Desde el lunes, los presos de Santa Fe calificados como de “peligrosidad alta” usarán uniforme naranja

Esta medida, impulsada por el Ministerio de Seguridad y Justicia, forma parte de la nueva Ley de Ejecución de la Pena, aprobada en diciembre pasado, y tiene como objetivo mejorar la seguridad y facilitar la identificación de los internos considerados de “Nivel 1”.

La normativa, que incluye un código de vestimenta en su artículo 24, establece que el uso de uniformes será obligatorio en ciertos casos, permitiendo asignar diferentes vestimentas según la situación legal, el nivel de seguridad o las tareas del recluso. El propósito es aumentar la visibilidad de los presos peligrosos y permitir a las autoridades penitenciarias identificarlos de manera más rápida.

Además de los internos de alto perfil, más de 400 presos en la provincia están sometidos a diferentes restricciones, algunos de ellos ya bajo regímenes especiales y con visitas controladas a través de placas de blindex.

La resolución 008/2024, que regula la implementación de los uniformes naranjas, establece que los internos deben llevar esta vestimenta en todo momento cuando sean trasladados fuera de su celda, tanto dentro como fuera de la unidad penitenciaria. Para evitar confusiones, también se prohíbe el ingreso de visitantes con ropa del mismo color.

En cuanto al cuidado de la indumentaria, la normativa señala que los presos son responsables del mantenimiento de su uniforme, y en caso de deterioro, podrían enfrentar descuentos en su peculio.

Presos de “alto perfil”

La ley define como presos de “alto perfil” a aquellos con vínculos con organizaciones criminales, narcotráfico o antecedentes de violencia contra particulares o autoridades, entre otros criterios. La norma también contempla la construcción de cárceles específicas para estos internos y permite la aplicación discrecional de normas de trato para presos de alto perfil en el resto de la población penitenciaria.

El ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, confirmó la implementación de la medida y adelantó que, en el futuro, se extenderá el uso de uniformes diferenciados a toda la población carcelaria. Según explicó, el objetivo es facilitar el control y la organización dentro de las cárceles, diferenciando a los internos según su peligrosidad y las actividades que realizan.

Esta medida recuerda las reformas penitenciarias impulsadas en 1947 por Roberto Pettinato, director general de Institutos Penales de la Nación Argentina, quien eliminó el uso de trajes a rayas por considerarlos estigmatizantes. Aunque en 2000, Patricia Bullrich propuso un uniforme naranja para los presos más peligrosos en la cárcel de Ezeiza, la iniciativa no prosperó en ese momento.

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