Peterhansel, sincero sobre el Dakar: descanso, vuelta y nueva apuesta

Stéphane Peterhansel, entre el descanso y un nuevo desafío en el Dakar

Stéphane Peterhansel en el Rally Dakar

NewsITe

A los 60 años, Stéphane Peterhansel mantiene un vínculo único con el Rally Dakar. Máximo ganador en la historia de la competencia con 14 títulos —seis en motos y ocho en autos—, el francés sorprendió al reconocer que durante su ausencia en la edición 2025 no extrañó la carrera, aunque ahora vuelve decidido a seguir agrandando su propia leyenda.

Conocido mundialmente como “Monsieur Dakar”, el piloto se incorpora a la 48ª edición con un objetivo concreto: llevar a Land Rover a su tercera victoria en la prueba más exigente del rally raid. Lo hará al mando de un Defender en la flamante categoría Stock, pensada para vehículos de producción con componentes clave prácticamente de serie, como carrocería, motor y transmisión.

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En una conferencia organizada por Defender en el primer campamento de Yanbu, en Arabia Saudita, Peterhansel dialogó con la prensa y dejó varias definiciones. Recordó sus inicios en el motociclismo de Enduro, cuando de adolescente se inscribía con el nombre de su padre, Jean-Pierre, para poder competir. Recién a los 18 años, ya con mayoría de edad, pudo empezar a figurar oficialmente con su propio nombre.

Su desembarco en el entonces París-Dakar llegó en 1988 y, apenas tres años más tarde, en 1991, alcanzó su primera victoria sobre una Yamaha. Aquella conquista, según él mismo admite, fue la más especial de todas: significó convertir en realidad el sueño de ganar el Dakar luego de comprobar que tenía talento para pelear adelante en una carrera que por entonces se corría mayormente en África.

El legado de “Monsieur Dakar” y el valor del equipo

Peterhansel es el hombre récord del Dakar: acumula 84 triunfos de etapa —33 en motos y 51 en autos— y es uno de los pocos protagonistas que vivieron en carne propia la época africana del rally. En 1992 se impuso en una de las ediciones más extensas de la historia, con 12.427 kilómetros y un recorrido que atravesó diez países, nueve de ellos en África. De los 332 vehículos que largaron, menos de la mitad logró llegar al final.

El francés compitió sobre todo tipo de superficies: dunas infinitas, arena blanda, ríos secos, piedras filosas y rutas de alta montaña, como las etapas a gran altura en Bolivia cuando el Dakar pasó por Sudamérica. Uno de sus grandes secretos, explica, fue aprender a administrar el ritmo y el estado del vehículo a lo largo de dos o incluso tres semanas de carrera continua.

  • Años de trabajo físico y técnico específicos para el rally raid.
  • Desarrollo conjunto del auto con ingenieros y mecánicos.
  • Selección de navegantes de primer nivel para minimizar errores.
  • Capacidad para cuidar la mecánica sin perder velocidad.

Con humildad, Peterhansel atribuye parte de sus logros a la “suerte”, pero enseguida subraya la importancia del trabajo colectivo. Sostiene que ningún triunfo en el Dakar es individual: detrás hay navegantes, técnicos, mecánicos y hasta el conductor del camión de asistencia. Sin ese andamiaje, remarca, sería imposible sostener semejante nivel de éxito durante tanto tiempo.

Un año de pausa, la pasión intacta y el recuerdo de Argentina

Respecto de su ausencia en 2025, el francés reconoce que necesitaba un parate y que no sufrió por no estar en la largada. Siguió la competencia por televisión, atento a la evolución de sus colegas y amigos, pero sin sentir la urgencia de volver de inmediato. Ese descanso, sin embargo, no significó alejarse de la adrenalina: se mantuvo activo en distintas pruebas de motociclismo.

Durante ese año realizó el mítico Enduro del Touquet, otra competencia en Cerdeña y varios viajes para andar en moto por Nevada y por África durante varios días. Para él, la clave es la pasión: el deporte motor fue siempre el eje de su vida y abandonar completamente esa sensación de riesgo y desafío le resultaría demasiado difícil.

Peterhansel también guarda un recuerdo especial de su paso por Sudamérica y, en particular, por la Argentina. Participó en diez ediciones del Dakar en suelo argentino y ganó cuatro veces en la región, todas en autos, con las marcas Mini y Peugeot. Lo que más lo impactó, asegura, fue el fervor del público local: multitudes al costado de los caminos, una atmósfera de fiesta y una conexión muy fuerte con los fanáticos del automovilismo.

“Esos años en Argentina fueron increíbles. Había muchísima gente, una verdadera locura. Lo disfruté mucho”, resumió el piloto francés.

En la actual edición, Peterhansel marcha segundo en su categoría tras finalizar también segundo en la etapa más reciente. El nuevo desafío con el Defender Stock le ofrece la posibilidad de seguir agrandando su palmarés. Si logra el título en esta clase debutante, volverá a escribir otro capítulo de su historia inigualable en el Dakar, 35 años después de su primer triunfo absoluto.

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