La inflación en EE.UU. se enfría al 2,7% anual en noviembre

El IPC estadounidense se desacelera y queda debajo de las previsiones

Gráfico ilustrativo de inflación en Estados Unidos

NewsITe

El índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos avanzó 2,7% interanual en noviembre, un registro menor al 3,1% que anticipaban los analistas y por debajo también del 3% informado en septiembre. Los datos, difundidos por el Buró de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), confirman que el proceso inflacionario en la principal economía del mundo continúa moderándose hacia el cierre de 2024.

La evolución del IPC se sigue de cerca no solo por Wall Street, sino también por los bancos centrales de todo el mundo, incluida la Argentina, dado el impacto que tiene sobre el dólar, las tasas internacionales y los flujos de capitales hacia los mercados emergentes. Una inflación más contenida en Estados Unidos suele traducirse en menor presión para nuevas subas de tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed).

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En este contexto, el dato de noviembre se leyó como una señal positiva: la suba de precios fue más baja que la esperada por el mercado, lo que refuerza la percepción de que el ciclo de endurecimiento monetario podría estar cerca de su techo. Sin embargo, dentro de la propia Fed persiste la cautela. La autoridad monetaria repite que no tomará decisiones apresuradas hasta ver una convergencia más firme de la inflación hacia su objetivo del 2% anual.

La mirada puesta en la inflación subyacente y la Fed

Más allá del número general, los especialistas ponen el foco en la inflación subyacente, que excluye a los componentes más volátiles como alimentos y energía. Este indicador es clave para definir la tendencia de mediano plazo y será determinante en las próximas reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el organismo que define la tasa de referencia en Estados Unidos.

De confirmar la desaceleración en los próximos meses, la Fed podría optar por mantener las tasas en los niveles actuales por un período prolongado e incluso empezar a discutir eventuales recortes en 2025. Por el contrario, un rebote de la inflación subyacente podría reactivar el debate sobre la necesidad de nuevas subas, algo que los mercados financieros, por ahora, descuentan como un escenario menos probable.

  • El IPC de noviembre subió 2,7% interanual, por debajo del 3,1% previsto.
  • El dato alimenta la expectativa de un fin del ciclo de suba de tasas de la Reserva Federal.
  • La inflación subyacente será central en las próximas decisiones del FOMC.

La moderación inflacionaria en Estados Unidos alivia la presión sobre las tasas de interés globales, pero la Fed insiste en que esperará señales claras de convergencia hacia el 2% antes de cambiar de rumbo.

Para economías como la argentina, una inflación más controlada en Estados Unidos y una Fed menos agresiva en materia de tasas podrían traducirse en mejores condiciones financieras externas. No obstante, la volatilidad global sigue siendo elevada y los analistas recomiendan cautela a la hora de proyectar el comportamiento del dólar y de los flujos de inversión hacia la región.

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