Tomás Aranda, el joven que dejó señales positivas en Boca frente a Estudiantes

El enganche de la Reserva ingresó en el segundo tiempo con el equipo 0-2 abajo y fue uno de los impulsores de la reacción, que finalmente no alcanzó para evitar la derrota.

Cuando Boca parecía encaminado a una goleada en contra frente a Estudiantes en Uno, Claudio Úbeda apostó por el ingreso de dos juveniles y el equipo mostró una reacción que lo dejó al borde del empate. Uno de ellos fue Tomás Aranda, quien incluso estuvo cerca de marcar el 2-2 sobre el cierre del encuentro.

El enganche, de apenas 18 años, es señalado puertas adentro como una de las mayores promesas de Boca Predio. Nacido en Ciudadela, había sido promovido a la Reserva a comienzos de 2024, con apenas 16 años, aunque recién en 2025 logró consolidarse dentro del equipo conducido por Mariano Herrón.

En esa temporada, Aranda terminó convertido en una de las grandes figuras del conjunto que se consagró campeón del Torneo Proyección Clausura. Su influencia fue determinante en el cierre del año, cuando aportó las dos asistencias en la final del Trofeo de Campeones frente a Vélez, en el último partido de la categoría.

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Desde lo futbolístico, se trata de un volante ofensivo clásico, identificado con el número diez. Posee una técnica depurada, buen manejo de balón en velocidad y una combinación de recursos que le permite desprenderse de rivales con facilidad. Diestro, se desempeña con soltura en distintos perfiles y muestra una correcta lectura de juego a partir de su ubicación en el campo.

En su debut absoluto en Primera División, el juvenil asumió protagonismo en un contexto adverso. Se hizo cargo de la pelota, exhibió condiciones de conductor y se animó a explotar una de sus principales virtudes: la pegada. Con Boca lanzado en busca del empate, tuvo la situación más clara con un remate desde afuera del área que Fabricio Iacovich logró desviar, evitando la igualdad en el tramo final del partido.

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