Mar del Plata, mucho más que sol y arena

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Lejos del bullicio de las playas más concurridas, Mar del Plata guarda una serie de paisajes que revelan otra cara de la ciudad: bosques, lagunas, sierras y reservas naturales que invitan a la contemplación, al deporte y al turismo de bajo impacto ambiental durante todo el año.
Estos circuitos, alejados de los centros balnearios tradicionales, ganan protagonismo entre quienes buscan aire puro, tranquilidad y propuestas recreativas en contacto directo con la naturaleza. Desde reservas forestales hasta humedales protegidos, la región marplatense ofrece un abanico de experiencias para familias, grupos de amigos y visitantes interesados en el cuidado del ambiente.
A continuación, un recorrido por cinco rincones poco explorados que combinan patrimonio natural, historia local y actividades al aire libre, ideales para una escapada distinta en la Costa Atlántica.
Bosque Peralta Ramos: un respiro verde en la ciudad
En la zona sur de Mar del Plata, el Bosque Peralta Ramos se consolida como uno de los pulmones verdes más emblemáticos. Declarado reserva forestal en la década de 1990, el barrio se caracteriza por sus calles de tierra, frondosos pinares y eucaliptos que envuelven a residentes y turistas en un entorno sereno y protegido.
Las normas de conservación son estrictas: no se permite acampar, encender fuego ni talar árboles, medidas que apuntan a preservar la biodiversidad y evitar la degradación del ecosistema. Entre sus atractivos se destacan la Plaza de los Artesanos, su tradicional Casa de Té y el espacio cultural Color Humano, donde se combinan propuestas artísticas, gastronomía y vida al aire libre.
Playas del sur: médanos, mar abierto y acceso libre
Las playas ubicadas al sur de la ciudad conforman un corredor costero de fuerte impronta natural. Con sectores como la Reserva Forestal Verde Mundo y una faja de médanos bien conservados, el área mantiene un perfil de bajo desarrollo inmobiliario, lo que favorece una experiencia de contacto directo con la costa y el mar.
Playas como San Carlos, Los Acantilados y Los Lobos son reconocidas por su acceso libre y por la variedad de actividades que allí se practican: surf, kitesurf, parapente y caminatas por la arena son parte del paisaje cotidiano. Familias, jóvenes y emprendedores locales comparten estos espacios, donde se incentiva a los visitantes a retirar sus residuos y respetar la flora y fauna para sostener un modelo de turismo sustentable.
Chapadmalal: senderos entre acantilados y campos
A unos 23 kilómetros al sur de Mar del Plata, Chapadmalal se afianza como un polo de turismo de naturaleza. El circuito suele iniciarse en el histórico complejo hotelero estatal, integrado por nueve edificios que forman parte del patrimonio arquitectónico del país, y se extiende hacia el embalse del arroyo Chapadmalal.
La zona ofrece recorridos a pie entre playas amplias, acantilados, campos y pequeños bosques. Los senderos, que pueden alcanzar los 15 kilómetros, se adaptan a distintos niveles de dificultad y permiten contemplar paisajes en permanente cambio: quebradas sobre el mar, llanuras verdes y barrancas que caen de forma abrupta hacia el Atlántico.
Reserva Mar Chiquita: la singularidad de la albufera
A menos de 40 kilómetros de Mar del Plata se encuentra la Reserva de Biosfera Mar Chiquita, un área de importancia internacional por su particular geografía. Allí, el intercambio continuo entre aguas dulces y saladas da origen a una albufera con cuerpos de agua salobre, hábitat de numerosas especies de aves, peces y fauna costera.
Rodeada de médanos casi intactos, la reserva cuenta con senderos y miradores que conducen a playas públicas extensas. Los circuitos más transitados conectan con localidades costeras como Parque Lago, Mar de Cobo y La Caleta, donde la conservación del ambiente, la observación de aves y la educación ambiental son ejes centrales de la actividad turística.
Laguna y Sierra de los Padres: deporte, historia y paisaje
A unos 12 kilómetros al oeste de Mar del Plata se ubica el circuito que integran la Laguna de los Padres y la vecina Sierra de los Padres. El humedal funciona como refugio de más de un centenar de especies de aves y variadas formas de vida autóctona, lo que lo convierte en un sitio privilegiado para la observación de fauna y la fotografía de naturaleza.
En sus orillas se desarrollan actividades recreativas como pesca deportiva, remo y canotaje. El entorno alberga campings, centros recreativos y una oferta gastronómica basada en productos regionales. Además, se pueden realizar paseos en bicicleta, caminatas, picnics y visitas a puntos históricos como el Museo Municipal José Hernández y la Reducción Nuestra Señora del Pilar.
En la cercana Sierra de los Padres, los visitantes encuentran un centro comercial a cielo abierto con productos locales, circuitos de escalada, arquería y vuelos en parapente que permiten contemplar, desde lo alto, el mosaico de sierras y campos que rodea a Mar del Plata.
Turismo responsable y nuevas miradas sobre la costa
- Promoción de prácticas sustentables, como el cuidado de residuos y senderos.
- Revalorización del patrimonio natural y cultural de la región.
- Alternativas de ocio durante todo el año, más allá de la temporada estival.
La diversidad de ambientes que rodean a Mar del Plata invita a pensar la ciudad no sólo como destino de playa, sino como una puerta de entrada a experiencias de naturaleza, recreación y educación ambiental.
Entre bosques, sierras, lagunas y reservas costeras, Mar del Plata y sus alrededores ofrecen un mapa de rincones que aún sorprenden a propios y extraños. Descubrirlos, con una mirada respetuosa y responsable, es también una forma de valorar el patrimonio común y promover un turismo que ponga en primer plano el cuidado del ambiente.

