no se detiene: “El sexo nunca entra en crisis”, sentenciaron.

