Diez claves para que tu perro pase un verano seguro

NewsITe
Las olas de calor que se repiten cada verano en la Argentina no solo afectan a las personas: los perros también sufren de manera intensa las altas temperaturas. Debido a que no pueden regular su temperatura corporal a través del sudor como los humanos, dependen casi exclusivamente del jadeo y de una mínima transpiración en almohadillas y nariz para disipar el calor. Cuando el ambiente es muy caluroso y húmedo, estos mecanismos se vuelven insuficientes y aumenta el riesgo de golpe de calor, una emergencia que puede ser letal en pocos minutos.
Especialistas de la Comisión de Pequeños Animales del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires remarcan que lo que sienten los animales no es solo la temperatura ambiente, sino la llamada “temperatura efectiva”, que combina calor, humedad, ventilación y radiación solar. En ese contexto, razas braquicéfalas como bulldog y bóxer, cachorros, perros ancianos, con sobrepeso, pelaje muy abundante o enfermedades cardíacas y respiratorias necesitan una atención aún más cuidadosa.
El médico veterinario Marcelo Zysman, diplomado en medicina veterinaria y especialista en analgesia y anestesia, advierte que los perros “no están preparados para disipar el calor extremo” y que lo padecen mucho más de lo que suele creerse. Por eso es clave anticiparse y conocer las señales de alarma. Entre los síntomas de un posible golpe de calor se destacan el aumento brusco de la temperatura corporal, jadeo intenso, respiración dificultosa, salivación excesiva, temblores musculares, taquicardia, mucosas enrojecidas o azuladas, decaimiento, convulsiones, vómitos, diarrea —a veces con sangre—, manchas rojas en la piel, letargo extremo y hasta desmayo o pérdida de conciencia.
Cómo prevenir el golpe de calor en perros
La prevención comienza con una hidratación adecuada. El animal debe tener siempre a disposición agua fresca y limpia, que se renueve varias veces al día. Muchos veterinarios recomiendan ofrecer cubitos de hielo, “heladitos” de agua o caldo sin sal para estimular la ingesta. En los paseos es fundamental llevar una botella y un bebedero portátil, hacer pausas frecuentes a la sombra y permitir que el perro beba tranquilo.
- Ambientes ventilados: evitar el encierro y los espacios mal aireados. Nunca se debe dejar a un perro dentro del auto, ni siquiera por pocos minutos, ya que la temperatura interior puede dispararse en instantes.
- Paseos en horarios frescos: se aconseja salir a primera hora de la mañana o al anochecer, evitando el asfalto caliente que puede quemar las almohadillas. En casa, colocar toallas húmedas en el piso o una “piletita” con agua para que moje sus patas puede ayudar a refrescarlo.
- Pelaje y protección solar: mantener el pelo prolijo mediante cepillados regulares, sin rapar al animal, ya que el pelaje también es un aislante térmico y un filtro frente a los rayos solares. En perros de pelaje claro o corto, es recomendable usar protector solar específico para mascotas en nariz, orejas y zonas sensibles.
- Seguridad en vacaciones: si la familia viaja con su perro, se sugiere colocar una chapita identificatoria con nombre y teléfono, además del microchip, usar siempre correa en espacios públicos y controlar el acceso al mar para evitar que tome agua salada.
- Transporte responsable: para los traslados, lo ideal es utilizar arneses, cinturones de seguridad para mascotas o transportadoras ventiladas. Se recomiendan paradas cada dos horas para ofrecer agua y revisar que el vehículo esté bien ventilado.
Recomendaciones para playa, viajes y emergencias
Durante las vacaciones en la costa o en ríos y lagunas, se aconseja limitar la exposición al sol, sobre todo en las horas centrales del día. No se debe permitir que el perro beba agua de mar ni que ingiera arena, ya que puede generar trastornos digestivos. Tras cada baño, enjuagarlo con agua dulce ayuda a retirar sal, arena y residuos que irritan la piel.
Antes de viajar, los veterinarios recomiendan realizar un control clínico, revisar esquemas de vacunación y desparasitación, y consultar por la documentación necesaria si se cruza a otra provincia o país. También es útil identificar previamente una veterinaria en el destino para acudir de inmediato ante cualquier urgencia.
Ante la sospecha de golpe de calor, las autoridades sanitarias porteñas aconsejan trasladar al animal a un lugar fresco y mojarlo con agua a temperatura ambiente, jamás con hielo ni agua muy fría, mientras se lo lleva al veterinario.
En todos los casos, se desaconseja medicar por cuenta propia. Si aparecen jadeo intenso, debilidad, vómitos o cualquier signo de alarma, hay que actuar rápido: llevar al perro a la sombra, ofrecer agua sin obligarlo a beber y acudir de inmediato a un profesional. La combinación de agua fresca disponible, sombra, paseos en horarios adecuados y una observación atenta de los cambios de conducta puede marcar la diferencia y garantizar un verano más seguro y saludable para las mascotas.

