El G7 avanza con garantías de seguridad para Ucrania

El G7 define su hoja de ruta para la seguridad en Ucrania

Cancilleres del G7 analizan la Declaración de París sobre Ucrania

NewsITe

Los ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los Siete (G7) mantuvieron este martes una comunicación de alto nivel para analizar la Declaración de París sobre garantías de seguridad para Ucrania y revisar el escenario político en Venezuela, en un contexto global marcado por la prolongación de la guerra y las tensiones geopolíticas.

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La llamada, encabezada por el ministro francés Jean-Noël Barrot, reunió a sus pares de Alemania, Canadá, Italia, Japón, Reino Unido y al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Fue el primer encuentro formal de cancilleres bajo la presidencia francesa del G7 y sirvió para ordenar prioridades y consolidar los avances discutidos en la reciente cumbre celebrada en el Palacio del Elíseo, en París.

Uno de los ejes centrales fue la implementación de la Declaración de París, que propone un paquete de garantías de seguridad jurídicamente vinculantes para Ucrania. El objetivo es evitar que, tras un eventual alto el fuego, Moscú pueda relanzar una ofensiva similar a la de 2022. Para ello, los países firmantes se comprometieron a sostener el apoyo militar, logístico, diplomático y en materia de sanciones a largo plazo.

Un esquema de seguridad inédito para Ucrania

Entre las medidas analizadas se destaca la creación de un mecanismo internacional de supervisión del alto el fuego y el diseño de una Fuerza Multinacional de gran escala, con componentes terrestres, navales y aéreos. Su despliegue dependerá de la concreción de un cese de hostilidades considerado creíble y de un pedido formal del gobierno de Kiev.

De acuerdo con los lineamientos trabajados en París, la llamada “coalición de los dispuestos” reunió a 35 países, además de Ucrania y representantes de Estados Unidos. El presidente francés, Emmanuel Macron, remarcó que por primera vez existe una convergencia operativa entre los aliados para garantizar que cualquier futuro acuerdo de paz tenga resguardo militar real.

El esquema contempla el mantenimiento del suministro de armamento a Ucrania, la capacitación continua de sus fuerzas armadas y la definición de respuestas coordinadas ante eventuales agresiones. La estructura de supervisión y vigilancia estaría liderada por Estados Unidos, con aportes de otros países y coordinación desde una sede tripartita en París, que integrará a la coalición aliada, Washington y Kiev.

Fuerza multinacional y rol de los aliados

En paralelo, se proyecta la constitución de una fuerza de hasta 800.000 efectivos, equipada con recursos materiales y capacidades logísticas suficientes para reforzar la disuasión ante posibles nuevas amenazas en Europa del Este. Una comisión especial será la encargada de monitorear eventuales incumplimientos del alto el fuego, definir responsabilidades y recomendar medidas correctivas.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, anunció que las conversaciones sobre la Declaración de París continuarán en la capital francesa con la participación de su círculo más estrecho, incluido el jefe de su Oficina presidencial, Kirill Budanov, y el jefe negociador, Rustem Umerov. Desde Kiev insistieron en que la prioridad es asegurar que “no se desperdicie ni un solo día” en la puesta en marcha de las garantías acordadas, aunque aún resta resolver el estatus de los territorios bajo control ruso.

En este marco, el primer ministro británico, Keir Starmer, confirmó la firma de una declaración de intenciones para habilitar un eventual despliegue conjunto de fuerzas británicas y francesas en territorio ucraniano, siempre que se alcance un acuerdo de paz. El documento apunta a proteger el espacio aéreo y marítimo y a acompañar el desarrollo de unas fuerzas armadas ucranianas adaptadas a los desafíos futuros.

Venezuela y el impacto regional en la agenda del G7

Además del frente ucraniano, los ministros del G7 dedicaron un tramo de la conversación a la situación en Venezuela, tras el ataque estadounidense en Caracas y zonas cercanas, que derivó en la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Las cancillerías siguieron con atención las derivaciones internas de ese episodio y sus efectos en la región, en un contexto de alta sensibilidad política en América Latina.

Alemania expresó su disposición a participar en operaciones de apoyo, aunque acotadas a países vecinos de la OTAN y sujetas a la aprobación del Gobierno federal y del Parlamento. Desde Estados Unidos, el enviado especial Steve Witkoff consideró que el marco de seguridad ya se encuentra prácticamente cerrado, mientras que Jared Kushner destacó que Ucrania contará con mecanismos sólidos para impedir que se repitan conflictos de la magnitud del actual.

“Por primera vez, los aliados muestran una convergencia operativa para construir garantías de seguridad sólidas que sostengan cualquier acuerdo de paz”, enfatizó el presidente Emmanuel Macron tras la cumbre en París.

Con este nuevo esquema, el G7 busca enviar una señal de unidad frente a Rusia y, al mismo tiempo, dejar sentado que la reconstrucción de la seguridad europea y la estabilidad política en regiones clave como América Latina formarán parte de una agenda común de mediano y largo plazo.

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