La UE destraba la firma del acuerdo con Mercosur tras 27 años de negociaciones
NewsITe
La Unión Europea dio un paso decisivo hacia la firma del acuerdo comercial con el Mercosur, un pacto que lleva casi tres décadas de negociación y que, de concretarse, creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. En un contexto global marcado por el proteccionismo, especialmente desde Estados Unidos, Bruselas busca enviar una señal de apertura y fortalecimiento de sus vínculos estratégicos con América del Sur.
Este viernes, una mayoría de los gobiernos de la UE aprobó el mandato para la firma del tratado, lo que habilita a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, a viajar en las próximas semanas a Asunción para rubricar el texto junto a los mandatarios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Según fuentes comunitarias, la ceremonia de firma se realizará “lo antes posible”.
La firma estuvo a punto de concretarse a fines de diciembre, pero el giro de Italia, que pasó a alinearse con Francia y otros países reticentes, generó una minoría de bloqueo que obligó a posponer la decisión. En la votación más reciente, Roma cambió su postura tras obtener mayores garantías para el sector agrícola europeo y se sumó al grupo de una veintena de socios favorables al acuerdo, entre ellos Alemania y España, dos de los principales impulsores históricos del pacto.
El respaldo de estos países permitió superar el umbral mínimo del 65 % de la población europea: los Estados a favor representan el 68,7 %. En contra se mantuvieron Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda, mientras que Bélgica optó por la abstención. La aprobación reaviva un debate que no solo es comercial, sino también político, ambiental y social, tanto en Europa como en el Mercosur.
Cláusulas de salvaguarda y fuerte rechazo del sector agrícola
Para calmar las resistencias internas, los gobiernos de la UE acordaron reforzar las denominadas cláusulas de salvaguarda destinadas a proteger a los agricultores europeos. Estas herramientas permitirán reaccionar rápidamente frente a eventuales perturbaciones del mercado causadas por un aumento de las importaciones agrícolas provenientes del Mercosur.
- Se prevé activar las salvaguardas cuando los precios de productos importados sean, en general, al menos un 5 % inferiores a los europeos comparables.
- También se considerará una señal de alerta un incremento del 5 % en los volúmenes de importación preferencial respecto del promedio de los últimos tres años.
Estas condiciones se tomarán, como norma general, como motivo suficiente para iniciar una investigación que podría desembocar en la suspensión temporal de las ventajas arancelarias concedidas a los países del Mercosur. Pese a ello, las principales organizaciones agrarias europeas consideran que el tratado sigue siendo desequilibrado.
«El acuerdo sigue siendo fundamentalmente desequilibrado y defectuoso», advirtió la organización agrícola europea Copa-Cogeca, que anunció nuevas movilizaciones en rechazo al pacto.
En la misma línea se expresó la coordinadora Vía Campesina, que acusó a las autoridades comunitarias de “ignorar a los campesinos y dejar de lado la democracia”. Organizaciones ecologistas como Greenpeace también criticaron la decisión de avanzar con el acuerdo pese a la oposición de varios parlamentos y gobiernos nacionales.
Una ratificación compleja en el Parlamento Europeo
El camino hacia la entrada en vigor plena del pacto aún enfrenta etapas clave. El acuerdo se considera “mixto” y se divide en dos bloques: por un lado, la parte estrictamente comercial y, por otro, un acuerdo de asociación política y de cooperación. Ambos deben obtener el visto bueno del Parlamento Europeo, mientras que el componente de asociación requerirá además la ratificación de todos los parlamentos nacionales de la UE.
En la Eurocámara se anticipa una votación muy reñida, atravesada no solo por las líneas ideológicas, sino también por los intereses nacionales. Prácticamente todos los eurodiputados franceses, independientemente de su partido, han adelantado su rechazo. También se pronunciaron en contra la ultraderecha agrupada en Patriotas por Europa, que incluso estudia impulsar una moción de censura contra Von der Leyen, además de los Verdes y la Izquierda, que denuncian riesgos ambientales y de competencia desleal.
Desde el lado institucional, Von der Leyen defendió que el acuerdo generará nuevas oportunidades de negocio y más inversión europea en sectores estratégicos del Mercosur, al tiempo que insistió en que se escucharon las preocupaciones del agro europeo y se actuó en consecuencia. Costa, por su parte, sostuvo que el pacto es “bueno para Europa” porque brinda beneficios concretos a consumidores y empresas, y refuerza la soberanía y la autonomía estratégica del bloque al permitirle influir en las reglas de la economía global.
Mientras avanza el proceso formal, los gobiernos del Mercosur siguen de cerca la definición en Bruselas, conscientes de que el acuerdo no solo implica una apertura de mercados, sino también una señal política en un momento de reconfiguración de alianzas geopolíticas. La ratificación final marcará si la UE y el Mercosur logran, tras 27 años de idas y vueltas, consolidar finalmente su vínculo en un marco estable y de largo plazo.

