Sánchez busca apoyo del PP para enviar tropas a Ucrania

Divisiones internas obligan a La Moncloa a mirar a la oposición

Pedro Sánchez y líderes europeos analizan el futuro despliegue de tropas en Ucrania

NewsITe

El Gobierno de Pedro Sánchez se enfrenta a una de las decisiones más sensibles de la legislatura: la eventual participación de tropas españolas en una misión internacional para garantizar un alto el fuego en Ucrania. El debate, todavía en una fase preliminar, ya desató una fuerte división entre los socios parlamentarios del Ejecutivo y perfila al Partido Popular como pieza clave para cualquier autorización en el Congreso.

La propuesta surge en el marco de la denominada coalición de los Voluntarios, un grupo de países occidentales liderado por Francia y el Reino Unido que trabaja en un esquema para desplegar entre 15.000 y 30.000 soldados en territorio ucraniano una vez que se alcance un acuerdo de paz. El objetivo sería vigilar y garantizar el cumplimiento del alto el fuego por tierra, mar y aire, en una misión con fuerte presencia de París y Londres, apoyo logístico e informativo de Estados Unidos y papel central de Turquía en la seguridad del mar Negro.

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Tras la cumbre de líderes en París, Sánchez expresó el deseo de que España forme parte de ese esfuerzo internacional, lo que supone un giro respecto de la cautela mostrada por el Ejecutivo en los últimos meses. Hasta ahora, La Moncloa había considerado prematuro hablar de despliegues mientras Moscú no diera señales claras de querer poner fin a la invasión. Pese a ello, de momento no existe un acuerdo de paz y Rusia mantiene activa su maquinaria bélica.

La participación española, en cualquier caso, no podrá definirse solo desde el Palacio de la Moncloa. La Ley de Seguridad Nacional establece que toda operación militar en el exterior que no esté directamente vinculada a la defensa de España o del interés nacional requiere consulta y autorización expresa del Congreso. Por eso, la próxima semana Sánchez iniciará una ronda de contactos con las distintas fuerzas parlamentarias, con la intención de sondear apoyos antes de formular una petición formal.

Choque entre los socios y condiciones para el alto el fuego

La tarea no será sencilla. Dentro del propio bloque que sostiene al Gobierno hay posiciones encontradas. Desde Sumar condicionan su eventual respaldo a que el alto el fuego en Ucrania cuente con garantías sólidas y a que la misión tenga un mandato multilateral claro, bajo el paraguas de organizaciones como la OSCE o Naciones Unidas. En ese marco, verían con buenos ojos una participación española focalizada en la observación y verificación del cumplimiento del cese de hostilidades.

Sin embargo, los matices internos se profundizan cuando se mira al resto de aliados de izquierda. Izquierda Unida, integrante de la coalición con Sumar, ya adelantó que rechazará en el Congreso cualquier envío de tropas, mientras que Podemos se posicionó frontalmente en contra de lo que define como “guerras por dinero”. Su líder, Ione Belarra, cuestionó que España pueda convertirse en una suerte de “empresa de seguridad” al servicio de Estados Unidos y denunció intereses geopolíticos y económicos ligados a los recursos estratégicos en la región.

Formaciones como el BNG también descartan su apoyo, mientras que ERC, Bildu y el PNV observan el debate con cautela y esperan conocer más detalles de la arquitectura de la misión antes de fijar una postura definitiva. Vox, por su parte, queda por fuera de cualquier negociación, según el Ejecutivo, por su alineamiento con posiciones próximas al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en materia de política hacia Ucrania.

El rol del PP y el antecedente de las misiones en la OTAN

Ante este escenario, la principal incógnita pasa por la posición del Partido Popular. Con una mayoría parlamentaria ajustada, el Gobierno difícilmente pueda sacar adelante el envío de tropas sin el respaldo de la principal fuerza de la oposición. Desde Génova, sin embargo, reclaman primero conocer con precisión el alcance de la operación, las condiciones del alto el fuego y el tipo de mandato internacional que acompañará la misión.

  • El PP critica que Sánchez no informara al Congreso antes de la reunión de París.
  • Exige detalles sobre reglas de enfrentamiento, duración y objetivos de la operación.
  • Reivindica su apoyo sostenido a Ucrania y a las decisiones consensuadas en el marco de la UE y la OTAN.

Voceros populares recuerdan que su partido “siempre ha apoyado a los ucranianos” y aseguran que habrá un representante –Alberto Núñez Feijóo o Cuca Gamarra– en las próximas reuniones sobre la cuestión. Al mismo tiempo, ironizan sobre la debilidad parlamentaria del Ejecutivo y subrayan que será Sánchez quien deba explicar por qué requiere el respaldo del PP si sostiene disponer de una mayoría estable.

España ha participado de forma activa en misiones de la OTAN en los últimos años, con despliegues en Eslovaquia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania e incluso en la protección del espacio aéreo de Islandia. Además, el Gobierno autorizó cuantiosos envíos de material militar y ayuda humanitaria a Kiev, incluido un paquete de 1.000 millones de euros aprobado este año. La novedad ahora es que se discute un papel más visible sobre el terreno en una eventual etapa de posguerra.

El debate sobre Ucrania abre una nueva prueba para la capacidad de Sánchez de tejer consensos internos y, al mismo tiempo, alinearse con sus socios europeos en un escenario de guerra prolongada y presiones para alcanzar un alto el fuego verificable.

En los próximos días, las conversaciones con los grupos y los avances –o estancamientos– en el frente diplomático marcarán el ritmo de una discusión que combina política exterior, equilibrios internos y la proyección internacional de España en el tablero europeo.

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