El club abonó cerca de 200 mil dólares al defensor colombiano antes del vencimiento del plazo y desactivó el riesgo de una salida conflictiva.

San Lorenzo logró desactivar un conflicto que había generado preocupación en la dirigencia: Jhohan Romaña recibió el pago de una deuda cercana a los 200 mil dólares y no quedará en libertad de acción. El defensor colombiano había intimado al club para regularizar el monto pactado en su contrato, cuyo plazo vencía el viernes 14 de noviembre, mientras Julio Lopardo ejercía la presidencia interina ante la licencia de Marcelo Moretti. La dirigencia finalmente cumplió con el pago y evitó un escenario crítico a pocos días del cierre del Torneo Clausura.
Un reclamo que expuso tensiones internas
El reclamo de Romaña se sumó a un contexto institucional caliente, luego de que el plantel profesional difundiera un comunicado denunciando atrasos salariales y condiciones de trabajo deficientes. En el escrito, los jugadores indicaron que algunos no cobran íntegramente desde agosto y que su día a día se ve afectado por la falta de comida adecuada, falta de agua caliente en el vestuario y promesas dirigenciales incumplidas. En medio de ese clima, el zaguero formalizó su reclamo ante Agremiados para exigir que se regularizara la deuda con un plazo de 48 horas bajo apercibimiento de quedar libre.
La cifra adeudada y los rumores de salida
La deuda del defensor —que incluía salario y primas acumuladas— alimentó rumores de una salida inmediata, especialmente porque Romaña quedó fuera de la convocatoria para enfrentar a Sarmiento por la última fecha. Aunque su ausencia reforzó las versiones de conflicto, desde el club aseguran que no concentrará por una molestia física que arrastra desde el partido ante Rosario Central, donde no pudo completar el encuentro ni entrenar con normalidad durante la semana.
Continuidad garantizada y foco en la situación del plantel
Con contrato vigente hasta diciembre de 2026, la continuidad de Romaña nunca estuvo formalmente en riesgo una vez realizado el pago. Sin embargo, el episodio expuso nuevamente las tensiones internas que atraviesa San Lorenzo. La regularización de la deuda frenó la salida del defensor, aunque el reclamo colectivo del plantel sobre las condiciones laborales mantiene encendida la preocupación en un club que acumula conflictos mientras busca estabilidad deportiva y dirigencial.

