Tras el doble femicidio, Pablo Laurta escapó con su hijo de cinco años. La policía lo encontró en un hotel y halló pruebas que lo vinculan con otro asesinato.

El crimen de Luna Giardina y su madre, Mariel Zamudio, estremeció a Córdoba y expuso una historia de violencia previa. Ambas fueron asesinadas a balazos dentro de su casa en Villa Rivera Indarte. El principal sospechoso es Pablo Rodríguez Laurta, expareja de Luna, quien después del ataque escapó con su hijo de cinco años. Días más tarde, fue detenido en Entre Ríos, donde apareció un cuerpo que podría pertenecer al remisero que lo ayudó a huir.
El inicio: dos mujeres asesinadas y un niño desaparecido
Todo comenzó el miércoles 8 de octubre, cuando vecinos de Villa Rivera Indarte escucharon disparos y llamaron a la policía. Al ingresar a la vivienda, los agentes encontraron sin vida a Luna, de 24 años, y a su madre, Mariel, de 50. La escena reveló signos de violencia extrema y una motivación personal. De inmediato, los investigadores apuntaron a Laurta, ex pareja de Luna y padre del pequeño Noah.
Tras el doble femicidio, el hombre huyó con el niño. En cuestión de horas, la Justicia activó el protocolo Alerta Sofía, que se difunde a nivel nacional para localizar a menores desaparecidos. Las primeras horas fueron clave: se unieron fuerzas policiales de varias provincias, y el caso tomó relevancia pública por la urgencia de hallar al menor con vida.
La captura en Entre Ríos y el rescate del niño
El domingo 12 de octubre, tras una intensa búsqueda, efectivos de Córdoba y Entre Ríos localizaron a Laurta en un hotel de Gualeguaychú. El niño fue encontrado en buen estado de salud y quedó bajo resguardo de la Justicia. En la habitación secuestraron un arma de fuego, teléfonos celulares, dinero y la billetera de un remisero que había desaparecido días antes.

El detenido, de nacionalidad uruguaya, fue trasladado bajo custodia y quedó imputado por doble femicidio y sustracción de menores. Mientras tanto, los investigadores comenzaron a reconstruir su itinerario y los vínculos con el chofer que lo había llevado desde Córdoba hasta Entre Ríos. Las cámaras de seguridad y los registros de llamadas fueron claves para seguir su rastro.
El remisero desaparecido y un hallazgo macabro
El remisero, identificado como Martín Sebastián Palacio, fue visto por última vez cuando aceptó un viaje para trasladar a Laurta. Días después, su auto apareció incendiado en Córdoba. Esa pista llevó a los investigadores hasta Puerto Yeruá, en la provincia de Entre Ríos, donde hallaron un cuerpo desmembrado. Todo apunta a que se trata del conductor, aunque las pericias de ADN aún no concluyeron.
Según los primeros informes, el cadáver presentaba tatuajes compatibles con los de Palacio. Peritos de la Policía Científica trabajan sobre restos biológicos para confirmar la identidad. La hipótesis más fuerte sostiene que Laurta habría asesinado al remisero durante su intento de fuga, sumando un tercer crimen a la secuencia que comenzó en Córdoba.
Cronología del caso
- Miércoles 8 de octubre: asesinan a Luna Giardina y a su madre, Mariel Zamudio, en Villa Rivera Indarte. Sospechan de Pablo Rodríguez Laurta, expareja de Luna.
- Jueves 9 y viernes 10 de octubre: se denuncia la desaparición del remisero Martín Sebastián Palacio, quien habría transportado al acusado. Su auto aparece incendiado.
- Domingo 12 de octubre: capturan a Laurta en un hotel de Gualeguaychú y rescatan al niño de cinco años. Secuestran un arma, dinero y la billetera del remisero.
- Lunes 13 de octubre: hallan un cuerpo mutilado en Puerto Yeruá, presuntamente de Palacio. Se ordenan pericias genéticas para confirmarlo.
- Martes 14 de octubre: la Justicia cordobesa sostiene la acusación por doble femicidio y sustracción de menores, mientras Entre Ríos abre una causa paralela por homicidio. Parece confirmado que el cuerpo hallado en Puerto Yeruá sería del remisero Palacio.
La investigación sigue abierta
Mientras avanza la autopsia del cuerpo hallado, los fiscales de Córdoba y Entre Ríos coordinan los tramos finales de la investigación. Analizan las armas secuestradas, los movimientos bancarios y los mensajes extraídos de los teléfonos de Laurta. Todo indica que el acusado planificó su fuga con antelación.

