El 10 de abril de 1984, las autoridades lograron interceptar al asesino serial Christopher Wilder, acusado de secuestrar, abusar y asesinar a varias jóvenes en Estados Unidos. Su arresto marcó el fin de una cacería nacional que mantuvo en vilo al país.

Christopher Wilder nació en 1945 en Australia, pero se trasladó a Estados Unidos, donde construyó una doble vida. Por un lado, era un empresario exitoso, aficionado a los automóviles y la fotografía. Por otro, ocultaba un historial criminal que se remontaba a su adolescencia, con antecedentes de acoso y agresiones sexuales.
Entre febrero y abril de 1984, Wilder protagonizó una de las olas de crímenes más impactantes de la historia estadounidense. Bajo el engaño de ofrecer castings para trabajos de modelaje, logró acercarse a jóvenes a las que secuestraba, violaba y, en varios casos, asesinaba. Su método combinaba seducción, manipulación y violencia extrema.
La cacería terminó el 10 de abril de 1984
El 10 de abril de 1984, Wilder secuestró a Dawnette Wilt, una joven a la que interceptó en un centro comercial de Merrillville, Indiana. La mantuvo cautiva durante días, la violó y, luego de apuñalarla, la dejó abandonada creyendo que estaba muerta. Sin embargo, Wilt sobrevivió y logró alertar a la policía.
Gracias al testimonio de la víctima, el FBI intensificó la búsqueda del criminal, a quien ya consideraban un asesino serial. La presión mediática y las pistas recolectadas aceleraron su identificación. Finalmente, el 13 de abril de 1984, la policía lo interceptó en New Hampshire. Durante el intento de detención, Wilder se disparó con su propia arma y murió en el acto.

El rastro de crímenes que dejó antes de morir
Aunque Wilder murió apenas tres días después del secuestro de Wilt, las autoridades lo vincularon con al menos 12 asesinatos y múltiples secuestros en varios estados del país, entre ellos Florida, Texas, Nevada e Illinois.
Las víctimas, en su mayoría mujeres jóvenes, compartían un perfil común: eran aspirantes a modelos, estudiantes o trabajadoras en centros comerciales.
El caso de Christopher Wilder evidenció las fallas en el sistema judicial, ya que contaba con antecedentes previos de agresiones sexuales y aún así vivía en libertad. Su caso también encendió alertas sobre los métodos de manipulación empleados por agresores para acercarse a víctimas vulnerables.
Décadas después, la historia de Christopher Wilder sigue generando interés. Se lo recuerda como uno de los asesinos más peligrosos de la década del 80. Su modus operandi fue analizado en múltiples documentales, series policiales y reportajes sobre asesinos en serie. El FBI incluyó su caso en sus archivos más destacados sobre crímenes interestatales.

