El Rojo cumplió con una gran participación, quedando a las puertas de uno de los ascensos a la Liga Argentina, con un equipo que se identificó con la rica historia basquetbolística del club. Pérfora le puso freno a su sueño en lo deportivo. Pero seguramente esta eliminación no será el límite para este proceso que inició Lucas Mazzoni.

Hay que remontarse a julio del 2024 para empezar a contar esta historia. Cuando Belgrano decidió volver a las fuentes, empezar a reencontrarse con su rico pasado y apostar por Lucas Mazzoni como entrenador, con el objetivo de recuperar el protagonismo perdido en el básquetbol regional y nacional. Se comentaba en los pasillos de la propia institución que los jugadores “del club” no querían quedarse o retornar. Y no solo por la llegada de Mazzoni, sino por todo lo que envolvió internamente a la reciente campaña en la Liga Federal, un año después se puede decir que se cumplió una de las metas que se perseguían en este proceso y lo que parecía ser una triste tendencia no hay dudas de que comenzará a revertirse desde ahora. El Rojo volvió a pelear. Y su nombre estuvo presente otra vez entre los mejores. Es más, desde su regreso a la tercera categoría en 2021, en su quinta participación consecutiva terminó completando su mejor performance por lejos, arribando a cuartos de final; y quedando a dos pasos del ascenso. Ese es el otro punto: el deportivo.
En ese aspecto, en retrospectiva la dirigencia y Mazzoni acertaron en cada una de sus decisiones al momento de delinear su plantel. Porque Belgrano fue animador del Prefederal, yendo de menor a mayor en su nivel pero comenzando a forjar una idea y a moldear un espíritu que meses después lo llevarían a luchar por lo máximo. Con un estilo de juego que contagió; y que volvió a despertar ilusión en sus hinchas con el paso de los meses.
Bajo la sombra de un Somisa que había apostado fuerte, los belgranenses en silencio de a poco se fueron acomodando y terminaron primeros en su grupo en el Prefederal, asegurando su pase a la Liga Federal de manera heroica en La Plata ante Banco Provincia, con dos triunfos ante los somiseros incluidos; y convirtiéndose en los mejores exponentes entre los representantes de la Asociación de San Nicolás en el clasificatorio.
Luego llegó el receso veraniego y se comenzó a planificar la excusión por la Liga Federal. Perdió a uno de sus pilares como Santino Vercelli, a quien reemplazó con Marcos Rovello como quinto Mayor. Además se sumaron como recambios los jóvenes Leonel Singh y Franco Villegas, y regresó Ignacio Alimena.
Revello arrancó su experiencia en Belgrano como referente en ataque compartiendo el liderazgo con Nicolás Maffei. Y tras la sorpresiva salida de este último el alero le cedió ese lugar a Juan Segundo Menna, con quien los de la calle Pellegrini dieron el salto de calidad, ganando en volumen de juego en ataque, aspecto en el que, junto con la capacidad del citado Revello, Belgrano contaba con participaciones secundarias pero no menos rendidoras de Noé Grunale, Julián Aleric, Franco Heck, más las contribuciones del juvenil Giaccio y de Singh especialmente desde el banco.
Tras una fase regular con altibajos, dos triunfos seguidos como visitantes (ante Estudiantes de La Plata y le permitieron a Belgrano quedarse con el Grupo B de la Conferencia Sudeste y avanzar de manera directa a los play-offs con un récord de 7-5, dejando otra vez atrás, entre otros, a Somisa. En la postemporada Belgrano se valió de la ventaja deportiva para deshacerse de Independiente de Tandil de manera sufrida en el “Fortunato Bonelli” (2-1) y con mayor tranquilidad de la Federación Deportiva YPF de Comodoro Rivadavia (2-1). Ya entre los dieciséis mejores de la Liga Federal, eliminó por 2 a 0 a Atlético Regina de Río Negro, pasando a jugar la semifinal por un ascenso a la Liga Argentina ante Pérfora de Plaza Huincul, un “cuco”, que llegó al duelo contra los nicoleños con ocho victorias en igual cantidad de presentaciones en los mano a mano (batiendo a Somisa inclusive). Por primera vez, Belgrano debía definir fuera de casa; lo que a la postre sería determinante. Los de Mazzoni ganaron en el primer enfrentamiento con básquet y carácter, lo que debía repetir para clasificarse en la provincia de Neuquén. En la mayor parte del segundo cotejo repitió esa producción. Sin embargo, se quedó en el último cuarto (anotó 2 puntos en ocho minutos) y si bien contó con chances como para ganar, cayó en suplementario 83 a 82. Y en el tercero, con ese recuerdo presente, también Belgrano tuvo la posibilidad de imponerse, aunque perdió 83 a 78, demostrando que en el análisis global de la eliminatoria fue más que su rival, al que llevó a la incomodidad, dominándolo durante varios pasajes de la serie. Pero no aprovechó su momento y volvió a caer, en este caso para despedirse de la competencia. Y del sueño de ascender. Solo le faltó decorar una gran campaña con ese ascenso, lo que hubiese sido el broche de oro para este ciclo positivo por donde se lo mire para la institución.

Sus números
Pasando en limpio, Belgrano disputó un total de veintitrés partidos, con catorce ganados y nueve perdidos. Solo Pérfora e Independiente de Tandil pudieron vencerlo dos veces. Sus restantes derrotas se dieron con Centro Basko de Necochea, Estudiantes de La Plata, Atenas de La Plata, Somisa y la Federación Deportiva YPF. Finalizó con un promedio de goles a favor de 72.1 y de 67.2 en contra por juego. Y a nivel individual sus goleadores fueron Menna (19.1 puntos) y Revello (14), secundados por Grunale (9.9), Aleric (9.3), Heck (7.1), Singh (6.7) y Giaccio (6.4). Menna además cerró con 6 rebotes y 2.6 asistencia de medias, mismos números que Revello. En tanto, Aleric fue el máximo rebotero redondeando 6.9 por encuentro.

