Ucrania refuerza medidas ante el colapso de la red eléctrica
NewsITe
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, decretó un estado de emergencia específico para el sector energético, luego de una nueva ola de ataques rusos contra la infraestructura clave de calefacción y suministro eléctrico, en pleno invierno y con temperaturas extremas que agravan el impacto sobre la población civil.
En los últimos meses, las fuerzas rusas intensificaron los bombardeos con drones y misiles de mediano y largo alcance contra centrales, subestaciones y redes de distribución, lo que provocó daños irreparables en buena parte del sistema energético ucraniano. Como consecuencia, millones de personas enfrentan cortes prolongados de luz y calefacción en distintas regiones del país en guerra.
Zelensky informó, a través de sus redes sociales, que se conformará una sede de coordinación permanente con base en Kiev para monitorear la crisis y organizar la respuesta del Estado. Allí se evaluará el avance de las reparaciones, la situación en los barrios más afectados y las medidas de apoyo directo a la población, en un contexto de infraestructura castigada y clima extremo.
El mandatario ordenó al Gobierno acelerar las gestiones internacionales para asegurar asistencia técnica, equipamiento y apoyo financiero, al tiempo que dispuso desregular el suministro de energía de respaldo para facilitar el ingreso de generadores y equipamiento alternativo. También instruyó a revisar las normas del toque de queda y a incrementar de forma significativa las importaciones de electricidad desde países vecinos, con el objetivo de reducir los cortes.
Kiev, al límite por el frío extremo y los apagones
La capital ucraniana se transformó en uno de los principales focos de la emergencia. Según el alcalde Vitali Klitschko, alrededor de 400 bloques de edificios permanecen sin calefacción desde hace varios días, tras un ataque ruso que dejó, inicialmente, a la mitad de la ciudad sin luz. Las autoridades implementaron cortes de energía de emergencia y advirtieron que el frío extremo dificulta cada reparación.
Las previsiones meteorológicas indican que las temperaturas en Kiev pueden descender por debajo de los -15 °C durante la noche, con registros cercanos a los -12 °C durante el día y hasta -18 °C en las horas más frías. En este escenario, muchos residentes sólo disponen de alrededor de tres horas diarias con electricidad y enfrentan hasta diez horas —o más— sin servicio, lo que obliga a recurrir a estufas alternativas y refugios calefaccionados.
Para mitigar el impacto social, desde el viernes se instalaron unos 1.200 centros de calentamiento de emergencia, muchos de ellos montados en carpas, donde la gente puede entrar en calor, cargar teléfonos y otros dispositivos, y acceder a alimentos y bebidas calientes. Klitschko incluso sugirió a quienes tengan la posibilidad de abandonar temporalmente la ciudad mientras se desarrollan las tareas de restauración.
Coordinación nacional y continuidad de los servicios básicos
El presidente encomendó al exministro de Defensa y actual jefe de Gobierno, Denis Schmigal, la supervisión directa de las tareas de apoyo a las comunidades más afectadas. Entre sus responsabilidades figuran la organización del suministro de energía alternativo, la asistencia a hogares vulnerables y la resolución de problemas logísticos derivados de la emergencia.
Las autoridades destacan que equipos de reparación, empresas energéticas, servicios municipales y el Servicio Estatal de Emergencias trabajan de manera ininterrumpida para recomponer la red, con especial foco en Kiev y su región. No obstante, reconocen que la infraestructura de la capital quedó gravemente dañada tras los últimos ataques, en un momento en el que la demanda de energía se dispara por las bajas temperaturas.
El Gobierno central también pidió a los ministerios y a las administraciones locales que presenten propuestas para garantizar la continuidad de las clases en todos los niveles educativos, ya sea mediante formatos presenciales adaptados, esquemas híbridos o soluciones a distancia, según la situación de cada zona. La prioridad oficial es sostener los servicios esenciales —energía, calefacción, educación y asistencia social— pese a la ofensiva rusa.
“Es fundamental que las instituciones estatales, las empresas y todos los niveles del gobierno local trabajen de forma coherente y coordinada. El resultado de cada uno contribuye al resultado colectivo de todo el país”, remarcó Zelensky al justificar la declaración de la emergencia energética.
La decisión de Kiev se inscribe en una estrategia más amplia de Ucrania para reforzar la resiliencia de su infraestructura crítica, reducir la vulnerabilidad frente a nuevos ataques y mantener en pie el funcionamiento del Estado mientras el conflicto se prolonga en el frente militar y en el plano energético.

