La empanada tucumana obtuvo 4,4 puntos y lideró un ranking global que comparó recetas de América, Europa y Asia.

Las empanadas tucumanas fueron reconocidas como las mejores del mundo por Taste Atlas, tras alcanzar una calificación de 4,4 puntos en un ranking internacional que evaluó preparaciones de distintos países. La distinción ubicó a la versión tucumana en el primer puesto, por encima de variantes de Argentina, Chile y España.
Según publicó la guía gastronómica en su cuenta de X, las empanadas de Tucumán se impusieron por su combinación de tradición, técnica y sabor. El reconocimiento destacó una elaboración artesanal basada en masa crujiente hecha a mano, relleno jugoso y un detalle distintivo: unas gotas de limón al momento de servir.
De acuerdo con la publicación, el podio lo completaron la empanada argentina general y la empanada cordobesa, con 4,4 y 4,3 puntos respectivamente. El ranking reflejó un claro predominio de las recetas argentinas en los primeros lugares.
El ranking global de empanadas
El relevamiento incluyó 12 tipos de empanadas de diferentes países. El orden completo fue el siguiente: Empanadas Tucumanas (Argentina) – 4,4; Empanadas Argentinas (Argentina) – 4,4; Empanada Cordobesa (Argentina) – 4,3; Empanadas chilenas (Chile) – 4,2; Empanada Gallega (España) – 4,1; Empanadas Salteñas (Argentina) – 3,9; Empanada de cordero (España) – 3,8; Arabian Empanadas (Arabia Saudita) – 3,6; Empanada Catamarqueña (Argentina) – 3,5; Empanadas de manzana (Chile) – 3,5; Panades (España) – 3,3; Empanadas de Santa Rita (México) – 3,0.

El secreto de la empanada tucumana
La identidad de la empanada tucumana se apoya en aspectos técnicos y culturales. Según Taste Atlas: “La versión tucumana se distingue no por sus ingredientes extravagantes, sino por su elaboración”.
La masa se realiza a mano con harina de trigo y grasa de res. El relleno puede ser de carne de res, pollo o mondongo, con cebolla, huevo duro, comino y pimentón. La guía valoró especialmente el horneado en horno de barro y la proporción equilibrada entre masa y relleno, que aporta jugosidad y un sabor balanceado.
Otro punto destacado es el ritual de servirlas calientes y comerlas a mano, acompañadas con gajos de limón. Según Taste Atlas, el jugo se exprime justo antes del primer bocado, lo que intensifica la riqueza de la carne y las especias del relleno y constituye un rasgo inseparable de la identidad tucumana.

