El canciller Araqchi pide a Washington priorizar la vía diplomática

NewsITe
En medio de una escalada de tensión entre Teherán y Washington, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, instó públicamente a Estados Unidos a abandonar la opción militar y a retomar el camino de la diplomacia. En una entrevista difundida por la cadena estadounidense Fox News, el canciller buscó enviar un mensaje directo a la Casa Blanca para evitar que el actual escenario de amenazas cruzadas derive en un nuevo conflicto abierto en la región.
Araqchi negó de forma categórica que el gobierno iraní haya ejecutado, o tenga previsto ejecutar, a manifestantes detenidos durante las últimas protestas registradas en distintas ciudades del país. También rechazó los informes de organizaciones internacionales de derechos humanos que señalan un elevado número de víctimas fatales y detenciones masivas, asegurando que se trata, a su juicio, de una “campaña de desinformación” contra Irán.
El jefe de la diplomacia iraní recordó la operación militar israelí ejecutada dentro del territorio iraní, a la que se sumó Estados Unidos, como un precedente que, sostuvo, no hizo más que reforzar la determinación de su país. Señaló que la ofensiva destruyó infraestructuras, pero no logró mermar las capacidades estratégicas iraníes. “La tecnología no se puede bombardear, y la determinación tampoco se puede bombardear”, remarcó, en un mensaje dirigido de manera explícita a la administración de Donald Trump.
Respecto de la situación interna, Araqchi afirmó que el gobierno mantiene el control tras las protestas iniciadas a fines de diciembre de 2025. Según su relato, las primeras movilizaciones fueron “pacíficas y legales”, pero más tarde habrían sido infiltradas por “elementos terroristas, liderados desde el exterior”, a quienes responsabilizó por los ataques contra fuerzas policiales y de seguridad. Aseguró que la respuesta estatal se concentró en estos grupos y no en la población que se manifestaba.
Disputa por las cifras de víctimas y detenidos
Las estadísticas oficiales difieren drásticamente de las difundidas por organizaciones de derechos humanos. Mientras Araqchi minimizó el número de muertos y lo ubicó en “centenas”, Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Noruega, reportó al menos 3.428 fallecidos durante las semanas de disturbios. El canciller cuestionó estos datos y sostuvo que no hay evidencia que respalde una cifra tan elevada.
También existen fuertes discrepancias en torno a la cantidad de personas arrestadas. El Ministerio de Inteligencia iraní informó la detención de unas 300 personas vinculadas a los desmanes, entre ellas presuntos organizadores en Teherán y un acusado de atacar mezquitas y matar a dos integrantes de la fuerza paramilitar Basij. En contraposición, la organización Human Rights Activists (HRA), con base en Estados Unidos, estima que los arrestos superan los 16.700, un número que Teherán rechaza de plano.
Llamado a evitar errores del pasado y apuesta por la diplomacia
Durante la entrevista, Araqchi pidió a Washington que “no repita los errores de junio” y advirtió que cualquier intento de escalar la confrontación podría derivar en consecuencias graves para todas las partes involucradas. En su visión, las experiencias de los últimos veinte años muestran que fue Estados Unidos quien “se alejó de la diplomacia” y privilegió la opción militar en distintos frentes de conflicto.
- Irán insiste en que no tiene previsto aplicar la pena de muerte a los detenidos por las protestas.
- Teherán acusa a “grupos externos” de instigar la violencia y desacredita las cifras de muertos y arrestados difundidas por ONG.
“La tecnología no se puede bombardear, y la determinación tampoco se puede bombardear”, afirmó Abbas Araqchi en un mensaje dirigido a Estados Unidos.
Más allá de la dureza de sus críticas, el canciller iraní sostuvo que la vía diplomática continúa siendo, desde la perspectiva de su país, la mejor alternativa para descomprimir la crisis. Advirtió que un aumento en la presión militar podría “salirse de control” y confió en que prime la prudencia en los próximos pasos de la administración estadounidense, en un tablero regional ya marcado por años de conflictos y desconfianza mutua.

