El relevamiento expuso que Ramallo integra el grupo de municipios con “transparencia nula”: no publica el Presupuesto 2025, no informa ejecución de gastos ni situación financiera, y tampoco difunde datos sobre su endeudamiento

La transparencia fiscal volvió a quedar en el centro de la escena en la provincia de Buenos Aires tras conocerse un relevamiento que expone serias falencias en la publicación de datos económicos por parte de numerosos municipios. En ese mapa de luces y sombras, Ramallo aparece en el grupo más preocupante: el de los distritos con nivel nulo de transparencia, sin publicación del Presupuesto 2025, sin datos de ejecución presupuestaria, sin información sobre su situación económico-financiera ni sobre su nivel de endeudamiento
El informe revela que más de un tercio de los municipios bonaerenses incumple los estándares mínimos de transparencia. Sin embargo, el caso de Ramallo resulta particularmente alarmante: figura entre los 21 distritos que directamente no publican ningún tipo de información fiscal relevante, lo que impide a los vecinos conocer cómo se administran los recursos públicos y cuáles son las prioridades reales de la gestión local.
La ausencia de datos básicos no es un problema meramente administrativo. La publicación del presupuesto, la ejecución de gastos, la situación económico-financiera y el stock de deuda son herramientas esenciales para el control ciudadano y para la evaluación de la sustentabilidad de las políticas públicas. Sin ellas, la gestión queda envuelta en una opacidad que alimenta la desconfianza social y debilita la calidad institucional.
En Ramallo, esta falta de transparencia no es un hecho aislado ni reciente. Por el contrario, se inscribe en una serie de antecedentes que ya han puesto al municipio bajo la lupa judicial. El conflicto por el proyecto del puerto, las controversias en torno a la deuda municipal, la creación y modificación de tasas, y los cuestionamientos al Código Tributario son episodios que comparten un denominador común: decisiones tomadas con escasa información pública disponible y sin mecanismos claros de rendición de cuentas.
Mientras decenas de municipios bonaerenses lograron mejorar sus estándares y hoy publican de manera completa y actualizada sus cuentas, Ramallo permanece en el extremo opuesto del ranking. No se trata de una omisión menor: el municipio no cumple con las prácticas básicas que permiten conocer el destino de los fondos públicos ni con las pautas que la normativa provincial considera saludables para la gestión gubernamental.
La consecuencia directa es una ciudadanía privada de información clave. Sin datos sobre ejecución presupuestaria, es imposible saber cuánto se invierte en salud, educación, infraestructura o servicios esenciales. Sin información sobre deuda, no se puede evaluar la sostenibilidad financiera ni el impacto de las decisiones que comprometen recursos futuros. Y sin presupuesto publicado, la planificación queda reducida a una caja negra.
Este escenario refuerza la percepción de falta de compromiso de las autoridades locales con la transparencia, en un contexto donde el reclamo por una administración abierta y previsible es cada vez más fuerte. La rendición de cuentas no es un formalismo: es una condición básica para la confianza, la legitimidad y la calidad democrática.

