En los restaurantes los nicoleños eligen pagar con efectivo antes que con tarjetas por los descuentos

EMPATE

A diferencia de lo que se veía algunos meses atrás, el efectivo volvió a hacerse fuerte ante el pago de la cuenta en restaurantes locales. Responsables del rubro gastronómico, aseguran que “empatan” en la decisión final de cómo abonar el ticket.

De la redacción de EL NORTE
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Hace pocos meses atrás, los nicoleños que salían a almorzar o cenar en restaurantes locales optaban por abonar el ticket final en tarjeta de crédito. Era una modalidad que parecía crecer a gran escala, principalmente entre las familias tipo que consumían, al menos, entre $60.000 y $80.000.

Sin embargo, a pesar de que todavía es alto el número de personas que optan por pagar con tarjetas de crédito, restauranteros consultados por EL NORTE afirmaron que hoy “empatan” con el efectivo en la decisión final del comensal. Principalmente, destacan que las salidas de a dos personas es cuando más efectivo se utiliza.

“Hoy estamos en un empate entre ambas modalidades de pago. Es cierto que sigue siendo alto el número de cobros con tarjeta de crédito, pero te diría que hay un 50% de los clientes que abonan en efectivo, mientras que el otro 50% opta por tarjeta de crédito, débito o transferencia o QR”, afirmó el responsable de un restaurante céntrico.

“También, creo que vale la pena aclararlo, dentro de este último grupo del 50%, la mitad es QR o transferencia, mientras que la otra parte es débito o crédito. Tiene mucho que ver las sumas que se gastan en relación con la cantidad de gente. Grupos de amigos suelen pagar en efectivo, mientras que una familia escoge más la tarjeta”, agregó.

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Tendencia decreciente

A pesar del movimiento de la utilización del efectivo para abonar la cuenta, también se nota una clara tendencia decreciente a futuro. Otro responsable de un restaurante de nuestro distrito afirmó que “el efectivo va a desaparecer por la incomodidad que genera tenerlo encima”.

“Si bien hoy es cierto que hay un empate entre ambos métodos de pago, desde hace algunos años que es más común el pago con billeteras virtuales. El cliente se acostumbró a pagar con un QR, después vendría la transferencia que por ahí es menos frecuente y después el débito o crédito”, explicó.

“Pero la realidad es que, si no fuese por los descuentos que se hacen en efectivo, no habría casi una igualdad. En uno de los restaurantes es, incluso, hasta más alto el pago con QR, te diría que un 70% contra un 30% en efectivo. Pero también depende de la cantidad de comensales, si paga uno solo, etc.”, añadió.

Comer afuera

En relación a lo explicado anteriormente, los métodos de pago también dependen del tipo de comida que se elija en los diferentes restaurantes de nuestra ciudad. Es que las diferencias son altas, puesto que desayunar o merendar cuesta hasta casi un 50% que almorzar o cenar.

Si bien ningún restaurante está vacío, sí hay más gente por las mañanas y las tardes que por las noches. En el ranking de precios, desayunar o merendar quedaron en primer lugar por los precios y la calidad de los combos, los almuerzos ejecutivos en segundo lugar y, por último, la cena.

Un gasto máximo por persona para desayunar o merendar escala hasta los $10.000, con una amplia variedad de sabores, abundantes platos e incluso con posibilidad para compartir. El ticket promedio de gasto aquí es de apenas $8.000 por persona, a diferencia de salir a cenar, que siempre es más costoso.

Por el lado de los almuerzos ejecutivos, las opciones en todos los restaurantes son realmente variadas. Aunque la desventaja que tiene elegir este tipo de opción es que ya vienen predeterminados y suelen ser máximo ocho opciones. Depende el lugar, pero la mayoría son abundantes, cuestan máximo $18.000 y vienen con bebida y postre.

En cuanto a la cena, hubo un cambio de hábitos, según explican las fuentes consultadas por este diario, en relación a la cantidad de platos. “Notamos que han cambiado mucho los hábitos de los clientes. Tuvimos que reducir la carta de entradas porque la gente ya no pide, menos si vienen en familia. Imaginate que gastar más de $25.000 por persona en una familia de cuatro o cinco es inviable para mucha gente. Lo mismo pasa con el vino, antes casi que ni se miraba el precio, sino la marca. Ahora capaz que piden copa de vino de la casa en vez de una botella”, manifestó uno de los restauranteros consultados.

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