China captó más de la mitad del crecimiento del consumo de acero en América Latina

Un estudio de ALACERO y la Universidad Federal de Uberlândia advierte que las exportaciones chinas absorbieron el 53,3% del aumento de la demanda regional entre 2010 y 2023 y expusieron a la industria local por la falta de una defensa comercial eficaz.

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China capturó más del 50% del crecimiento de la demanda de acero en América Latina
El avance del gigante asiático sobre la región se consolidó como la principal preocupación de los industriales, ante la respuesta insuficiente y tardía de los gobiernos latinoamericanos frente al aumento de las exportaciones chinas.

América Latina enfrenta un proceso acelerado de pérdida de participación de su industria siderúrgica frente al avance del acero importado desde China. Así lo advierte un estudio sobre defensa comercial en la región elaborado por la Universidad Federal de Uberlândia, de Brasil, y difundido por la Asociación Latinoamericana del Acero (ALACERO).

El trabajo sostiene que los países latinoamericanos no aplican medidas lo suficientemente firmes para frenar prácticas que distorsionan la competencia. Esta debilidad expone a la región al exceso de capacidad global, mientras que economías desarrolladas como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea adoptan políticas más activas al considerar al acero un sector estratégico para la producción, la seguridad industrial y el empleo.

Entre 2010 y 2023, China concentró más de la mitad del crecimiento de la demanda de acero en América Latina. En ese período, el consumo regional aumentó 12,2 millones de toneladas, mientras que las exportaciones chinas hacia la región crecieron 6,5 millones de toneladas, lo que representa el 53,3% de ese incremento.

El estudio atribuye este fenómeno a la expansión sostenida de la producción siderúrgica china, acompañada por elevados niveles de subsidios estatales. Como consecuencia, la industria regional perdió oportunidades de abastecer su propio mercado y vio deteriorarse su competitividad frente a un flujo de importaciones a precios distorsionados.

Desde ALACERO advirtieron que la falta de una política comercial más firme profundiza el problema. “La experiencia internacional es clara: solo una defensa comercial ágil, diversificada y contundente permite neutralizar el avance de exportaciones subsidiadas. La inacción o respuestas parciales y burocráticas dejan a la industria del acero expuesta a un daño profundo y, en muchos casos, irreversible. Es imprescindible que el sector público y privado actúen juntos y sin demoras para defender un pilar estratégico de la economía regional y garantizar condiciones de competencia justa”, afirmó el director ejecutivo de la entidad, Ezequiel Tavernelli.

El impacto de la sobreproducción y los subsidios chinos

El principal factor que explica la presión sobre el mercado latinoamericano es la sobreproducción de acero en China, combinada con una política de fuerte apoyo estatal al sector. Este esquema permite a las empresas chinas colocar grandes volúmenes en el exterior a precios artificialmente bajos, lo que altera las condiciones normales de competencia.

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el exceso de capacidad global alcanzaría las 721 millones de toneladas para 2027. Esa cifra implicaría un aumento de 165 millones de toneladas respecto del nivel actual, de las cuales 62,1 millones corresponderían a China y al sudeste asiático.

La desaceleración del consumo interno chino profundizó esta tendencia. Para sostener la actividad de su industria siderúrgica, el país incrementó de manera significativa sus exportaciones. Entre 2010 y 2024, las ventas externas de acero laminado y semielaborado crecieron un 181%, al pasar de 42 millones de toneladas a 117 millones.

En ese mismo período, las exportaciones chinas hacia América Latina se expandieron un 233%, lo que convirtió a la región en uno de los principales destinos de ese excedente. Este flujo masivo de productos desplazó parte de la producción local y presionó a la baja los precios internos.

Los subsidios otorgados por el Estado chino permiten vender acero a valores que no reflejan los costos reales de producción. El estudio indica que esos apoyos superan hasta diez veces los niveles que se observan en países de la OCDE como Estados Unidos o Alemania, lo que consolida una situación de competencia desleal para las siderúrgicas latinoamericanas.

Las debilidades de la defensa comercial en América Latina

El informe también analiza la respuesta de los países latinoamericanos frente a este escenario y concluye que la región depende casi exclusivamente de un solo instrumento: las medidas antidumping. Estas acciones representan el 93% de las herramientas utilizadas para enfrentar las importaciones de acero chino.

Sin embargo, ese mecanismo resulta insuficiente para la magnitud del problema. Los procesos de investigación tardan en promedio 462 días, un plazo que limita la capacidad de reacción frente a un flujo de importaciones que se mueve con rapidez. Además, la etapa previa de análisis demora un 27% más que en los países desarrollados.

La concentración de estas medidas también genera un desequilibrio dentro de la región. El 80,5% de las acciones antidumping se concentran en México y Brasil, lo que deja a otros países latinoamericanos con escasa protección frente a la competencia externa.

El estudio sostiene que esta falta de diversidad de instrumentos y de agilidad administrativa expone a las cadenas de valor industriales a un deterioro sostenido. La región, según el informe, no cuenta con sistemas de monitoreo continuo que permitan anticipar el impacto de las importaciones sobre la producción y el empleo.

Para fortalecer la defensa comercial, los especialistas proponen ampliar el abanico de herramientas. Recomiendan incorporar aranceles aduaneros, derechos compensatorios, salvaguardias y acciones anti-elusión, además de acelerar los plazos de investigación y establecer mecanismos de seguimiento permanente del comercio de acero y su efecto sobre la industria regional.

El trabajo concluye que, sin una estrategia más activa y coordinada, América Latina seguirá perdiendo participación en su propio mercado frente al avance de la producción china subsidiada.

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