Con el incremento en el valor de los combustibles que comenzó a regir el primer día de marzo, el litro de nafta Súper en los surtidores que YPF opera en San Nicolás pasó a costar $ 1.710. Así, para llenar un tanque de 60 litros es necesario desembolsar $ 102.600. En tanto el litro de Infinia, combustible premium de la petrolera nacional, trepó a $ 1.907. El aumento también se aplica al gasoil. Durante los últimos 12 meses el incremento acumulado es del 34% promedio.

De la redacción de EL NORTE
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El Gobierno nacional aplicó una suba parcial en los impuestos al combustible líquido (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), que se trasladó al precio del litro de nafta y gasoil. El alza rige desde el domingo 1° de marzo, y ronda el 1,1 por ciento.
Con el incremento en el valor de los combustibles que comenzó a regir el primer día de marzo, el litro de nafta Súper en los surtidores que YPF opera en San Nicolás pasó a costar $ 1.710. Así, para llenar un tanque de 60 litros es necesario desembolsar $ 102.600. En tanto el litro de Infinia, combustible premium de la petrolera nacional, trepó a $ 1.907. El aumento también se aplica al gasoil. Así, el costo del litro de Diésel 500 pasó a $ 1.845. Y el de Infinia Diésel saltó a $ 1.998.
Entre el 1º de marzo de 2025 y la misma fecha de este año, en las estaciones de servicio YPF de San Nicolás los combustibles acumularon un alza del 34% promedio en sus precios al público. El que más subió fue el gasoil Diésel 500 (+44%), seguido por la nafta Súper y el gasoil Infinia (+34% en ambos casos). Las subas acumuladas durante los últimos 12 meses fueron inferiores en la nafta Infinia (+25%).
Una vez más, el Ejecutivo resolvió diferir de manera parcial los incrementos pendientes que se habían acumulado durante 2024 y los primeros tres trimestres de 2025. Así, el cronograma de aplicación de los aumentos se estiró hasta abril.
El decreto aclaró que estos valores corresponden al mecanismo automático de actualización trimestral de los montos fijos del tributo, atados al IPC, vigente desde 2018.
Aunque la normativa prevé ajustes en enero, abril, julio y octubre de cada año, en la práctica esos incrementos fueron demorados en varias oportunidades para atenuar el impacto sobre la inflación.
La decisión oficial busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”, evitando un fuerte impacto sobre los precios finales en los surtidores.
Desde el año pasado, la petrolera YPF dejó de informar los incrementos de precios y se focalizó en ajustes según zonas, franjas horarias y demanda, que derivaron en precios dinámicos y hacen difícil el seguimiento de los valores al surtidor.

