Interna peronista caliente rumbo a la elección del 15 de marzo

NewsITe
La cuenta regresiva para la renovación de autoridades del PJ bonaerense, prevista para el 15 de marzo, ya ordena –y tensiona– la política del distrito más poblado del país. Lo que a simple vista parece una elección partidaria más funciona, en los hechos, como una válvula de contención para dos años de rispideces acumuladas dentro del peronismo provincial.
En el centro de la disputa aparecen tres ejes: el intento de Axel Kicillof por alinear al PJ con su proyecto nacional, el verdadero peso que aún conserva la familia Kirchner y la capacidad de los intendentes nucleados en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) para imponer condiciones en la conducción partidaria. El resultado terminará de definir quién tendrá el control político del peronismo bonaerense en la previa de 2027.
El cronograma marca una fecha clave: el 8 de febrero deberán presentarse las listas que competirán –o una nómina única de consenso– para suceder a Máximo Kirchner. En público, casi todos repiten que prefieren evitar una interna abierta, pero en privado reconocen que los acuerdos son frágiles y que nadie quiere ceder el timón del partido sin garantías de poder real.
Magario, la candidata de Kicillof que genera resistencias
Del lado del kicillofismo, la figura que se impone es la de la vicegobernadora Verónica Magario. La ex intendenta de La Matanza blanqueó su ambición durante un acto en su distrito, junto al propio Kicillof y al jefe comunal Fernando Espinoza, donde aseguró que irán “por la herramienta del Partido Justicialista” en esta elección interna.
Magario cuenta con el aval de la mesa chica del Gobernador y se la menciona como pieza clave de un diseño más amplio: regresar en 2027 a la intendencia matancera y, al mismo tiempo, garantizar un PJ provincial funcional al proyecto nacional de Kicillof. “Verónica es la candidata más fuerte. Además de ser la vicegobernadora, tiene peso territorial”, resumen en el oficialismo bonaerense.
Sin embargo, su nombre choca con un veto explícito del cristinismo. En La Cámpora cuestionan lo que consideran una sobreexposición de la dirigente matancera y rechazan la idea de que se convierta en la figura de síntesis. “Verónica no es una figura de consenso en este momento”, advierten cerca de Cristina Fernández de Kirchner, donde también recuerdan que el propio Máximo Kirchner todavía aspira a retener la presidencia partidaria, pese a contar con pocas chances concretas.
El rol de Alak y la disputa por el control del sello
Ante el bloqueo sobre Magario, en el MDF comienza a circular un trío de nombres con perfil similar: Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares y Julio Alak. Los tres mantienen una relación de confianza con Kicillof y, al mismo tiempo, vínculos fluidos con distintos sectores del peronismo, un dato clave en tiempos de desconfianza cruzada.
Katopodis y Cascallares fueron protagonistas de las negociaciones con la oposición para sacar adelante el Presupuesto 2026, el endeudamiento y la ley impositiva, mientras que Alak, actual intendente de La Plata y ex ministro de Justicia, ganó centralidad en la gestión provincial como articulador con peso propio y larga trayectoria.
- Magario es la apuesta directa del kicillofismo, pero genera rechazo en el cristinismo.
- Katopodis y Cascallares aparecen como opciones intermedias ligadas al MDF.
- Alak es visto como dirigente “de consenso” por su historia y sus puentes con todos los sectores.
En ese escenario, dirigentes cercanos a Máximo Kirchner admiten que un eventual desembarco de Alak podría romper el empate: “Alak trasciende la disputa entre Axel y el cristinismo”, señalan, al destacar que su figura no se inscribe de manera directa en ninguno de los dos polos de poder en pugna.
“Si la presidencia la tiene Magario, Katopodis o Cascallares, el control lo tiene Axel. Si la presidencia la tiene Mayra, Otermín o Julián Álvarez, el control es del cristinismo. Alak trasciende esa disputa”, describió un dirigente bonaerense que sigue de cerca las conversaciones internas.
Interna provincial con impacto nacional rumbo a 2027
Kicillof descartó encabezar él mismo el PJ bonaerense: prefiere mantenerse a distancia de la rosca cotidiana para concentrarse en su armado nacional y evitar el desgaste de una pelea interna feroz. Esa decisión deja el casillero de la presidencia provincial abierto a múltiples negociaciones, donde entran en juego vicepresidencias, secretarías y lugares en el consejo partidario.
En La Cámpora admiten que hoy juegan a la defensiva: saben que son bajas las probabilidades de que Máximo renueve al frente del partido y que la influencia de Cristina Kirchner está menguada respecto de años anteriores. Desde ese lugar, acusan al gobernador de querer “romper” el peronismo tradicional y de construir un proyecto presidencial sin el paraguas kirchnerista.
Lo que ocurra en las próximas cuatro semanas definirá algo más que una conducción interna. Si no hay fórmula de unidad y el PJ bonaerense se encamina a una interna abierta, esa elección funcionará como anticipo de la disputa presidencial de 2027 dentro del peronismo. La provincia, otra vez, será el escenario donde se ordene –o se fracture definitivamente– el mapa del poder justicialista a nivel nacional.

