La chance de sumar a Sebastián Villa abrió un fuerte debate interno

NewsITe
La posibilidad de que Sebastián Villa vuelva a estar en la órbita de un club grande del fútbol argentino generó ruido en Núñez. El delantero colombiano, hoy en Independiente Rivadavia de Mendoza, afirmó en una entrevista que su intención es jugar en River y que, si Marcelo Gallardo lo llamara, “en menos de 24 horas” estaría entrenándose en el predio de Ezeiza. La frase, lejos de instalar una simple discusión futbolera, reactivó un debate sensible entre socios e hinchas por su antecedente judicial.
En lo estrictamente deportivo, el nombre de Villa aparece como el de un atacante con experiencia, desequilibrio y recorrido internacional, en un contexto en el que River no logró sostener un rendimiento convincente durante 2025 entre competencias locales y Copa Libertadores. Sin embargo, el principal foco de la conversación se corrió rápidamente de lo que podría aportar dentro de la cancha a lo que representa su figura fuera de ella.
El trasfondo: la condena por violencia de género
El 2 de junio de 2023, el Juzgado N.º 2 de Lomas de Zamora condenó a Villa por lesiones leves y amenazas contra su expareja, Daniela Cortés. La pena fue de dos años y un mes de ejecución condicional, lo que le permitió continuar en libertad y seguir con su carrera profesional. Durante el proceso, la fiscalía sostuvo que debía ponderarse la existencia de violencia “en todas sus formas” contra la mujer, según se remarcó en el alegato del fiscal.
Tras el fallo, Boca Juniors —club en el que era figura— decidió apartarlo del plantel, en medio de cuestionamientos previos por haberlo dejado jugar mientras avanzaba la causa. Con posterioridad, el futbolista siguió su carrera en el exterior y luego recaló en Mendoza, donde se convirtió en una de las piezas destacadas de su equipo.
El rechazo en el mundo River: “Decimos ¡No!”
La reacción negativa se amplificó en redes sociales y en distintos espacios vinculados al club. La cuenta River Feminista, integrada por socias e hinchas, difundió un comunicado con una posición contundente: “Decimos ¡No!”, al considerar que una eventual llegada sería “incompatible con los valores” que una institución deportiva, social y cultural debería representar.
En el mismo sentido, la agrupación sostuvo que la incorporación de una persona con “condena firme por violencia de género” y antecedentes judiciales vinculados a delitos sexuales —por otra denuncia en la que terminó absuelto— enviaría un mensaje preocupante sobre la jerarquía que se le otorga al talento deportivo frente a la integridad y la responsabilidad social.
Claves del debate que se instaló
- Lo deportivo: River busca mejorar prestaciones y sumar variantes ofensivas.
- Lo institucional: los antecedentes judiciales tensionan el discurso de valores del club.
- Lo social: socios, hinchas y agrupaciones marcan un límite ante la violencia de género.
“El solo hecho de que este rumor circule provoca vergüenza ajena”, expresó River Feminista en su comunicado.
Mientras no haya una comunicación oficial, el escenario es el de una versión que crece al ritmo de las declaraciones del propio jugador. Pero el episodio deja una señal clara: para una parte significativa del universo riverplatense, hay discusiones que van más allá del resultado del domingo y de cualquier eventual salto de calidad futbolística.

