Perros de rescate acuático mostraron su entrenamiento en Cariló

NewsITe
Una jornada de sensibilización y entrenamiento en rescate acuático canino convocó a decenas de veraneantes en las playas de Cariló. En el Balneario Divisadero, perros especialmente adiestrados trabajaron junto a guardavidas para mostrar cómo se organizan los operativos de auxilio en el mar y cuál es el rol específico de cada integrante del equipo.
La actividad estuvo a cargo de la Asociación Civil Escuela Canina de Catástrofe (ACECC), reconocida por su trabajo en el entrenamiento de perros de búsqueda y rescate. El objetivo central fue visibilizar el alcance de estas prácticas, remarcar la importancia del bienestar animal y poner en valor el aporte social que estos canes realizan en situaciones de emergencia, especialmente en la Costa Atlántica.
El presidente de ACECC, Juan Carlos Lombardi, explicó que uno de los principales desafíos es la integración efectiva entre perro y guardavidas en contextos reales de rescate. En aguas agitadas, el perro se convierte en un aliado clave: avanza con mayor velocidad, rompe las olas y, gracias a su chaleco de flotación, colabora en el remolque de la víctima mientras el socorrista inicia las primeras maniobras de asistencia.
Cómo se preparan los perros de rescate acuático
El entrenamiento que reciben estos animales es progresivo y está avalado por la Federación Cinológica Internacional (FCI). La formación se desarrolla en tres grandes ámbitos: en tierra, en el agua y en el hogar. En superficie se trabaja la obediencia básica, la socialización y los ejercicios iniciales que luego se trasladan al mar. En el agua se realizan prácticas de nado, saltos desde embarcaciones y traslados de objetos, simulando diferentes escenarios de rescate.
En el hogar, en tanto, se refuerza la capacidad del perro para distinguir entre los comandos operativos y las normas de la vida cotidiana. Lombardi subraya que todo el proceso se basa en la motivación positiva a través del juego y la comida, sin métodos coercitivos. Desde los primeros días de vida se seleccionan líneas genéticas con buen olfato, estabilidad emocional y alta predisposición al trabajo en equipo con su guía.
La preparación física también es determinante: cada perro realiza rutinas voluntarias de entre 30 y 45 minutos en cinta y al menos media hora diaria de nado. El enfoque es que el animal disfrute la actividad; se sube solo a la cinta, se lanza al agua por iniciativa propia y conoce su recorrido sin necesidad de imposiciones. Solo aquellos que viven el entrenamiento como un juego logran sostener el rendimiento necesario para las intervenciones reales.
Salud, bienestar y olfato al servicio de los rescates
El control veterinario permanente es otro pilar del programa. El doctor Juan Atilio Di Paolo, veterinario y asesor técnico de Royal Canin, precisó que antes y después de cada intervención se realizan exámenes físicos primarios y secundarios, además de análisis de sangre, orina, estudios coproparasitológicos y evaluaciones cardiológicas. El objetivo es garantizar que los perros soporten sin riesgos la alta exigencia física y mental del rescate acuático.
La alimentación específica cumple un rol estratégico: una dieta formulada para perros de trabajo permite cubrir sus elevadas demandas energéticas, reduce la probabilidad de lesiones y sostiene una condición física y cognitiva óptima. De este modo se prolonga su vida activa y se protege su bienestar general.
Además del rescate en superficie, los equipos caninos se destacan por su capacidad para colaborar en la localización de víctimas sumergidas. Gracias a su extraordinario sentido del olfato, pueden detectar rastros en condiciones complejas, lo que exige un entrenamiento cotidiano, preciso y altamente disciplinado. La observación de señales de estrés o fatiga es constante y se atiende, sobre todo, a cambios en la conducta frente al juego y la comida, factores que indican si el perro está en condiciones de continuar.
“La preparación física de nuestros perros es sin ninguna obligación; debe ser un trabajo que el perro disfrute hacerlo”, remarca Juan Carlos Lombardi, presidente de ACECC.
La demostración en Cariló marcó el segundo año consecutivo de presencia de ACECC en la Costa Atlántica y dejó en claro que la combinación entre entrenamiento responsable, controles veterinarios estrictos y respeto por el bienestar animal puede traducirse en rescates más eficaces y seguros para toda la comunidad.

