Conferencia sobre prevención: “Hablar del suicidio no incrementa el riesgo”

LAS MUERTES AUTOPROVOCADAS SEPTUPLICAN A LOS HOMICIDIOS EN SAN NICOLÁS

En lo que va del año, 28 personas se quitaron la vida en San Nicolás. Hay siete suicidios por cada homicidio y casi tres por cada deceso en accidente de tránsito. Es la principal causa de muerte violenta en el país y los números preocupan. “El suicidio no es un acto repentino y en muchos casos se puede prevenir”, afirmó en su conferencia la psicóloga Rosana Lorenzetti, convocada por la Fundación El Valor de Vivir.

Saley, Lorenzetti y Fernández.

De la redacción de EL NORTE
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En el transcurso de 2025, se produjeron al menos 28 suicidios (26 varones y dos mujeres) en nuestra ciudad. Este número septuplica la cantidad de muertes ocurridas por homicidios dolosos, donde se registraron cuatro, y casi triplica a los culposos, que en suma llegaron a nueve. El último informe emitido en diciembre de 2024 por el Ministerio de Seguridad de la Nación da cuenta de que, con el 38,1%, es la principal causa de muerte violenta en el país. En lo que va del año, el porcentaje en San Nicolás alcanzaría el 115%.

Además de los 28 suicidios consumados, se registraron al menos 18 tentativas, en su mayoría entre personas de menos de 30 años. Los números podrían ser bastante más altos si tenemos en cuenta que existe un subregistro de información, ya que la fuente de datos, en general, es policial, por lo que se vuelcan solo los recogidos cuando son llamados ante el suicidio consumado o una tentativa que requiera intervención de la fuerza. Otra dificultad está relacionada con la imposibilidad, en algunos hechos, de contar con evidencia que denote que se trata de un suicidio a prima facie y, por lo tanto, ingresen al sistema como “muerte dudosa”. También, puede ocurrir que la persona resulte gravemente lesionada en un intento de suicidio y fallezca con posterioridad: si las policías no hacen seguimiento del caso, ese deceso no se registra.

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Este fenómeno en aumento, incluso a nivel mundial, preocupa a la sociedad, a los organismos estatales y a las organizaciones comprometidas con acciones sociales. En una charla organizada por la Fundación El Valor de Vivir y desarrollada el pasado viernes en las instalaciones de la Federación de Comercio, la profesora universitaria y conferencista, psicóloga Rosana Lorenzetti, abordó el tema y dio pautas de alerta y prevención.

Alerta temprana

El público que se dio cita en la conferencia estuvo conformado especialmente por docentes preocupados por la temática (este año dos adolescentes de 15 y 17 años se quitaron la vida en la ciudad). También asistieron familiares de personas en riesgo, procurando informarse acerca de la manera en la que deben intervenir ante la sospecha de probable suicido.

Explicó la psicóloga Rosana Lorenzetti que es necesario un mayor compromiso social. “Ofrecer ayuda en el momento oportuno salva vidas. Cuanta más información tengamos, más herramientas manejaremos. El suicidio no es un acto privado o individual, es un problema de salud pública para el que deberían existir más mecanismos de contención. A nivel local, tenemos el servicio de salud mental que funciona en el Hospital San Felipe, pero no alcanza. Los números son muchos y tenemos pocas herramientas. Nominalmente existen cientos de instituciones, pero a la hora de recurrir por ayuda nos encontramos con que no están o son insolventes”, detalló la disertante.

Entre los factores de riesgo, Lorenzetti mencionó al consumo de sustancias, la automedicación, antecedentes psiquiátricos, bullying, ciberbullying y violencia de género. Además, destacó como factor predisponente la falta de contención social. “Estamos apurados y no nos detenemos a mirar al otro para poder detectar lo que le está pasando. El tejido social está desintegrado, las familias atomizadas, los padres ausentes porque tienen que trabajar. Siempre hay señales, a veces sutiles, pero hay indicadores”, explicó.

“Si la persona empieza a hablar, es importante no juzgar ni minimizar. No interrumpirlo, permitir que transite su momento de angustia. Dialogar sobre el tema reduce la posibilidad de suicidio y puede ser una oportunidad para ayudar a quien está padeciendo. Hagamos una escucha activa. Saber escuchar es fundamental. Si no sabemos qué decir, no hablemos, pero acompañemos. Puede ser la única oportunidad que tengamos de llegar hasta esa persona. Tengamos en cuenta que debió pensar mucho, que necesitó armarse de mucho valor para animarse a hablar de lo que le pasa. Recordar que puede ser la única oportunidad”, afirmó Rosana Lorenzetti.

Señaló además la disertante la importancia de reforzar la autoestima de quien está pasando por esa situación difícil, y entre las señales de alerta destacó: “La persona en cuestión comienza a poner sus cosas en orden, a tirar o regalar sus cosas apreciadas, a hablar de la muerte o manifestar una pérdida del sentido de la vida. Ante esta situación, buscar enseguida ayuda profesional y, ante una situación límite, debemos tratar de mantener la calma, escuchar más que hablar, no acercarse violentamente, sino de manera calmada y sigilosa hasta donde nos lo permita. No contradecir para ganar tiempo y llamar a un profesional si lo hay o al 911 en una situación límite. Ellos están muy preparados ante estos casos”.

“Y después de un intento de suicidio, recordar que pueden salir compensados, pero que es necesario armar la red para asistirlo como corresponde; no hay que quedarse con que eso pasó porque el problema persiste. Es necesario acompañar a la familia; todos son víctimas. El hecho atraviesa a la familia completa”, agregó la psicóloga Rosana Lorenzetti.

Para tener en cuenta

Entre las señales de alerta se encuentran los trastornos del sueño (dormir en exceso o tener insomnio), encierro, irritabilidad, aislamiento, ansiedad, conducta autodestructiva o cambios en la alimentación. Manifestación de sentirse una carga, baja autoestima, llanto, abandono en el cuidado de la apariencia física y dificultad para concentrarse, entre otros.

Por último, la psicóloga remarcó que “hay que recordar que es un mito el que dice que la persona que amenaza con quitarse la vida no lo hace. Toda persona, antes de cometer un intento de suicidio, evidencia una serie de señales que, de ser detectadas a tiempo, pueden ayudar a evitarlo. Debemos saber que a todos nos puede pasar. Es fundamental la atención temprana, eliminar estigmas, trabajar con el núcleo familiar. En vez de juzgar a las familias debemos abrazarlas”, concluyó la licenciada Lorenzetti.

El Ministerio de Salud dispone de una línea telefónica nacional gratuita y confidencial (0800-999-0091), activa las 24 horas.

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