El ciclista nicoleño de 19 años fue dueño de una de las 27 medallas de oro que Argentina logró en el Panamericano Junior de Asunción. Lo hizo en la prueba Ómnium de Pista. También sumó la Plata con el equipo de Persecución, grupo con el que realizó una pretemporada en Europa de más de tres meses. “El esfuerzo valió la pena”, expresó.

Apenas un puñado de personas del círculo más íntimo de un deportista amateur conoce de qué se trata llegar a un triunfo internacional. Lejos de las cámaras, de la cobertura mediática esporádica, de las noticias y las felicitaciones ocasionales, centenares de jóvenes deportistas de nuestro país dejan la vida día tras día en busca de un objetivo que solo se entiende desde el costado de la pasión.
El ciclista Santiago Gruñeiro trajo desde el Panamericano Junior de Asunción dos medallas: Plata en el equipo de Persecusión y Oro individual en Ómnium. Un enorme final para una historia que tuvo capítulos en donde no todo fue color de rosa, ni mucho menos. Sin ir más lejos, en el viaje a Europa que realizó como pretemporada le rompieron tres ruedas de la bici, que todavía no pudo volver a comprar debido a su alto costo.
“Es muy duro en todos los aspectos; uno piensa que es solo subirse a la bici, entrenar y ahí se termina. Pero no. Tenés el entrenamiento en el gimnasio, el cuidado con la comida, con nutricionista, dormir bien… y el entrenamiento es durísimo”, contó Santiago en La Deportiva, apenas unas horas después de llegar a la ciudad desde Paraguay.
“Nosotros estuvimos preparando este campeonato en Sierra Nevada, en altura, que es un entrenamiento mucho más duro. Ya al estar en la altura te costaba respirar estando sentado o acostado, y a la hora de entrenar es mucho más duro, sufrís todo el día, pero obvio después cuando bajas a la altura normal tenés una ventaja, como más oxígeno”, explicó el nicoleño. “Estuve tres meses y medio sin ver a mi familia. Por suerte al estar con un grupo es como que lo pasamos, pero dos chicos cumplimos años estando afuera. Es duro en el momento, pero ahora al pasar el tiempo, y después de haber podido competir y ganar, y que estén ahí mi papá y mi hermano ahí viéndome, es hermoso”, expresó.

Junto a Mateo Duque Cano, Agustín Ferrari y Ramiro Videla, Santiago Gruñeiro viajó a Bélgica para realizar una pretemporada de tres meses, que cerraron con unas semanas en Sierra Nevada. ¿El objetivo? Prepararse de la mejor manera y competir a nivel local, persiguiendo el sueño de poder correr para algún equipo europeo. Todo el viaje se lo bancaron ellos mismos.
“Competimos con la Selección solamente la primera semana, en Pista”, contó el nicoleño, y aseguró que “Cada vez cuesta más; el ciclismo es un deporte carísimo”. “La idea de ir ahí es poder conseguir algún equipo. El nivel que tienen allá es impresionante, te van poniendo en ritmo y te motiva a ir mucho más fuerte”, señaló.
Recompensa dorada
“Fuimos a Paraguay con el objetivo de una medalla, pero principalmente en la Persecución por Equipos, era algo que venía trabajando con los chicos en estos últimos meses en Europa. Veníamos preparando los detalles juntos, lo más fuerte posible. La idea era hacer una medalla, cualquiera, como también podíamos tener un mal día y no conseguirlo. Entonces ya al primer día haber agarrado la de Plata fue una tranquilidad para todos, y también una alegría inmensa”.
Al día siguiente llegó la dorada personal. “Fue una emoción muy grande, más que nada por sacarme la espina de la medalla de oro, que había estado cerca varias veces pero no lo había logrado”, contó Santiago, que además con este título aseguró su clasificación a los Juegos Panamericanos de Mayores de Lima en 2027.
“Cuando llegué al hotel, directamente a la cena, fue especial entrar al comedor y que te aplaudan todos los otros deportistas que saben lo que es estar ahí, porque ellos también son los que se esfuerzan para llegar a una medalla. Es muy difícil llegar y agarrar una medalla. Es hermoso”, señaló.
Santi Gruñeiro, el chico que con 6 años pisó por primera vez con su bici de paseo la pista del Club Ciclista San Nicolás, sumó en Asunción el lauro internacional más importante a su carrera. Y más allá de que la cuestión económica se pone cuesta arriba ante la falta de apoyo, su sueño se mantiene intacto. “Me encantaría llegar a los Juegos Olímpicos, tanto en Pista como en Ruta. Vamos a trabajar para llegar a eso, en lo individual o en lo grupal”, sentenció.

