
La comunidad ARMY, integrada por seguidores de la banda surcoreana BTS, impulsa en México una campaña activa contra la reventa y las estafas vinculadas a la venta de boletos para los conciertos del grupo, una problemática que se repite en cada anuncio de eventos de gran convocatoria y que, en las últimas semanas, escaló al plano institucional y político.
El reclamo de los fans se intensificó luego de que se detectaran entradas ofrecidas en reventa a valores que alcanzan hasta 120 mil pesos mexicanos por boleto, cifras muy superiores a los precios oficiales. Según denuncias difundidas en redes sociales y reflejadas por distintos medios, los tickets reaparecen pocos minutos después de agotarse en las plataformas habilitadas, ofrecidos por intermediarios no autorizados y, en algunos casos, a través de sitios web falsos.
Frente a este escenario, ARMY México lanzó campañas coordinadas para desalentar la compra en reventa, denunciar cuentas sospechosas y advertir sobre posibles estafas. La iniciativa incluye la difusión de guías informativas para identificar prácticas irregulares y llamados a utilizar exclusivamente los canales oficiales de venta. La consigna “no compres reventa” se consolidó como eje central del reclamo, bajo el argumento de que la demanda sostenida alimenta el circuito ilegal.
La problemática sumó un respaldo institucional cuando la Profeco anunció una infracción contra Ticketmaster, tras recibir denuncias vinculadas al sistema de venta de entradas. En paralelo, el organismo habilitó un canal de denuncia exclusivo para conciertos, destinado a recibir reclamos por sobreprecios, fallas en el proceso de compra y prácticas abusivas asociadas a la reventa.
Desde el fandom interpretaron la decisión de Profeco como un reconocimiento a un reclamo que lleva años y que no se limita al caso de BTS, sino que atraviesa al mercado de espectáculos en vivo. Según antecedentes periodísticos, la combinación de alta demanda, sistemas de venta saturados y controles limitados facilita la compra masiva mediante bots y la posterior especulación.
El conflicto también alcanzó el plano político luego de que la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, afirmara públicamente que le escribió al primer ministro de Corea del Sur para expresar el interés de que BTS sume más fechas en México. La declaración fue leída como un gesto simbólico de respaldo al reclamo de los fans y a la magnitud del fenómeno que genera el grupo en el país.
Desde ARMY sostienen que la escasez de fechas frente a una demanda masiva favorece la reventa y las estafas, al concentrar la presión sobre pocos shows. Por ese motivo, además de exigir mayores controles, el fandom reclama una planificación que contemple la dimensión real del público mexicano.
La articulación entre los seguidores de BTS, los organismos de defensa del consumidor y el plano político expone la escala que alcanzó el conflicto. Para los fans, la campaña no solo busca proteger a la comunidad frente a abusos y fraudes, sino también visibilizar una problemática estructural del negocio del entretenimiento en vivo y del acceso equitativo a los grandes eventos culturales.

