Detectan en Uruguay un brote de infecciones cutáneas transmitidas de gatos a humanos por un hongo de origen brasileño

La detección de la especie Sporothrix brasiliensis en gatos y humanos activó la vigilancia epidemiológica en el país.

Detectan en Uruguay un brote de infecciones cutáneas transmitidas de gatos a humanos por un hongo de origen brasileño

El sistema de salud de Uruguay identificó un brote de infecciones cutáneas causadas por el hongo Sporothrix brasiliensis, transmitido de gatos a humanos, en los departamentos de Maldonado y Rocha. El hallazgo fue confirmado por especialistas del Instituto Nacional de Higiene y activó una alerta sanitaria por tratarse de la primera detección local de esta especie de origen brasileño.

El caso que permitió detectar el ingreso del hongo involucró a una mujer uruguaya que adoptó un gato cachorro en el sur de Brasil y luego cruzó la frontera. Días después de llegar al país, el animal presentó úlceras en el hocico y las orejas. La mascota contagió a su dueña y a sus dos hijos, quienes desarrollaron lesiones cutáneas similares. Además, otros dos gatos del hogar también resultaron infectados.

El diagnóstico se confirmó mediante pruebas de biología molecular realizadas en el Instituto de Higiene. Tras la confirmación, el episodio fue notificado de inmediato al Ministerio de Salud Pública y a la Comisión de Zoonosis, lo que permitió activar los protocolos de vigilancia epidemiológica.

– Publicidad –

Según publica la Biblioteca de Medicina de los Estados Unidos, Sporothrix brasiliensis pertenece a un grupo de hongos dimorfos conocidos desde fines del siglo XIX, aunque esta variante fue identificada recién en la década de 1990 a partir de brotes registrados en Brasil. A diferencia del clásico Sporothrix schenckii, asociado históricamente a la llamada “enfermedad del jardinero”, la nueva especie se transmite principalmente por contacto directo con gatos infectados, en especial aquellos en situación de calle.

Hasta hace pocos años, los casos de esporotricosis en Uruguay se vinculaban casi exclusivamente a trabajadores rurales, horticultores o personas expuestas a materiales vegetales contaminados. El cambio en el patrón epidemiológico encendió la vigilancia sanitaria. “Es la primera vez que lo hallamos en Uruguay y eso encendió la vigilancia epidemiológica porque es una especie que causa brotes, que se suele transmitir del gato (sobre todo callejero) a los humanos, que puede causar infecciones graves en menores de dos años y en adultos mayores”, explicó Elisa Cabeza, profesora adjunta de Parasitología y Micología de la Universidad de la República.

– Publicidad –

La transmisión entre gatos y humanos se produce con facilidad. Las secreciones, el estornudo, el contacto con heridas abiertas o incluso un simple arañazo pueden bastar para iniciar la infección. En los felinos, la enfermedad se manifiesta con úlceras cutáneas en distintas partes del cuerpo, mientras que en humanos aparecen protuberancias rojizas e indoloras que evolucionan hacia úlceras que pueden persistir durante años si no reciben tratamiento.

El brote familiar no fue un hecho aislado. Veterinarios de Maldonado, Rocha y otras zonas del país derivaron casos de gatos afectados sin nexo epidemiológico aparente, lo que sugiere que el hongo circulaba antes del episodio reportado. La extensión de la infección y la dificultad para controlar a los gatos callejeros representan un desafío para el sistema de salud y las políticas sanitarias.

La infección puede resultar especialmente grave en poblaciones vulnerables. En casos poco frecuentes, el hongo puede invadir el sistema linfático, afectar el sistema respiratorio, los ojos o provocar infecciones diseminadas que comprometan órganos como huesos, hígado o riñones. Veterinarios también reportaron conjuntivitis asociada al mismo agente en animales infectados.

El diagnóstico requiere pruebas de laboratorio, habitualmente mediante cultivo del hongo a partir de muestras cutáneas. El tratamiento se basa en antifungicidas específicos, como itraconazol o anfotericina B. “La infección es curable”, aseguró Cabeza, aunque remarcó que el diagnóstico temprano resulta clave para evitar complicaciones y reducir el riesgo de transmisión. En el brote familiar, los humanos evolucionaron favorablemente, mientras que de los tres gatos enfermos solo uno logró recuperarse.

Una dificultad adicional es el acceso al diagnóstico y al tratamiento, especialmente en animales sin dueño. “En los gatos callejeros es muy difícil el control, incluso hay quienes se acercan a alimentarlos y habría que tener cuidado”, advirtió la especialista. El último censo nacional indicó que el 8% de los hogares uruguayos tiene gatos, un dato que no refleja la cantidad de animales en situación de calle.

Tras la detección del brote, el equipo de la Universidad de la República notificó a las autoridades sanitarias para reforzar la vigilancia y evaluar políticas de control. “Implica un hecho epidemiológico relevante”, subrayó Cabeza. La confirmación de la circulación de Sporothrix brasiliensis en Uruguay obliga a fortalecer la cooperación entre veterinarios, médicos y organismos de salud pública, en un contexto de creciente movilidad de animales y personas.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -