Martín Berardi, presidente ejecutivo de Ternium, señaló que la tasa de seguridad e higiene en Ramallo aumentó de $172.000 a $330.000 por empleado. De esta manera, la siderúrgica de Techint deberá pagar a la administración municipal de Mauro Poletti cerca de US$14 millones en el año. La excesiva tarifa de la tasa atenta contra la competitividad de la empresa que marca el pulso de las economías de Ramallo y San Nicolás.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]
Desde Expoagro, el Predio Ferial y Autódromo San Nicolás, el Ing. Martín Berardi alertó sobre lo excesivo de la tasa municipal por Inspección en Seguridad e Higiene que la administración de Mauro Poletti cobra a Ternium en Ramallo por la actividad que la empresa desarrolla en la planta industrial General Savio de esa localidad.
Según consignó el medio la Nación, Berardi –presidente ejecutivo de Ternium Argentina– explicó que en abril la siderúrgica del Grupo Techint deberá pagar por empleado por mes la suma de $330.000 por ese concepto. En la planta industrial cuya producción ya está resentida por diversos factores macroeconómicos, se desempeñan unos 3500 trabajadores, por lo que solo por esa tasa municipal, la compañía desembolsará cada 30 días unos $1155 millones. Esto representa unos US$14 millones al año para el pago de la tasa de seguridad e higiene.
“Debemos puertas adentro trabajar en la eficiencia y en inversión en tecnología pero afuera hay que bajar la carga impositiva, los impuestos distorsivos que son una cosa de locos. La municipalidad de Ramallo pasó de cobrar $172.000 en diciembre de 2024 por persona por mes a $330.000 para el mes que viene″, dijo el directivo de Trenium.
Y sumó: “En un año malo, de transición, como fue 2024, entre tasa de seguridad e higiene, Ingresos Brutos y el impuesto al cheque, Ternium Argentina pagó US$70 millones, mucho más de lo que se hubiese pagado en Brasil o en México. En un año bueno son más de US$100 millones solo de estos tres impuestos distorsivos que se multiplican en la cadena y que atentan contra la agregación de valor. Esto es lo que hay que ver. No hay que devaluar, hay que bajar los impuestos lo antes posible, si no la Argentina no es competitiva como sistema. Es la competitividad de un país. Si no hay competitividad corrés el riesgo de primarizarte, de vender productos primarios y no tener ningún tipo de industria”.
Competitividad
En diálogo con EL NORTE, Berardi ya había expresado su preocupación, la del segmento siderúrgica y la de la industria en su conjunto, en torno a los excesos impositivos y su impacto sobre la competitividad.
“Hay que trabajar sobre los impuestos distorsivos que hacen perder competitividad, como ingresos brutos, la tasa municipal de seguridad e higiene, el impuesto al cheque y los créditos y débitos bancarios. Son impuestos que penalizan en la Argentina la agregación de valor y que no se cobran en otras partes del mundo”, explicó.
En esa línea, Berardi resaltó que la problemática impositiva se da en los tres niveles de gobierno. “Las retenciones son a nivel nacional, pero ingresos brutos es provincial, la tasa de seguridad e higiene es municipal y el impuesto a los débitos y créditos bancarios es también nacional. Es decir, en las tres jurisdicciones es importante un acuerdo fiscal que le dé competitividad a la Argentina para integrarse al mundo de una manera nacional y competitiva”, enfatizó.

