Así lo aseguró el juez Ernesto Kreplak, quien detalló la cadena de irregularidades halladas en el centro de producción ubicado en Parque Comirsa, y apuntó contra un circuito que involucra al Estado, el laboratorio y los centros de salud. Se refirió además a la falta de cumplimiento efectivo de parte de las provincias y los centros de salud –públicos o privados– de notificar complicaciones en pacientes asociadas con el uso del medicamento.

De la redacción de EL NORTE
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El juez federal Ernesto Kreplak, que investiga el estrago de salud pública causado por la salida al mercado de ampollas de fentanilo contaminado, describió debilidades de los sistemas de control del Estado y compartió “sugerencias” sobre uno de los principales obstáculos detectados “desde la experiencia judicial” que demanda una solución legislativa.
“No hay capacidad de monitoreo en tiempo real de parte del Estado”, afirmó Kreplak, titular del Juzgado Federal N°3 de La Plata, sobre la ausencia de trazabilidad desde la producción hasta la aplicación de un medicamento controlado, como es el fentanilo.
Se refirió además a la falta de cumplimiento efectivo de parte de las provincias y los centros de salud –públicos o privados– de notificar complicaciones en pacientes asociadas con el uso de un medicamento contaminado a través del sistema nacional de vigilancia sanitaria.
“Aunque se supone que los casos son de reporte obligatorio, no es así en la práctica y no hay sanciones a ese incumplimiento. Debería haber un proceso de sanción administrativo y ágil para este tipo de eventos”, planteó.
“Si con 10.000 ampollas se habían tenido esas consecuencias, nos preguntamos qué pasaría con las 154.000 del lote. ¿Dónde estaban? ¿A quiénes se las habían administrado? ¿Qué había ocurrido con esos pacientes?”, relató el juez, que es hermano del ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak.
El magistrado detalló que la campaña de producción de fentanilo de HLB Pharma en la planta de Laboratorios Ramallo incluía seis lotes, lo que podía ser casi un millón de ampollas. “Advertimos, entonces, que las consecuencias podían ser muy serias –continuó–. Requerimos la colaboración de la Anmat, pero la información dejó mucho que desear: no tenía información suficiente ni oportuna de lo que estaba ocurriendo. No sabía [el organismo regulatorio] dónde estaban las ampollas de fentanilo. Sí había dictado la prohibición de uso del fármaco, pero dependía del laboratorio para retirarlo y para ejercer la fiscalización, con información que no poseía y que también estaba en poder del laboratorio”.
Ernesto Kreplak también dijo que “existió un incumplimiento sistemático de las buenas prácticas y una manipulación y falsificación de los registros de producción” por parte de HLB Pharma y Laboratorios Ramallo propiedad del “Clan García Furfaro”.Recordó además que entre 2018 y 2024 hubo 118 reportes de efectos adversos o desvíos de calidad vinculados a esos laboratorios y que fueron debidamente informados por la ANMAT. “Había alertas previas. Esto refuerza la importancia del control y la trazabilidad, que son prácticamente inexistentes o muy deficientes”.
Con la asistencia del instituto Malbrán y la colaboración en las pesquisas a través del Ministerio de Seguridad de la Nación, detectaron un séptimo lote producido en octubre de 2024, antes de la campaña que arrancó a finales de ese año y a la que pertenecen dos lotes en los que se detectó la contaminación por bacterias: los número 31.202 y 31.244. “Entendimos que este último no se llegó a aplicar porque en los allanamientos [a Laboratorios Ramallo y dos droguerías relacionadas] se encontraron todas las ampollas”, refirió el magistrado.
De acuerdo con el detalle que brindó, del lote contaminado se liberaron al sistema de salud 86.000 ampollas, de las que el juzgado logró ubicar 85.848 en 51 centros de salud y dos droguerías en el país. “Interpretamos que las restantes fueron efectivamente suministradas a pacientes. Esto permitió llegar a la diferencia de casos notificados en el sistema nacional de vigilancia sanitaria más las ampollas que faltaban”, comentó Kreplak.
En tanto, sobre la hoja de ruta que seguirá la investigación, el magistrado anticipó que prevén continuar el trabajo durante la feria judicial para terminar de analizar históricas clínicas, reunir información que aún está dispersa para llegar a un número aproximado de casos fatales y no fatales hacia el final del verano y poder ampliar las declaraciones testimoniales. “Hay una cantidad importante de sobrevivientes que también son víctimas”, dijo Kreplak.

