La Guardia Revolucionaria anunció que responderá “con firmeza” ante cualquier intervención de Estados Unidos o Israel, mientras el régimen iraní acelera juicios y posibles ejecuciones contra miles de detenidos por las protestas.

La crisis política y social en Irán ingresó este miércoles en una fase de máxima tensión, luego de que la Guardia Revolucionaria anunciara que responderá “con firmeza” ante cualquier intervención de Estados Unidos o Israel, en paralelo al avance de juicios acelerados y posibles ejecuciones contra miles de personas detenidas durante las protestas nacionales.
Las autoridades del régimen confirmaron que más de 18.000 personas permanecen bajo custodia y que el Poder Judicial ya recibió instrucciones para actuar con rapidez. La advertencia se produjo en un contexto de creciente presión internacional y temores de una escalada militar en Medio Oriente, mientras Washington y gobiernos de la región observan con preocupación la evolución de los acontecimientos.
Según informó Infobae, el régimen iraní también activó mecanismos judiciales extraordinarios para procesar de manera expeditiva a quienes participaron de las manifestaciones, en un intento de sofocar la protesta social mediante un fuerte endurecimiento represivo.
El comandante de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour, declaró que las fuerzas bajo su mando se encuentran “en el punto máximo de preparación” para responder a lo que calificó como un “error de juicio del enemigo”. En un comunicado difundido por la televisión estatal, acusó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, de ser los “asesinos de la juventud de Irán” y de estar detrás de las protestas.
En el mismo sentido, Pakpour afirmó que Washington y Tel Aviv “recibirán la respuesta en el momento adecuado”, aunque no presentó pruebas de su acusación de que ambos países instigan los disturbios internos.
Juicios acelerados y advertencias de ejecuciones masivas
El jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhossein Mohseni-Ejei, confirmó que el Estado avanzará con rapidez contra los detenidos. “Si queremos hacer un trabajo, debemos hacerlo ahora. Si queremos hacer algo, tenemos que hacerlo rápido”, sostuvo en declaraciones transmitidas por la televisión estatal. También remarcó que, si el proceso se demora meses, “no tiene el mismo efecto”.
Organizaciones de derechos humanos y activistas dentro y fuera del país advirtieron que las ejecuciones podrían ser inminentes. La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, informó que la represión dejó al menos 2.586 muertos, entre ellos 2.417 manifestantes, 147 personas vinculadas al régimen, 12 niños y 10 civiles no participantes. Además, reportó más de 18.400 detenidos, aunque la verificación independiente sigue siendo limitada por los cortes de comunicaciones.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre, impulsadas por el colapso del rial iraní y la presión económica derivada de las sanciones internacionales, en parte vinculadas al programa nuclear del país. Desde entonces, las manifestaciones se extendieron por varias ciudades, con enfrentamientos recurrentes entre civiles y fuerzas de seguridad.

Estados Unidos, Israel y el riesgo de una escalada regional
La tensión regional se incrementó luego de que el presidente Donald Trump advirtiera que Washington podría adoptar “medidas muy fuertes” si Irán lleva a cabo ejecuciones de manifestantes. En ese marco, se recomendó evacuar antes de la noche del miércoles a parte del personal de una base militar estadounidense en Qatar.
Un diplomático del Golfo Pérsico declaró a la agencia AP que varios gobiernos de Oriente Medio intentan disuadir a Estados Unidos de iniciar un conflicto armado con Irán, ante el temor de “consecuencias sin precedentes” y de una posible guerra regional.
Mientras tanto, en Irán se realizó un funeral masivo por unos 100 miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos durante los disturbios. Decenas de miles de personas asistieron portando banderas iraníes y retratos del líder supremo, el ayatolá Alí Khamenei. En algunos barrios de Teherán persistió la presencia de agentes de civil, aunque la policía antidisturbios y la fuerza paramilitar Basij regresaron a sus cuarteles.
Miedo, represión y cortes de comunicación en Teherán
Testimonios desde la capital iraní describen un clima de temor pese a una aparente calma en las calles. Una madre de dos hijos, que pidió mantener su identidad en reserva, afirmó a la agencia AP: “Estamos muy asustados por estos sonidos de disparos y protestas. Hemos oído que muchos han muerto y muchos están heridos. Ahora se ha restaurado la paz, pero las escuelas están cerradas y tengo miedo de enviar a mis hijos a la escuela de nuevo”.
Ahmadreza Tavakoli, de 36 años, relató que presenció una manifestación en Teherán en la que las autoridades utilizaron armas de fuego contra civiles. “La gente salió a expresarse y protestar, pero rápidamente se convirtió en una zona de guerra. La gente no tiene armas. Solo las fuerzas de seguridad tienen armas”, sostuvo.
El régimen interrumpió el acceso a internet y las llamadas internacionales el 8 de enero. Ante ese apagón informativo, activistas informaron que el sistema satelital Starlink comenzó a ofrecer servicio gratuito dentro del país. El activista Mehdi Yahyanejad, con sede en Los Ángeles, indicó que la suscripción “es completamente funcional” en Irán. Según reportes desde Teherán, las autoridades iniciaron allanamientos para localizar antenas satelitales, en un nuevo intento por controlar el flujo de información.

