Washington apoya el esquema de garantías de seguridad impulsado en París
NewsITe
Estados Unidos expresó su apoyo al paquete de “garantías de seguridad” para Ucrania debatido en París, en el marco de la reunión de la Coalición de Voluntarios que reunió al presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, y a los principales aliados europeos. Fue la primera vez que Washington participó de este formato, lo que refuerza el giro de la administración de Donald Trump hacia un mayor involucramiento en el futuro escenario de paz en Europa del Este.
El enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, sostuvo tras el encuentro que existe consenso en que “garantías de seguridad perdurables y compromisos de prosperidad robustos son esenciales para una paz duradera en Ucrania”. El funcionario destacó que la delegación estadounidense logró “progreso significativo” en varias líneas de trabajo, entre ellas un marco bilateral de seguridad y un plan de prosperidad para la reconstrucción económica ucraniana.
La comitiva de Washington estuvo integrada también por Jared Kushner, yerno de Trump, quien viene actuando como uno de los canales de diálogo con las capitales europeas. Según Witkoff, el clima de la cumbre se caracterizó por una “aproximación colaborativa” entre las partes y se prevé continuar las negociaciones con la delegación ucraniana en las próximas horas, con el objetivo de consolidar un acuerdo que permita cerrar el conflicto iniciado por la invasión rusa de febrero de 2022.
Rol de Estados Unidos en la supervisión de un eventual alto el fuego
El presidente francés, Emmanuel Macron, anfitrión del encuentro en el Palacio del Elíseo, anunció que los aliados de Kiev, con liderazgo de Estados Unidos, asumirán la supervisión de un eventual alto el fuego entre Ucrania y Rusia. El mandatario remarcó que en las últimas semanas Washington “marcó un cambio” en su grado de implicación y dejó en claro su disposición a vigilar la línea del frente si se alcanza una tregua.
Macron explicó que se trabaja en el diseño de una “fuerza multinacional” que tendría presencia aérea, marítima y terrestre, pero ubicada lejos de la línea de contacto. Esta estructura estaría orientada a garantizar la seguridad de Ucrania en la etapa posterior a un posible acuerdo de paz y a disuadir nuevas agresiones de Moscú, evitando al mismo tiempo una confrontación directa entre la OTAN y Rusia en el terreno.
La Declaración de París y los compromisos de largo plazo
Al cierre de la cumbre, Macron, Zelensky, el primer ministro británico Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz firmaron la llamada “Declaración de París”. El documento fija la hoja de ruta para sostener a Ucrania en el mediano y largo plazo, tanto en el plano militar como económico y político, con la premisa de garantizar una paz duradera y reducir la capacidad de Rusia de repetir una ofensiva a gran escala.
- Mantenimiento del suministro de armamento y entrenamiento de las fuerzas ucranianas a largo plazo.
- Compromisos jurídicamente vinculantes sobre la respuesta coordinada ante futuras agresiones rusas, incluyendo medios militares, logísticos, de inteligencia, diplomáticos y sanciones.
- Creación de un mecanismo de vigilancia y verificación del alto el fuego, encabezado por Estados Unidos e integrado por varios países aliados.
- Instalación de una sede tripartita en París para coordinar la acción de la coalición, Washington y Kiev.
Uno de los puntos centrales del plan contempla consolidar unas Fuerzas Armadas ucranianas de hasta 800.000 efectivos, con capacidades suficientes para disuadir cualquier nuevo intento de invasión. El texto subraya que el ejército ucraniano seguirá siendo la “primera línea de defensa” del país, respaldado por apoyo aéreo, terrestre y marítimo de los socios occidentales.
Plan europeo de despliegue y participación de Reino Unido, Francia y Alemania
En paralelo a la discusión general, el primer ministro británico Keir Starmer anunció una “declaración de intenciones” entre Reino Unido y Francia para preparar un eventual despliegue conjunto en territorio ucraniano tras un cese de hostilidades. Según Londres, ambos países trabajarían en la creación de centros militares y en la construcción de instalaciones protegidas para armas y equipamiento, con el fin de reforzar el dispositivo defensivo ucraniano en la etapa de posguerra.
Alemania, por su parte, dejó abierta la puerta a una implicación indirecta. El canciller Friedrich Merz aclaró que Berlín no descarta aportar capacidades desde territorio OTAN —por ejemplo, a través de logística, inteligencia o apoyo aéreo—, aunque cualquier decisión quedará supeditada a la aprobación del Bundestag. Esa posible participación alemana, incluso sin presencia física en Ucrania, apunta a fortalecer el paraguas disuasorio europeo sobre el flanco oriental.
La Declaración de París consolida la idea de que la seguridad de Ucrania es hoy un componente clave de la arquitectura de defensa europea y del vínculo transatlántico.
Con el respaldo explícito de Estados Unidos al esquema de garantías de seguridad y al rol de supervisor del alto el fuego, los aliados buscan enviar una señal a Moscú: cualquier acuerdo de paz deberá estar acompañado por un andamiaje sólido de control y disuasión que reduzca al mínimo el riesgo de una nueva escalada militar en la región.

