El fallecimiento de un adolescente oriundo de la zona rural de San Andrés de Giles reavivó la preocupación sanitaria en el norte bonaerense. La Región Sanitaria IV, que integra San Nicolás, se encuentra dentro del área donde se concentra la mayor cantidad de casos del país, en un contexto de aumento estacional de la enfermedad.

De la redacción de EL NORTE
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La confirmación de la muerte de un joven de 14 años por hantavirus encendió una señal de alerta en la Región Sanitaria IV, a la que pertenece San Nicolás junto con otros 12 distritos. El adolescente, residente en un área rural de San Andrés de Giles, fue derivado por la gravedad de su cuadro al Hospital Interzonal General de Agudos San José de Pergamino, donde finalmente falleció.
El caso se produjo en un escenario de incremento de notificaciones a nivel nacional. Según los últimos datos del Boletín Epidemiológico Nacional, durante 2025 se confirmaron 77 casos de hantavirus en el país, con 23 fallecimientos, lo que representa una letalidad cercana al 30%. En lo que va de la actual temporada 2025-2026 ya se registraron 43 casos, con la región Centro, integrada por Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, ubicada en el umbral de brote y concentrando más de la mitad de las notificaciones.
Dentro de ese mapa epidemiológico, el norte bonaerense es observado con atención por las autoridades sanitarias. Si bien en San Nicolás no se informaron casos recientes, la ciudad forma parte de una porción territorial (la Región Sanitaria IV) donde circula el virus y donde predominan áreas rurales y periurbanas, consideradas de mayor riesgo. Por ese motivo, se insiste en reforzar la prevención y la consulta temprana ante la aparición de síntomas compatibles.
La Región Sanitaria IV está ubicada al norte de la provincia de Buenos Aires y está compuesta por los municipios de Arrecifes, Baradero, Carmen de Areco, Capitán Sarmiento, Colón, Pergamino, Ramallo, Rojas, Salto, San Andrés de Giles, San Antonio de Areco, San Nicolás y San Pedro.
La enfermedad
El hantavirus es una enfermedad viral que se transmite principalmente por la inhalación de partículas presentes en la orina, la saliva o las heces de roedores silvestres infectados. La exposición suele darse al ingresar o limpiar viviendas, galpones o depósitos que permanecieron cerrados durante períodos prolongados, especialmente en zonas rurales. También puede producirse el contagio por contacto directo con roedores vivos o muertos.
Los primeros síntomas suelen ser inespecíficos y pueden confundirse con un cuadro gripal. Incluyen fiebre alta, dolores musculares, cefalea, escalofríos y malestar general. En algunos casos aparecen vómitos, dolor abdominal o diarrea y, en etapas posteriores, dificultad respiratoria, que requiere atención médica inmediata. Ante fiebre persistente y antecedentes de contacto con ambientes rurales o presencia de roedores en las semanas previas, se recomienda concurrir sin demora a un centro de salud.
Desde los organismos sanitarios, recuerdan que no existe una vacuna ni un tratamiento antiviral específico para el hantavirus, por lo que la detección precoz y el manejo clínico oportuno resultan indispensable para mejorar la evolución de los pacientes. En este sentido, la muerte del adolescente en Pergamino volvió a poner en foco la importancia de la vigilancia epidemiológica y de las medidas preventivas en toda la región.
La limpieza adecuada de viviendas y espacios cerrados, la ventilación prolongada antes de ingresar, el control de roedores y el mantenimiento de patios y terrenos desmalezados son algunas de las acciones recomendadas para reducir el riesgo de contagio. En una etapa del año donde históricamente aumentan los casos, la situación genera especial atención en la Región Sanitaria IV y se refuerza el llamado a la prevención también en San Nicolás y toda la zona.

