La mayoría percibe que su salario ya no alcanza
NewsITe
Casi ocho de cada diez argentinos considera que su salario perdió la carrera contra la inflación en los últimos meses, de acuerdo con el Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora. El estudio refleja un fuerte deterioro en la percepción de bienestar económico de los hogares, en un contexto marcado por subas de precios persistentes y salarios que corren por detrás.
Según la encuesta, el 77,6% de los consultados afirma que sus ingresos no acompañaron el aumento del costo de vida. Este retroceso impacta de lleno en cómo las personas se ven a sí mismas dentro de la estructura social: el 64% se identifica hoy como clase media baja o baja, lo que muestra el corrimiento de amplios sectores hacia posiciones más vulnerables.
La mirada sobre la situación general del país también es crítica, aunque con matices. El 55,3% de los encuestados considera que la coyuntura económica nacional es peor que su propia realidad familiar. Esa brecha sugiere que, aun cuando muchos hogares sienten un ajuste en sus bolsillos, evalúan que el escenario macroeconómico es todavía más complejo.
Desconfianza en los datos oficiales y cambios en el IPC
El informe de Zentrix releva además el clima de desconfianza que rodea a las estadísticas oficiales. En diciembre, la confianza en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) volvió a caer, en medio de discusiones técnicas sobre el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y correcciones de mediciones pasadas.
De hecho, el 59,7% de los participantes dijo no sentirse representado por el índice de inflación difundido por el organismo. Esta percepción suma presión sobre el debate público en torno a la calidad y la credibilidad de los datos, en un país donde la inflación es un problema estructural y de alta sensibilidad social.
En ese marco, el Indec se prepara para introducir, desde enero de 2026, un nuevo esquema de cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La actualización implicará cambios en la canasta de bienes y servicios relevados y en la clasificación de rubros, con el objetivo de reflejar con mayor precisión los hábitos de consumo actuales de los hogares argentinos y alinearse con estándares internacionales.
- El nuevo IPC se aplicará a los datos de enero de 2026, que se difundirán en febrero.
- La inflación de diciembre de 2025, que se publicará el 13 de enero, seguirá calculándose con la metodología vigente.
Consumo en las fiestas y ajustes en las vacaciones
El repunte de precios y la pérdida de poder adquisitivo también se trasladaron a las decisiones de consumo durante las fiestas de fin de año. Casi la mitad de los consultados (48,5%) anticipó que gastaría menos que el año anterior para Navidad y Año Nuevo. Entre las estrategias más frecuentes aparecieron la reducción de la cantidad de productos, la compra de segundas marcas y la sustitución de alimentos o bebidas por opciones más económicas.
La dificultad para sostener ciertos niveles de gasto se hace evidente también en el terreno de las vacaciones de verano. El 39,3% de los encuestados por Zentrix reconoció no contar con recursos suficientes para viajar en esta temporada. Entre quienes sí proyectan tomarse unos días de descanso, predominan las estadías cortas, los destinos cercanos y las propuestas de bajo costo.
Otro relevamiento, realizado por el portal de empleos Bumeran, refuerza este cuadro: el 46% de las personas que trabajan en Argentina no se tomó vacaciones recientemente. La principal causa fue la falta de dinero, aunque también influyeron cambios de trabajo, prioridades personales o laborales y problemas de organización.
“Con salarios que no alcanzan y precios percibidos como desalineados, el cierre del año encuentra a una porción creciente de la población ajustando consumos, postergando gastos y enfrentando mayores dificultades para llegar a fin de mes”, advierte el informe de Zentrix.
Frente a la imposibilidad de acceder a un descanso tradicional, muchos trabajadores empiezan a valorar otras formas de compensación. De acuerdo con Bumeran, el 29% prioriza una reducción de la jornada laboral antes que más días de vacaciones, mientras que el 22% se inclina por beneficios como salarios más competitivos, trabajo remoto, incentivos económicos adicionales o mayor flexibilidad horaria. El denominador común es la búsqueda de equilibrio entre ingresos, tiempo y calidad de vida en un escenario de inflación persistente.

