LA HISTORIA DEL MÁXIMO GOLEADOR DE LAS INFERIORES DE INDEPENDIENTE, JUGÓ EN DEFENSORES DE RAMALLO Y TRABAJA EN UNA FÁBRICA DE PASTAS

Jugó en Defensores de Villa Ramallo en el año 2016, tanto en el torneo de la Liga Nicoleña y en el Federal A. Fue campeón de la Copa Sudamericana con Independiente.

Brian Nieva acumuló más de 100 tantos en las categorías formativas del Rojo. Llegó con el peso de la chapa de goleador a primera, pero su carrera dio un giro y recorrió todas las categorías del Ascenso. Hoy trabaja en el negocio familiar: “Ayudo con algunas cosas cuando se fabrica, pero no meto mano en la cocina, yo atiendo”.

En declaraciones con Infobae el pibe que se crió con la presión de ser una estrella en ese ambiente que puede aturdirte. Brian llegó al Rojo en prenovena, creció convirtiéndose en el máximo goleador de las inferiores para esta época, integró el plantel campeón de la Copa Sudamericana 2010 y hasta sumó minutos en la Sudamericana del año siguiente. Malas decisiones, influencias nocivas y la suerte esquiva fueron tal vez las fichas que hicieron el efecto dominó para escribir su destino en este extraño juego que puede pegarte una patada a la cima del mundo o modelarte como un obrero en el Ascenso profundo. Hoy trabaja en la fábrica de pastas familiar en San Francisco Solano, pero no deja de reflexionar sobre su vida como deportista.

Nieva sumó más de 100 goles en las divisiones formativas y 25 tantos en su paso por reserva, según las estadísticas del periodista Norberto Cimino.



Llegó a primera a fines del 2009 de la mano del Tolo Gallego para ir al banco por primera vez en ese clásico con Racing que le significó un jugoso premio económico. Pero recién debutó un año más tarde con el interinato de Pavoni-Sá. La pelea por el puesto con Gandín, Silvera, Núñez y Parra se tradujo en pocos minutos para él. Su paso profesional por Avellaneda se completó con 16 partidos (6 de titular) y 2 goles en dos temporadas.

Llegó a Los Andes para relanzar su vida deportiva. Debutó con un gol y una asistencia; anotó también al siguiente juego. Pero la montaña rusa agarró la curva descendente repentinamente. Una lesión lo marginó un tiempo, le costó recuperar terreno y para colmo un problema económico del Rojo impidió que siguiera jugando en el club de la B Metropolitana.

“Me armé un CD con mis jugadas de Independiente y Los Andes. El representante que tenía me llenó tanto la cabeza con que me fuera con el pase libre, que yo en ese momento no entendía. Tomé la decisión de armarme un compilado, puse mi número de teléfono y lo subí a Youtube por si perdía el video. Un día estaba en mi casa y me llegó un mensaje de un chileno que me vio por Youtube. No sé cómo llegó, pero me ofreció un par de clubes allá. Terminé cerrando en Santiago Morning”.



“Con mi poca experiencia, arreglé todo solo. Independiente no me iba a usar y llegamos a un acuerdo para rescindir. Empecé con mis contactos: ‘che, estoy libre’. A todos… Me acuerdo que Claudio Villalba, un central, me ofreció probarme en Comunicaciones”. El periplo siguió por J.J. Urquiza, Huracán de Goya en Corrientes, Defensores de Villa Ramallo, Pacífico de Mendoza y Atlético Pilares.

“Ya ahí se me esfumó el ‘tengo que volver a primera’. No digo que no pueda pasar, pero en mí era golpe tras golpe para abajo”, reconoce sobre sus sensaciones al firmar en Urquiza, una travesía que se cortó abruptamente tras una secuencia incómoda con la barrabrava en el vestuario. El último registro fue durante 2018 en El Porvenir, con una lesión que lo expulsó definitivamente de las canchas.



La fábrica de pastas familiar, Don Alfonso, ubicada en Solano, apareció como su nuevo espacio laboral. En cuatro meses, pasó de las canchas de fútbol a la fábrica de pastas. Si bien en sus redes se muestra de vez en cuando ayudando en la fabricación, Brian se sincera: “No meto mano, yo atiendo. Ayudo con algunas pavadas cuando se fabrica, pero el grueso mío es atender.

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