El verdadero Papá Noel es de San Nicolás y se llama Saverio Daniel Graziano

Caracteriza a Papá Noel desde hace casi cuatro décadas y se convirtió en un ícono de la Navidad en San Nicolás. Saverio Daniel Graziano visitó El Norte Stream y habló de sus comienzos, el cariño de la gente, y la pasión que lo motiva a seguir regalando sonrisas en cada rincón de la ciudad.

Saverio Daniel Graziano en El Norte Stream.

Martina Suárez
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Desde hace varios años, la ciudad tiene confirmada una presencia infaltable durante la época navideña: el Papá Noel nicoleño. Se trata de un hombre muy querido que cada diciembre recorre distintos puntos de la ciudad con su traje rojo y su trineo, generando emoción y sonrisas en la gente que se acerca a verlo. Sin embargo, poco se sabe de su vida personal.

Este martes, el protagonista estuvo en el programa ‘Profetas sin religión’ de El Norte Stream, donde habló Saverio Daniel, el hombre detrás del personaje más querido por los nicoleños. Tiene 77 años y hace 39 que se pone el traje de Papá Noel.

“Un día se me ocurrió hacerlo y arranqué, paré por dos años, lo agarré nuevamente y todo se hizo muy grande”, recordó sobre sus comienzos.

Saverio también rememoró una escena de su infancia: “Cuando yo era chico, había un hombre en la esquina de Nación e Italia que hacía de Papá Noel, era un señor grande y alto. Se paraba afuera de una imprenta disfrazado de Papá Noel y lo saludamos. En aquella época no estaba la movida de hoy. Yo fui creciendo y decía que quería conocer a Papá Noel”.

En otro tramo de la entrevista, agregó: “Un día mi cuñado me invitó a Buenos Aires y había sobre una avenida un Papá Noel de Coca Cola, y le dije ‘ese que está ahí, voy a ser yo’, y me dijo ‘vos estás loco’. Así empezó, volvimos a San Nicolás y busqué una modista que me hiciera el traje”.

Sobre el espacio que el Ejecutivo local le dio al personaje, expresó: “Todavía no caigo. Estoy enteramente agradecido a la municipalidad y a todos los que colaboran con nosotros, es un mundo de gente. Cuando vi el video que hicimos fue emocionante”.

En ese sentido, explicó qué lo impulsa a seguir adelante año tras año: “Todo lo hago por amor, hay gente que dice que yo me estoy llenando de plata, no sé si me van a creer, eso queda en cada uno. Yo no le cobro un peso a nadie, ni siquiera a la municipalidad”.

Además, contó cómo se dio el vínculo con el municipio: “Yo necesitaba algo para poder hacer este trabajo. Un día apareció Manuel Passaglia, nos pusimos a charlar y me dijo ‘necesito un Papá Noel’, y le digo ‘yo necesito un trineo’ y ahí cerramos”.

Pan dulce nicoleño

Este año, el Papá Noel nicoleño también fue protagonista de una iniciativa solidaria. El Ejecutivo elaboró su propio pan dulce para la venta, que se presentó dentro de una lata diseñada con la imagen de Papá Noel y el Grinch, junto a la inscripción de San Nicolás. 

A su vez, el municipio anunció en las últimas horas que el stock se agotó por completo. Sobre esta propuesta, Daniel contó: “Fue una sorpresa para mí, me dijeron vamos a hacer un video para Navidad, pero en ningún momento sabía para qué. Entonces apareció la famosa lata, me encantó, pero en ningún momento pensé que iba a ser tan grande y que quedara como un recordatorio para mí”.

Todo lo recaudado fue destinado al Hogar El Amanecer, San Hipólito y Lihue Quimlu. En total, se vendieron 1.500 pan dulces, con un valor de $10.000 cada uno, lo que llevó a la recaudación de 15 millones de pesos, repartidos en: 8 millones para El Amanecer, 4 millones para San Hipólito y 3 millones para el Hogar Lihue Quimlu.

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Caravana navideña

Respecto a su tradicional caravana navideña, en la que recorre distintas zonas de la ciudad, destacó que este año lo sorprendió especialmente la reacción de los adultos mayores. Señaló que muchos se emocionaron al verlo y se acercaron a saludarlo y a agradecerle.

“Lo que también me sorprendió de este año que no había sucedido antes, es la cantidad de adolescentes que venían a sacarse fotos conmigo. Antes no se animaban, eso es muy lindo”, destacó.

En ese vínculo cotidiano con los vecinos, contó: “La gente me ve de civil y me reconoce y me piden fotos, y yo no tengo ningún problema de ese contacto”.

Papá Noel o Saverio Daniel Graziano

“Cuando me pongo el traje, dejo de ser quien soy, para convertirme en otra persona. Después me lo quito y vuelvo a ser una persona normal”, destacó.

A su vez, añadió: “Lo más difícil de ser Papá Noel es hacer que los chicos te acepten y ver algo en la calle que no está bien. A mí me pone triste cuando veo a una criatura con discapacidad. Con mi brazo derecho, Romina, ya tenemos el acuerdo de que si ve a alguien con discapacidad lo va a buscar y hacemos un freno para que yo esté exclusivamente con esa persona”. 

“Los niños consiguen que yo tenga ganas de ponerme el traje y salir, y ahora los adultos también generan eso”, sumó.

Sobre el esfuerzo físico, contó: “Mucha gente se preocupa por mí, me pregunta si estoy bien, si tomo agua. Y yo estoy acostumbrado a usar el traje con el calor, estoy tan compenetrado con el personaje que no siento cansancio. Después digo, ‘sí necesito un descanso’, me alimento para estar bien y me preparo para el otro día”.

También, el invitado recordó una experiencia que vivió siendo Papá Noel: “El año pasado fui al sanatorio UOM, y un viejito que estaba acostado cuando me vio levantó los brazos y empezó a gritar: ‘Me viniste a buscar, gracias, te estaba esperando’. Me agarró la mano y dijo que lo lleve, que estaba cansado y que se quería ir conmigo. Entonces le dije, ‘pará abuelo, yo te voy a traer un regalo y más tarde va a venir un ángel atrás mío y te va a buscar’. Lloraba y me agradecía”.

“Con las criaturas hay que tener mucho cuidado con las preguntas que te hacen. Yo disfruto cuando me abrazan, me besan, me dicen te quiero. Te hacen preguntas pícaras que te quieren hacer pisar el palito”, compartió Saverio sobre el trato con los niños.

Al mismo tiempo, recordó: “En la calle me paran y me agradecen, eso es lindo, para mí es una satisfacción muy grande. Yo no lucro nada con esto. Yo soy jubilado y vivo bien gracias a Dios. Me hace feliz ver a los niños felices, y a los ancianos también, el otro día fui a un hogar de adultos y estaban muy emocionados”.

Al ser consultado sobre si el Papá Noel nicoleño continuará los próximos años, declaró: “Yo amo mi ciudad, entonces lo doy todo. Si Dios me da vida y salud, lo seguiré haciendo. Hasta que el de arriba me diga ‘viejo hasta acá llegaste’”.

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