Oro en récord y apuesta local: por qué hoy conviene el peso

El oro toca máximos históricos mientras en Argentina ganan las tasas en pesos

Lingotes de oro y billetes de distintas monedas, símbolo de los movimientos financieros globales

NewsITe

Mientras los futuros del oro vuelven a marcar récords en los mercados internacionales, analistas locales coinciden en que, para los ahorristas argentinos, la mejor jugada de corto y mediano plazo sigue siendo el peso a tasa fija. La combinación de tasas de interés reales positivas, baja volatilidad cambiaria y un contexto global todavía favorable para el país configura un escenario inusual: por primera vez en mucho tiempo, los pesos bien colocados pueden ganarle tanto al dólar como a la inflación.

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En el exterior, la señal más fuerte viene del oro, que en operaciones posteriores al cierre superó el máximo histórico del 24 de diciembre, cuando tocó los USD 4.527,50 por onza. Un influyente analista del Bank of America proyecta que el metal precioso podría avanzar hasta los USD 5.000 en el corto plazo y acercarse a la zona de USD 8.000 hacia comienzos de 2027. El repunte refleja el clima de incertidumbre geopolítica: tensiones en Venezuela, la presión sobre Cuba y Groenlandia, y el siempre complejo vínculo con Irán alimentan la demanda de activos de refugio.

Otro termómetro clave es el petróleo. El Brent, referencia para la Argentina, se encamina a los USD 64 por barril, el valor más alto desde principios de diciembre. En paralelo, las Bolsas de Nueva York operan con ligeras bajas, Europa muestra un comportamiento dispar y los mercados asiáticos se mantienen en terreno positivo pese al ruido generado por el aumento de los rendimientos de los bonos japoneses.

Bonos en pesos, plazos fijos y el nuevo tablero local

Tras el reciente pago de bonos soberanos, las consultoras económicas locales rediseñaron sus estrategias y el consenso es claro: los instrumentos en pesos —bonos y plazos fijos a tasa fija— aparecen como la alternativa más atractiva. La lectura es que, con el actual nivel de tasas, estas colocaciones tienen margen para superar a la inflación y al dólar en los próximos meses.

Desde EconViews, Miguel Kiguel advierte que el Gobierno enfrenta desafíos importantes: consolidar la baja de la inflación, extender la recuperación económica a más sectores, reducir el riesgo país y acumular reservas suficientes para flexibilizar el cepo cambiario. Destacan que el Banco Central comenzó a comprar dólares —más de USD 200 millones en la primera semana del nuevo esquema— y que el Tesoro intervino con ventas de divisas y bonos dollar linked para frenar episodios de volatilidad cambiaria.

El pago del swap con Estados Unidos es leído como una señal política: el apoyo externo vinculado al calendario electoral quedó atrás y la Argentina debe demostrar capacidad propia de financiamiento. En la economía real, persisten la preocupación por la inflación y los signos de debilidad en la actividad, aunque algunos indicadores anticipan un rebote hacia adelante.

Contexto global mixto y oportunidades para el inversor argentino

La consultora FMyA describe un panorama internacional mixto. Por un lado, el mercado reaccionó positivamente a la evolución de la crisis venezolana; por otro, el flojo desempeño de Brasil arrastró a los activos argentinos. Aun así, sostienen que, en líneas generales, el escenario mundial sigue siendo favorable para el país. Estiman que el PBI habría crecido 4,2% en 2025 y proyectan un avance similar para 2026, mientras la inflación mensual se estabiliza en torno al 2% con una tendencia a la baja.

En el plano político y laboral, la atención se concentra en la Reforma Laboral que el oficialismo buscará aprobar en el Senado en febrero, en paralelo con el inicio de las paritarias. La discusión sobre salarios se dará en un marco de inflación descendente pero todavía elevada, lo que vuelve central el nivel de las tasas de interés para preservar el poder adquisitivo del ahorro.

Licitaciones clave, carry trade y el papel de las tasas reales

Los analistas también miran con atención las próximas licitaciones del Tesoro, que enfrenta vencimientos por unos $13 billones y dispone de $4,2 billones depositados en el Banco Central. En un contexto de liquidez ajustada, se espera un rollover cercano al 70% y una oferta de instrumentos diversificada, con títulos a tasa fija, bonos dollar linked, TAMAR y CER para atraer a distintos perfiles de inversor.

Informes privados, como los de Inversiones Pergamino, subrayan que el período hasta julio de 2026 brinda una ventana para construir portafolios en pesos con lógica de mediano plazo. Proyectan una inflación acumulada cercana al 11,1% para el semestre enero-junio de 2026, mientras el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) anticipa una baja gradual de la tasa de política monetaria desde el 28% al 24% anual. Aun con ese recorte, el rendimiento en pesos para los próximos seis meses rondaría el 14%, dejando un margen real positivo frente a la inflación.

Ese diferencial real positivo es el corazón de la estrategia actual: sostiene el atractivo del carry trade en pesos, modera la presión sobre el dólar y permite extender plazos sin elevar en exceso el riesgo.

Consultoras como 1816, F2 y Aldazabal & Cia. coinciden en que la volatilidad no desapareció, pero remarcan que la estabilidad del mercado de pesos mejoró tras la caída de los pasivos remunerados del BCRA y el pago de cupones de deuda en moneda extranjera. Con reservas aún frágiles y un mundo atento a los focos de tensión geopolítica, la apuesta dominante entre los especialistas es clara: en la Argentina de hoy, las tasas en pesos siguen siendo el activo a mirar, incluso en un contexto en el que el oro brilla como refugio global.

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