Con cuentas comprometidas y escaso margen de maniobra, el Ejecutivo local busca aliviar la situación económica mediante una negociación clave con la siderúrgica y el refuerzo de la recaudación.

En un contexto marcado por fuertes dificultades financieras, la gestión del intendente Mauro Poletti atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de su mandato. Con una estructura municipal endeudada, compromisos pendientes y crecientes cuestionamientos por el manejo de los recursos, el Ejecutivo local parece apostar sus últimas cartas a dos ejes centrales: la negociación con Ternium y la implementación de nuevos tributos para reforzar la recaudación.
El conflicto con la empresa siderúrgica, que derivó en una instancia de judicialización, se convirtió en uno de los principales focos de tensión para el Municipio de Ramallo. Frente a este escenario, Poletti manifestó públicamente su intención de priorizar el diálogo y evitar que el enfrentamiento avance en los tribunales, al considerar que la situación actual no beneficia a ninguna de las partes.
Según sostuvo el jefe comunal, desde el Ejecutivo se mantiene activa una mesa de negociación con la expectativa de alcanzar un acuerdo en los próximos meses. La estrategia busca, en los hechos, descomprimir un conflicto que impacta directamente en las finanzas locales y que limita el margen de maniobra de la administración.
En paralelo, el intendente reconoció que la situación económica del Municipio se encuentra seriamente comprometida. En ese marco, destacó la puesta en marcha, desde el 1° de enero, de la tasa de mantenimiento vial y el fortalecimiento del tributo vinculado al tránsito pesado, dos herramientas clave para incrementar los ingresos.
De acuerdo a datos oficiales, durante los primeros veinte días de aplicación de la tasa al combustible se recaudaron alrededor de 30 millones de pesos, aun cuando no todas las estaciones de servicio habían comenzado a cobrarla. Desde el Ejecutivo estiman que el ingreso mensual podría ubicarse entre los 30 y 40 millones de pesos, dependiendo de las variaciones en los precios del combustible.
La tasa al tránsito pesado, en tanto, fue presentada como un recurso con impacto “muy importante” dentro del presupuesto municipal. Ambos tributos, según explicó Poletti, estarán destinados principalmente al financiamiento de un plan de pavimentación y mantenimiento de calles, con el objetivo de reducir la cantidad de arterias de tierra en distintos sectores del distrito.
Sin embargo, puertas adentro del ámbito político local, crecen las voces que advierten que estas medidas responden más a una necesidad urgente de cubrir déficits que a una planificación de largo plazo. Tras las elecciones provinciales de 2025 en Buenos Aires, la administración municipal quedó expuesta a una combinación de factores adversos: caída de ingresos, aumento de gastos corrientes y una estructura financiera debilitada.
A esto se suman cuestionamientos por presuntos desmanejos económicos, gastos considerados excesivos en eventos festivos y contratos con proveedores provenientes de otros distritos, algunos de ellos bajo la lupa por falta de transparencia. Estos antecedentes alimentan las críticas de sectores opositores, que sostienen que la actual crisis es consecuencia directa de decisiones políticas y administrativas equivocadas.
En ese contexto, la negociación con Ternium aparece como una pieza clave para evitar un mayor deterioro de las cuentas públicas. Un acuerdo permitiría aliviar la presión financiera y reducir la incertidumbre jurídica que pesa sobre el Municipio. Al mismo tiempo, el fortalecimiento del esquema tributario busca garantizar recursos inmediatos para sostener el funcionamiento del Estado local.

