El nicoleño detrás del verdugo de los argentinos en el tenis mundial

Ben Shelton viene de ganarle en semifinales del ATP 500 de Múnich a Francisco Cerúndolo, logrando su noveno triunfo en igual cantidad de partidos ante tenistas argentinos. El estadounidense cuenta en su staff con los servicios del Preparador Físico nicoleño Gabriel Echevarría, todo un referente en el área.

Además de haberse convertido en un habitual protagonista de cada competencia del tenis mundial, Ben Shelton pasó a ser un verdugo de los argentinos en el circuito ATP. El sábado, el estadounidense eliminó en semifinales de Múnich a Francisco Cerúndolo, logrando su noveno triunfo en igual cantidad de partidos ante un rival de Argentina. Uno de los secretos de su alentador presente es la presencia en su staff del Preparador Físico nicoleño Gabriel Echevarría, quien pasó los últimos quince años trabajando para la Asociación de Tenis de Estados Unidos y Tennis Australia.

De 41 años y con casi veinte fuera de su ciudad natal, Echeverría estudió el profesorado de Educación Física en Rosario, luego hizo la licenciatura, y después una Maestría en Ciencias del deporte y la actividad física en Barcelona. Allí comenzó a trabajar en la Academia de Francis Roig (donde pasaron jugadores como Rafael Nadal, Feliciano López, Fabio Fognini entre otros); y a la que también asistían jóvenes valores de Estados Unidos. Logró establecer un vínculo con José Higueras y Patrick McEnroe. Ellos crearon un programa de desarrollo de jugadores para la USTA (Asociación de tenis de los Estados Unidos) y lo llamaron para trabajar allí. Estuvo varios años y finalmente en 2019 la Federación Australiana quiso hacer algo similar y convocó a Echevarría para formar parte del equipo, en Melbourne.

Su tarea era la de proveer un equipo alrededor de los jugadores (buscarle un entrenador, un preparador físico, masajista, psicólogo o nutricionista), parte de su rol en la Federación es educar al joven profesional para que entienda esa transición hacia el profesionalismo: “La idea es crear jugadores independientes, que no dependan de la federación, que tengan sus recursos y la capacidad de elegir a quiénes lo pueden llevar al siguiente nivel y de esa manera la Federación puede ayudar a los más jóvenes”, contó en una entrevista con ESPN.

En Estados Unidos, Echevarría trabajó con jugadores Christina McHale, Coco Gauff, Alison Riske, Madyson, Lauren Davis, Melani Oudin, Jamie Hapton, Ryan Harrison o Denis Kudla entre otros. Mientras que en Australia lo hizo con Daria Gavrilova, Kokkinakis, John Millman, Alex Bolt, James Duckworth, Storm Sanders, Priscilla Hon y Olivia Gadecki. Hasta llegar a Shelton.

Si bien tras su triunfo por 2-6, 7-6 (7) y 6-4 frente a Cerúndolo ayer perdería en la definición del certamen con el alemán Alexander Zverev por 2-6 y 4-6, Shelton se convirtió en el primer jugador de su país en alcanzar una final de polvo por encima del nivel ATP 250 desde que Andre Agassi ganara el Masters 1000 de Roma en 2002.

En la actualidad el joven de 22 años ocupa el puesto número 14 en el ranking, trabajando junto a Echevarría desde finales del 2023.

Shelton le pidió que se uniera a su equipo a tiempo completo como entrenador de fuerza y ​​acondicionamiento. Fue un movimiento fuera de lo común pero lógico para alguien que es tan fuerte como un leñador y puede correr como un ciervo pero sigue siendo propenso a equivocarse o perder el equilibrio.

Echevarría tiene fama de poseer un conocimiento especial de lo que se necesita para lograr el movimiento y el equilibrio adecuados en el tenis, especialmente en tierra batida, la superficie de tenis más común en Argentina. El candidato ideal para dirigir un curso intensivo.

El error más común de los novatos en tierra batida, dijo Echevarría, es deslizarse después del tiro, lo que hace perder tiempo, en lugar de deslizarse en el disparo. Ciertas tomas requieren menos pasos, o pasos más pequeños, o un paso adicional.

“Si aprendemos la habilidad, entonces podemos desarrollarla, pero lo primero es aprender de la manera adecuada”, sostuvo Echevarría.

Shelton percibe a Echevarría como una especie de susurrador de arcilla, que le ayudó a comprender su idiosincrasia.

Entonces, antes de cada día de entrenamiento, no en Montecarlo o Barcelona, ​​donde se llevaban a cabo torneos, sino en casa en Florida, Echevarría y el padre de Shelton hablaban sobre en qué movimiento concentrarse. A veces, fue aprender a correr en diagonal, lo que sucede a menudo en arcilla debido a todos los drop shots y cortes. Otras veces, se trataba de cómo recuperarse y pasar de un tiro al siguiente.

Luego, Shelton iría a la cancha para probar lo que acababa de aprender durante dos o tres horas. Después de un descanso y algo de almuerzo, las tardes consistían en más tiempo en la cancha si su padre Bryan, su coach, lo consideraba necesario, y/o hasta 90 minutos en el gimnasio. Fue agotador y expuso a Shelton a la necesidad de sintonizarse con lo que encontró bajo sus pies.

Nacido en Atlanta y dos veces campeón en el ámbito profesional (Tokio 2023 y Houston 2024), el récord de este zurdo en polvo de ladrillo pasó a ser de 14-13. “No todo es sencillo ni perfecto en polvo. Te van a romper más el servicio, pero también puedes romper más. Lidiar con la adversidad y adaptarse te hace un gran jugador aquí, y estoy tratando de aprender día a día”, explicó Shelton, quien tiempo atrás había confesado que “quería ser un poco diferente a los demás”. Con Echevarría lo está logrando.

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