De la mano de la precarización, el trabajo cuentapropista consolida su avance en el mercado laboral. Un informe de la consultora Politikon, basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares que realiza el Indec, reveló que en el tercer trimestre de 2025 la tasa de trabajadores por cuenta propia en San Nicolás se ubicó en 27,3%, mientras que la masa de asalariados era de 69%. El 3,7% restante refiere a otros tipos de vinculación laboral. Y se posicionó octavo entre los 31 aglomerados con más trabajadores por cuenta propia en el país.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]
En el tercer trimestre de 2025, la modalidad de empleo cuentapropista representó al 24,5% de los trabajadores en los 31 aglomerados urbanos, el segundo nivel más alto desde 2016, apenas por debajo del 25% alcanzado en 2020 durante la pandemia.
En San Nicolás la masa de trabajadores cuentapropistas se ubicó por encima de la media nacional, alcanzando el 27,3%. Los datos se desprenden de un informe de la consultora Politikon basado en datos que elabora el Indec a partir de la Encuesta Permanente de Hogares. En tanto, la masa de asalariados se ubicó en 69%, mientras que el 3,7% restante se encuadra en otro tipo de inserción laboral.
El informe revela como el mercado de trabajo en los principales centros urbanos cambió de forma silenciosa, pero profunda. Entre el tercer trimestre de 2016 y el mismo período de 2025, el empleo por cuenta propia avanzó con mayor dinamismo que el trabajo asalariado y terminó reconfigurando la estructura ocupacional en los 32 aglomerados relevados.
Hoy, sobre un total de 13,6 millones de ocupados urbanos, el 24,5% trabaja por cuenta propia, mientras que el 71,9% lo hace en relación de dependencia. En 2016, la proporción era distinta: los asalariados representaban el 75,4% y los cuentapropistas apenas el 20,5%. En menos de una década, el empleo independiente ganó 4,1 puntos porcentuales y el asalariado perdió 3,6.
La tendencia no fue lineal, pero sí persistente. Entre 2016 y 2020 el cuentapropismo creció de manera ininterrumpida, alcanzando el 25% del total en plena pandemia. Luego, entre 2021 y 2023, el empleo asalariado recuperó terreno, pero el ciclo volvió a invertirse en 2024 y 2025. En los últimos dos años el trabajo independiente sumó tres puntos porcentuales y se ubicó en su segundo nivel más alto de toda la serie histórica, solo por debajo del pico excepcional de 2020.
La transformación también se observa en números absolutos. En 2016 había 2,3 millones de cuentapropistas en los aglomerados urbanos; en 2025 son 3,3 millones: un crecimiento del 42,2%. En cambio, los asalariados pasaron de 8,7 millones a 9,8 millones, una suba del 13%. Más aún: el máximo histórico de empleo asalariado fue en 2023, con 10 millones de trabajadores. Desde entonces retrocedió 2,5%, mientras el cuentapropismo volvió a expandirse con fuerza.
Una cuestión estructural
El dato de fondo es que el cuentapropismo volvió a consolidarse como válvula de ajuste del mercado laboral urbano. Ya no se trata únicamente de un fenómeno asociado a la pandemia o a episodios coyunturales de crisis, sino de una modalidad que gana espacio estructuralmente frente al empleo asalariado.
La pregunta hacia adelante no es solo cuánto crece el empleo, sino bajo qué forma lo hace. El aumento del trabajo independiente puede reflejar dinamismo emprendedor, pero también fragilidad del mercado formal. Lo cierto es que, en muchas ciudades argentinas, el empleo dejó de expandirse principalmente a través del salario y comenzó a hacerlo, cada vez más, a través de la cuenta propia.

