Nació un día como hoy, en 1949, y se convirtió en uno de los asesinos seriales más temidos de la historia de Estados Unidos. Confesó haber matado a 79 mujeres, aunque la justicia lo condenó por 49 homicidios.

El 18 de febrero de 1949 nació Gary Leon Ridgway en Salt Lake City, Utah.
Su infancia transcurrió en un hogar problemático, donde sufrió el abuso de su madre y desarrolló una relación ambigua con ella. Algunos testimonios indican que Ridgway mojaba la cama hasta la adolescencia, lo que desataba violentos castigos por parte de su madre.
Desde temprana edad, mostró signos preocupantes de agresividad y falta de empatía.
Sus primeros crímenes
En la adolescencia, Ridgway cometió su primer intento de asesinato. A los 16 años, apuñaló a un niño de seis, dejándolo gravemente herido.
A pesar de este acto, no fue detenido ni enfrentó consecuencias significativas. Con el tiempo, logró ocultar su lado violento tras una apariencia común. Se graduó, se casó y comenzó a trabajar como pintor de camiones, un empleo que mantuvo por 30 años.
El inicio del terror en Green River
En la década de 1980, la policía de Washington comenzó a encontrar cuerpos de mujeres estranguladas en los alrededores del río Green. La mayoría eran trabajadoras sexuales o jóvenes en situación de calle.
La falta de pruebas concretas complicó la investigación, mientras el asesino seguía sumando víctimas.
Durante años, Ridgway utilizó su aparente normalidad para evitar sospechas. Se casó varias veces y llevaba una vida aparentemente estable, mientras asesinaba con brutalidad y dejaba los cuerpos en zonas boscosas y ríos.
La investigación y su arresto
A medida que los crímenes se acumulaban, las autoridades formaron un equipo especial para atrapar al asesino.
Ridgway fue interrogado en 1987, pero sin pruebas contundentes, quedó libre. No fue hasta 2001 cuando la policía lo vinculó definitivamente a los asesinatos gracias al avance en las pruebas de ADN.
El 30 de noviembre de ese año, fue arrestado en su trabajo. En los interrogatorios, Ridgway confesó haber asesinado a 79 mujeres, aunque las autoridades solo pudieron confirmar 49 casos.

Ridgway se mostró frío y sin arrepentimiento. Dijo haber elegido a sus víctimas porque eran “fáciles de atrapar” y aseguró que matar lo hacía sentir orgulloso. Su objetivo era asesinar el mayor número posible de mujeres sin ser descubierto.
En 2003, aceptó un acuerdo para evitar la pena de muerte y recibió 49 cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional. Actualmente, cumple su condena en una prisión de máxima seguridad.
Un legado de horror
A más de dos décadas de su arresto, el caso de Gary Ridgway sigue siendo una de las historias más aterradoras de asesinos seriales.
La frialdad con la que actuó y la cantidad de víctimas que dejó a su paso lo convirtieron en una figura escalofriante en la historia criminal de Estados Unidos.

